Las Provincias

la libreta gris

El chachachá del tren

«No hay distancias cuando se tiene un motivo». 'Orgullo y prejuicio' (1813) de Jane Austen, novelista británica .

Ya tenemos nuevo Gobierno y el alcalde no ha perdido tiempo en reclamar todo lo que Elche tiene pendiente en los cajones de los ministerios desde hace un año. E incluso más: hasta tres, cuatro, cinco o seis (bueno, tantos no, que entonces gobernaba Zapatero y las cosas iban a todo trapo). La cuestión es que Carlos González ha preparado su carta a los Reyes (con el ruego de que se la pasen a Rajoy durante un despacho ordinario en La Zarzuela), para recordarle lo que sigue pendiente de materializarse en nuestro municipio y que debe acelerar 'ipso facto'. Ahí ha metido, por ejemplo, el AVE y su estación de pinypon en Matola. Sí, esa estupenda terminal que su antecesor socialista Alejandro Soler presentó con fanfarria tipo 20th Century Fox anunciando que sería algo chiripitifláutico, tras presentar como un gran logro de sus habilidades políticas que la fachada miraría hacia Elche, cuando la habían puesto enfocada hacia Crevillent. Incluso se anunció que tendría (sic) «un gran vestíbulo de 1.000 metros cuadrados, con espacio para locales comerciales y dos andenes de viajeros de 400 metros de largo y un aparcamiento en el exterior para 550 plazas» (ampliable a mil o dos mil, lo que hiciera falta). Ahora, el apeadero rural ni se sabe hacia dónde mira, entre otras cosas porque Adif no deja a nadie que se acerque.

Y si lo de la estación está así, lo del tren todavía está peor. Cuando la ministra de Fomento, Ana Pastor, inauguró en la recta final del mandato de Mercedes Alonso la primera fase de la interminable Ronda Sur, la actual presidenta del Congreso se puso a silbar cuando se le preguntó para cuándo el AVE. «Todo llegará, todo. No hay que ser impacientes, que trae mala suerte», vino a decir con su habitual simpatía y retranca gallega (la ministra, no la alcaldesa). Pero el alcalde, por si acaso, lo pone en su carta. Le pide también al nuevo gobierno que mejore la obsoleta red de cercanías de Renfe (fuente directa de inspiración de El Consorcio para su himno festivo-ferroviario 'El chacachá del tren'). Y que la conecte, además, con el quinto de España y con la futura estación del AVE, de los que pasa a unos cientos de metros pero sin relacionarse ni dirigirse la palabra. Algún día se estudiará en alguna facultad, cátedra o incluso en un máster, el sinsentido del trazado de la alta velocidad en la provincia: un ramal que acaba en Alicante (como debe ser, porque todo acaba en Alicante) pero no sigue hacia el sur, conectando con el aeródromo y el casco urbano de Elche, como sería de esperar; otro que llega de Madrid hasta Murcia pero sin pasar por Alicante y con la parada de Elche en Matola, a cinco kilómetros del casco urbano, y encima, también sin conexión alguna con la red de cercanías. ¡Qué digo en alguna facultad! Este desaguisado debería estudiarse directamente en el MIT o en Harvard. Todo este despropósito perpetrado, alentado y consentido, según etapas, tanto por gobiernos de PP como de PSOE, se completará -ojalá no sea así, pero los augurios no son nada halagüeños- con la amenaza de la supresión de la red ordinaria Murcia-Alicante cuando entre en funcionamiento el AVE y nos lleve en volandas a cualquier parte en un santiamén y un precio a su altura. Y si no, al tiempo (que ya dijo Einstein que se podía retorcer como una gominola).

Además, el alcalde también quiere que se construya lo que queda de la Ronda Sur, que no es poco. Y que se abra la fantasmal oficina de la Dirección General de Tráfico, y que se haga al arco mediterráneo y Elche esté en él. Por decir algunas, porque quedan muchas más infraestructuras y el municipio va muy atrasado en todo ese tema. Si Rajoy no le hace caso, irá directamente al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, hasta ahora alcalde como él (de Santander), a quien conoce de la FEMP y al que, como presidente de la comisión de Transparencia de la federación municipalista, seguro que tendrá un acceso privilegiado. Por los viejos tiempos nuevos. Seguro que estará esperando con los brazos abiertos a sus antiguos colegas consistoriales para empezar a repartir carreteras, trenes y estaciones. Se le ve cara de buena persona, al menos cuando ha venido por aquí (pero seguro que le cambia el talante tras jurar el cargo y recoger la cartera).

Por si acaso, yo le enviaría otra carta a Ximo Puig, por lo que pudiera o pudiese acontecer en Madrid. Para pedirle el Tram, la Agencia del Medicamento, el Centro de Innovación o la cesión de algunos estudios en la Ciudad de la Luz (los más próximos a Elche). Algo para que si sigue sin llegar el AVE, sin acabarse la estación, sin mejorarse las cercanías, sin abrir la DGT y sin moverse la segunda fase de la Ronda Sur, tener alguna infraestructura que llevarse a la boca en estos próximos años. Es una sugerencia, aunque seguro que ha pensado en todo esto y más. Mireia ya lo está mirando en Valencia. ¡Hale!

Temas