Las Provincias

Exactamente ahora como entonces

El ejercicio práctico de la democracia, esto es, votar libremente, cuando de los representantes electos de los ciudadanos se trata, tiene a veces esos momentos en los que la distribución de las mayorías puede dar lugar a la defensa de una opción absurda por su intrascendencia real. En otras palabras y hablando claro: que si tu voto no sirve para cambiar una mayoría, te puedes permitir votar incoherentemente con tal de aparentar una rebeldía que es puro escaparate. En el Pleno municipal de Orihuela sucedió esta semana pasada. Y les explico.

En octubre de 2012, y siendo un servidor concejal delegado de Hacienda en Orihuela, me tocó proponer al Pleno la aprobación de un expediente de reconocimiento extrajudicial de créditos por, en números redondos, 12,4 millones de euros. Se trataba de aplicar a presupuesto ese dinero pagado por el ayuntamiento a sus proveedores por deudas acumuladas tras años de desastrosa gestión económica del PP. Años de aprobar presupuestos que luego no se respetaban a la hora de gastar el dinero de los oriolanos porque, o se gastaba en otras cosas en lugar de en lo presupuestado, o se gastaba más de lo que se preveía inicialmente cada año. La solución nos la dio, o mejor dicho, nos la impuso, el Ministerio de Hacienda de Montoro, obligándonos a sacar las facturas pendientes de los cajones, endeudarnos con los bancos para que nos prestaran ese dinero con el que pagar las deudas atrasadas, y cumplir con nuestros proveedores, muchos de ellos asfixiados por la tardanza del consistorio oriolano en pagarles. No hacerlo, una vez depuradas las facturas correspondientes por los servicios técnicos municipales, de quienes no tengo, en principio, motivo para dudar, hubiera sido imposible, porque por un lado veníamos forzados por el Ministerio, y por otro, además, porque habría sido injusto. Y es que quien nos vendió o nos suministró lo que fuera no tenía por qué saber de presupuesto, tesorería o trámites burocráticos más allá de cobrar por su prestación.

El causante de aquella situación, un PP en el gobierno de continuo hasta mayo de 2011, votó en número de 12 concejales, junto a 2 tránsfugas, logrando que no se regularizaran presupuestaria y contablemente esos abonos ya realizados a proveedores en cuantía tan importante. Después, en diciembre de ese mismo año, los mismos 14 concejales entre populares y tránsfugas volvieron a rechazar el segundo intento propuesto de regularización de pagos.

Aun reconociendo que en democracia el voto es libre, nada justificaba entonces que aquellos incoherentes concejales votaran en contra de regularizar contablemente unos pagos ya abonados aplicándolos al presupuesto correspondiente. E igualmente admitiendo que ahora tampoco se impone el sentido del voto representativo, nada explica que esta semana pasada hayan sido 8 concejales del PSOE y 2 concejales de Cambiemos Orihuela los que hayan hecho exactamente lo mismo de nuevo: votar que no al tercer intento de solucionar la situación de esas mismas obligaciones sin cobertura presupuestaria que ya vinieron a Pleno en octubre y diciembre de 2012, así como ampliar esa regularización a otros 2,2 millones de euros entre obligaciones y pagos pendientes de aplicar a presupuesto desde aquel 2012 y hasta este momento.

Es cierto que en esta ocasión, esa negativa no era relevante por la minoría en el Pleno de socialistas y más allá, pero no deja de sorprender que, una vez más, el argumento de PP y tránsfugas de 2012 haya servido en 2016 a una minoría tan vacía de coherencia como aquella mayoría de hace cuatro años. Y es verdad que esos 10 votos negativos ahora eran tan intrascendentes como utilizables demagógicamente. Pero siendo así, no debiera incomodar a los actuales que se les reproche que hayan actuado exactamente como los anteriores. La recurrente excusa de la «deuda ilegítima» ha pasado ya de Cambiemos Orihuela al PSOE, por lo visto, cuando parte de esa deuda procede, precisamente, de tiempos de gobierno verde-socialista.

Votar en minoría permite en ocasiones defender lo que se quiera y argumentarlo como se pueda, porque a nadie afecta mantener una alternativa, en su caso, absurda. Pero ello ni minora ni elimina la evidencia de convertirte en eso que tanto has criticado de la vieja política: mantener posturas irreductibles sin atender al interés general o, cuando menos, sin respetar la más mínima lógica política. Y hoy PSOE y Cambiemos Orihuela son exactamente igual que aquel mix de PP y tránsfugas de finales de 2012 que tanto dicen aborrecer por nefasto. Bueno, sí hay una diferencia: ahora ni siquiera están en condiciones o número de bloquear nada con esa actitud tan democrática como necia. Son lo mismo, pero menos.