Las Provincias

Vivos en la memoria

fotogalería

Cruces en una de las zonas de sepulturas del cementerio de Orihuela. / Alberto Aragón

  • La comarca cumple con la tradición de visitar a sus difuntos el día de Todos los Santos. Miles de personas acuden a los cementerios en la última jornada de un puente que ha permitido escalonar la asistencia a los camposantos

Como cada 1 de noviembre la Vega Baja dejó atrás caretas y disfraces para honrar a la memoria de sus muertos en los cementerios de todos y cada uno de los municipios de la comarca. Las visitas se intensificaron en el día que cerró un largo puente que ha posibilitado escalonar la afluencia a los camposantos, si bien fueron muchos los que aguardaron a que llegara la conmemoración de Todos los Santos y además aprovecharon que como durante todo el fin de semana, el tiempo acompañó a quienes salieron a la calle. Los distintos ayuntamientos redoblaron esfuerzos para intentar, sobre todo, minimizar los problemas de tráfico en las inmediaciones de los cementerios, y en casos como Orihuela y Torrevieja se pusieron en marcha servicios especiales de transporte para posibilitar la llegada de quienes prefirieron no coger el coche.

En Orihuela, el principal cementerio, propiedad de la Iglesia, concitó a numerosas personas desde primera hora de la mañana. Unos limpiaban y colocaban flores frescas en las tumbas de sus seres queridos, otros se sentaban delante de ellas y otros aprovechaban para encontrarse con la familia ante las sepulturas de los suyos. Un ir y venir de gente que pudo comprobar cómo del año pasado a este se ha demolido y vuelto a levantar una de las galerías más viejas del recinto, la dedicada a San Vicente Ferrer en la parte este. La Policía Local habilitó para el aparcamiento dos de los carriles de la carretera que une Ociopía con la N-340, ante la imposibilidad de dejar los coches, como otros años, en un solar anexo al camposanto, mientras que un agente de la Guardia Civil se encargó durante la jornada de dar paso a los peatones que tenían que cruzar la N-340 para acceder. La entrada de personas con movilidad reducida se hizo por un lateral, sin posibilidad de dejar los coches en la misma puerta ni el vial de acceso al cementerio.

Sobre las once, la obligada visita del grupo de Auroros que cada año acude, farol y campana en mano, hizo un recorrido como siempre por las tumbas de distintas personas bien conocidas de los integrantes del grupo o bien vecinos que han fallecido en los últimos meses.

Por su parte en Torrevieja los dos camposantos de la ciudad registraron ayer una gran afluencia de público que, un año más cumplió con la tradición de visitar a sus difuntos en la festividad de Todos los Santos. Por un lado el de Torrevieja, perfectamente adecuado para la ocasión, fue objeto de visitas sobre todo por la mañana y ya por la tarde se ofició tanto el rezo del santo rosario, como la Santa Misa en una de las plazas del cementerio. A la entrada del mismo fue situada una corona de flores del Ayuntamiento en memoria de todos los difuntos de la ciudad. Los visitantes ya pudieron advertir las obras que se están llevando a cabo en las manzanas que por su antigüedad se encuentran más deterioradas y entre ellas ya hay varias en las que los restos han sido desalojados y trasladados a los nuevos nichos que se han construido en los últimos años. También en Torrelamata las visitas al cementerio fueron masivas e igualmente se llevaron a cabo los tradicionales oficios religiosos que contaron con una notable presencia de personas.