Las Provincias

El fundador del Instituto Castelao en su visita Alicante.
El fundador del Instituto Castelao en su visita Alicante. / J. P. Reina

«Solo un adicto es capaz de meterse en el cerebro de otro»

  • Francisco Carrillo

  • fundador del Instituto Castelao

  • El Instituto Castelao es la primera red española de centros privados para el tratamiento de la adicción. En 2017 abrirá uno en Alicante

Francisco Carrillo fue alcohólico durante diez años. Lo perdió todo como consecuencia de la adicción. Se divorció y sus empresas quebraron. Pero decidió pedir ayuda y se sometió a un tratamiento que logró apartarle de la bebida. Desde entonces, como el Ave Fénix, recuperó su vida, a su familia y decidió, en el año 2009, crear el Instituto Castelao, una red de centros privados especializados en el tratamiento de la adicción. A los de La Coruña y Málaga seguirá el de Alicante en otoño de 2017, aunque ya prestan asistencia desde un local provisional en la Rambla. Sus terapeutas son adictos recuperados.

- ¿Podríamos decir que la adicción es una enfermedad?

-Es una enfermedad mental crónica reconocida por la Organización Mundial de la Salud. No hay curación, como no la tiene la diabetes, la hipertensión o el asma. Sí, es una enfermedad. Pero a pesar de ello existe un gran vacío en el sistema público de salud. El tratamiento y la recuperación de personas drogodependientes requiere un ingreso durante tres meses en centros especializados y el coste que ello supone lo hace hoy en día inviable. En torno al 10 por ciento de la población padece la enfermedad de la adicción. Son más de 3 millones de personas en España, aunque sólo el 17 por ciento pide ayuda. Tampoco las grandes corporaciones sanitarias han hecho nada. Nos tienen miedo. Es una enfermedad muy estigmatizada y creen que no nos podemos recuperar.

-Pero usted es un ejemplo de que sí se puede...

-Es duro, pero se puede. Lo más difícil es aceptar que eres un enfermo y dejar de autoengañarte. Te creas una muralla. Mientes, manipulas y organizas tu vida en torno al consumo. Dices cosas como «yo controlo», «dejadme en paz, o «estáis todos locos menos yo». Y llega un momento en que sólo vives, por ejemplo en mi caso, para beber. La dopamina, la hormona de la satisfacción, en el cerebro del adicto funciona de otra manera. Lo único que quieres es la droga, lo demás no nos genera ninguna emoción.

- Qué tipo de tratamiento se presta desde el Instituto Castelao.

-Utilizamos una fórmula mixta que permite a los enfermos combinar la asistencia diaria al centro clínico con un régimen de alojamiento tutelado en residencias. Lo hacemos así porque tres meses de ingreso hospitalario dispararía mucho el coste.

Tras la intervención médica inicial de desintoxicación- que dura en torno a dos semanas- los pacientes asisten a sesiones de terapia. Todos nuestros terapeutas son adictos recuperados que han recibido formación especializada. Son gente que se han sacado la titulación tras haberse recuperado de su adicción. La comprensión es fundamental en la recuperación. Sólo un adicto puede entrar en el cerebro de otro adicto. Conoce bien cómo piensa y siente. Los monitores de los pisos tutelados también son adictos recuperados.

- La familia sufre la enfermedad tanto o más que el propio adicto.

- Son coadictos. Nuestro objetivo es que la familia aborde y trate el problema con la misma naturalidad con la que tratarían cualquier otra enfermedad. Vienen con mucho sentimientos de culpa. Sobre todo las madres suelen preguntarse qué han hecho mal con sus hijos para que hayan acabado siendo adictos. Y la respuesta es: nada. Se trata de una disfunción neurológica. Una enfermedad. Diversos estudios apuntan incluso que en el 40 por ciento de los casos tiene un origen genético. Aunque nosotros a los pacientes les decimos: «¿qué más te da la causa? Lo que tienes que hacer es recuperarte. No te queda otra que parar la vida, aceptar que eres un enfermo y dejarte tratar como tal». Y en ese proceso de recuperación es muy importante incluir a la familia. Ellos también necesitan terapia y asistencia psicológica. Durante mis 10 años como adicto no conocí a mis hijos. Todo te da igual. Y es muy duro para ellos. Yo los empecé a conocer a raíz de mi recuperación.

- Decía que es una enfermedad estigmatizada. Esas cosas no son fáciles de cambiar...

- La palabra clave es naturalidad. Yo bromeo con los pacientes y les digo: «¡pero si yo soy un drogata como tú!». Pero a nivel social no se tiene esa percepción. Quizás dentro de 30 años puedas verbalizar que eres un adicto como quien dice que sufre depresión. En EEUU es diferente. Por ejemplo, cuando se opta a un puesto de trabajo las empresas dan preferencia a un adicto recuperado. Saben que han trabajado aspectos emocionales y superado cosas que suponen un valor frente a quien no ha tenido que hacerlo.

- ¿ Qué tasa de recuperación tiene el programa ?

- Desde su creación hemos tratado a más de 300 enfermos y el 80 por cien son hoy adictos recuperados. Lo que recomendamos a quienes vienen a buscar ayuda es que no sean tratados en su ciudad. En ella están sus áreas de consumo. La movilidad es necesaria para evitarles sufrimiento y que durante su recuperación no tengan cerca los bares habituales o los lugares donde compraban la droga. Junto a La Coruña, Málaga y Alicante preveemos instalarnos en Tarragona y el País Vasco. Queremos crear en total una red de unos diez centros en España. Siempre cerca del mar. Que eso ayuda.