Las Provincias

Vecinos de la calle Torreta exigen medidas contra problemas que sufren hace 20 años

Calle Torreta desde los restos de la torre defensiva de la antigua muralla que le da nombre.
Calle Torreta desde los restos de la torre defensiva de la antigua muralla que le da nombre. / M. B.
  • Las filtraciones de agua y los desprendimientos de piedras son la tónica habitual en un espacio que tenía 20.000 euros de presupuesto que se han eliminado para optar por otros proyectos

Oprimida entre los restos de la antigua muralla que defendió en su día al Arrabal Roig, declarados hoy Bien de Interés Cultural, y el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, con la misma catalogación de BIC que las ruinas del Castillo, la calle Torreta se muere de desidia y sus vecinos se desesperan viendo cómo desde hace veinte años no se ha hecho ninguna actuación para mejorar este entorno. Rodeada de leyendas como la de la cueva donde se halló la imagen de la Virgen de Monserrate o la de la Armengola, quienes viven en la zona consideran que podría ser un lugar para el turismo y por contra se ven obligados a evitar que nadie circule por allí porque las piedras de lo que queda de la torre defensiva que le da nombre se caen un día si y otro también y las humedades afectan a las casas, sin contar con el agua que se recibe cuando llueve.

Uno de sus vecinos, Lucio Sarabia, explica cómo hace dos décadas se demolieron las casas viejas para crear la pequeña explanada que se levanta junto a la casa de la Buena Muerte, y precisa que lo que se hizo fue rellenar con esos escombros y elevar el nivel de la calle. Primer error, puesto que eso es lo que ha propiciado tanto las inundaciones como las humedades. El Ayuntamiento conoce la situación desde hace años, y han pasado las corporaciones sin culminar los proyectos que los residentes aseguran que se han hecho. El último en el pasado mandato, que terminó sin que se ejecutara y cuyo dinero, en torno a los 20.000 euros se ha cambiado ahora de destino.

«No queremos que nos pongan una red y ya está, porque entonces pasarán otros veinte años sin hacer nada», asegura Sarabia, «lo que queremos es que lo arreglen, mande quien mande». Concepción González, la mujer que fue a un Pleno con su carro cargado con dos de las piedras que cayeron junto a su casa denunció por su parte que no se actúa en la calle y a ella tampoco le dejan remodelar su fachada, lo que le provoca sufrir las inundaciones cuando llueve además de verse incapacitada para que su marido, que va en silla de ruedas, tenga una vivienda accesible. En el interior de la casa de la Buena Muerte sus hermanos, que realizaron la obra hace poco más de diez años dejando espacios de cámara de aire y respiraderos, precisamente para evitar la humedad, ven como en la planta de abajo el agua sigue su curso y se lleva con ella pintura y todo lo que se pone en su paso, provocando incluso grietas importantes en algunos de sus pilares.

La concejal de Cambiemos Marta Guillén estuvo ayer con estos vecinos -como también hizo el alcalde hace un par de semanas-, para conocer la situación de primera mano. Guillén dijo que la reivindicación le parece «justa y lógica» y consideró que esta actuación debe ser una prioridad del equipo de gobierno en lugar de otras obras. «Dicen que hacen falta más de 20.000 euros y que ya veremos cómo se financia, pero las cosas no pasan porque si, pasan porque se gestione, y si hace falta un nuevo proyecto habrá que ponerse manos a la obra», afirmó la izquierdista, que abogó por hacer el movimiento presupuestario que sea necesario «para ponerlo en la lista de prioridades».

Guillén argumentó que no se puede pasar por alto un problema que lleva enquistado tanto tiempo y que antes de realizar otra intervención desafortunada como las hechas hasta el momento se debe apostar por rebajar de nuevo el nivel de la calle y dotarla de las infraestructuras necesarias para la evacuación de aguas, que es su principal problema.