Las Provincias

La libreta gris

Segundas rebajas

«Entre Tots Sants i Nadal, ni vent ni temporal». Refrán popular.

No nos van a bajar el IBI el próximo año. Es decir, nos lo seguirán subiendo, según la oposición (o parte de ella). Resulta que el tripartito no se ha avenido a reducir el recibo en un 7% como le reclaman PP e Ilicitanos, que correspondería al porcentaje restante del recargo del 10% que aplicó la parte contratante de la primera parte, léase Mariano Rajoy y su gobierno, en 2012, y que la parte contratante de la segunda parte, mismamente el gobierno local plural y de progreso participativo, optó por mantener este año, aunque aplicando un descuento por fin de temporada del 3% sobre el precio anteriormente inflado, con lo que quedaba el remanente del 7% para la parte contratante de la tercera parte, que de momento no se ha materializado. Eso sí, la edil de los cuartos (monetarios), Ana Arabid, se comprometió en el Pleno a que habrá más ayudas para afrontar un impuesto tan oneroso -e «injusto», Mireia Mollà dixit- para las familias más necesitadas; más incluso que este año, que hasta ha sobrado dinero por establecer unas condiciones demasiado restrictivas. Un logro que, cómo no, Ciudadanos se apunta en su casillero, porque ya lo proclamó su líder, David Caballero: el tripartito no se mueve y si lo hace en alguna dirección es porque lo empuja su formación, que si no... Pero luego viene JR Pareja y acusa a los de C's de robarle sus ideas y propuestas, mientras los aludidos aseguran que son los populares quienes presentan mociones con peticiones suyas (de C's), a lo que Vicente Granero replica que para iniciativas razonables, las del PP, y que la prueba es que luego otros les ponen un lazo y las aprueban como suyas. Tercia finalmente Fernando Durá, portavoz 'in pectore' de Ilicitanos, para asegurar que todos se equivocan y que ellos lo vieron primero, aunque como CMR estaba de guardia sanitaria no pudieron preparar la moción en tiempo y forma. Ante este guirigay y la consiguiente subida de la tensión arterial y política, no es de extrañar que los nervios y las neuronas se alteren. Es lo que le volvió a pasar al popular Luis Ángel Mateo en la sesión plenaria, que en cuanto tuvo ocasión de levantar la vista de su teléfono móvil, dicen que dijo, en alusión al portavoz ciudadano, algo así como «¡No tiene vergüenza!», lo que motivó un ligero intercambio de pareceres en el receso de la sesión. Por cierto: como no se corta el sonido del 'streaming' por internet durante el descanso del Pleno, se cuelan los comentarios que hacen sus señorías mientras abandonan el escaño, que son muchas veces más sustanciosos que los de la sesión. Así, se pudo escuchar a Carlos González decirle a Granero: «El punto de ahora viene de la Diputación, del Consorcio [de gestión de residuos], ¿vais a votar a favor, no?». Pues sí, votaron a favor, pero podía haberse colado otro distendido comentarios del estilo de «¡Manda huevos con la Mireia!» o «¡Hasta la coronilla de Pareja!» (si es que dichos comentarios existieran o existiesen). Bien, pues volviendo al tema del IBI, Arabid justificó que las cosas se quedan como están en que recaudar 3,5 millones menos, de rebajarse el IBI el 7% que pedían PP e Ilicitanos, supondría un merma considerable en los servicios públicos: por ejemplo, que un autobús urbano se quede sin gasolina a mitad de trayecto y se vean obligados los pasajeros a empujarlo hasta la gasolinera más próxima; o que se deje de recoger la basura o de barrer en determinadas calles (vamos, casi como ahora), e incluso que algunos funcionarios municipales se vean forzados a prolongar su tiempo de almuerzo una hora más para reducir la carga de trabajo y eliminar así pluses de productividad y de complemento de destino, que ya se sabe que representan un pico. Total, se excusó la concejal, ¿qué supone rebajar 20 euros en un recibo de 300? Tiene razón: res de res. Lo mejor es esperar y acumular puntos, para que cuando llegue el momento en que se pueda reducir el recibo sin que se venga abajo el estado del bienestar municipal, la mengua alcanzase los 100 o 150 euros, que eso sí que se notaría. Ánimo y a por ello.

Y es que una cosa es rebajar 3,5 millones y otra 25.000 euros, que es lo que destinará el consistorio para que jóvenes ilicitanos que se encuentren trabajando fuera del país puedan volver a casa por Navidad, comer turrón y tocar la zambomba en familia. Eso sí: a razón de un máximo de 100 euros por viaje de ida y vuelta, no se piense alguno que le va a salir gratis el desplazamiento desde Brisbane (Australia, para más señas). Esa cantidad no desequilibra los servicios públicos y ayuda a reencontrarse en fechas tan entrañables con los seres queridos. Para que luego digan desde la quejumbrosa oposición que el tripartito no trabaja ni mira por las personas. A ver si cunde el ejemplo y en ediciones posteriores las ayudas se amplían a otros segmentos de edad y colectivos en riesgo de exclusión, que seguro que ilicitanos habrá en el extranjero que se hallen en esas circunstancias. Ya se sabe que allende los Pirineos tampoco atan los perros con salchichas bratwurst, precisamente.

Y a todo esto, estamos ya en los preámbulos de Halloween, que es como ahora se llama a la víspera de Todos los Santos, y el Ayuntamiento se ha sumado entusiásticamente a la celebración, junto con comercios, bares y restaurantes, tiendas de disfraces (sobre todo) y jóvenes de todas las edades y condiciones. Hasta tal punto ha llegado la simbiosis participativa del tripartito, que el concejal de Fiestas, José Pérez, ha corrido raudo y veloz a comprarse un disfraz de payaso burlón, aunque por recomendación del dependiente (de la tienda) ha optado por uno de Drácula, menos terrorífico. Por su parte, el alcalde, aprovechando que mañana no tiene Misteri, asistirá a una fiesta caracterizado de 'walking dead', aunque ya ha advertido que él, si tiene que correr, correrá, no como los patizambos de la serie. Mireia, muy de estos saraos, se camuflará de Morticia Addams, mientras que Pareja irá de Freddy Krueger, pero con la camiseta del Elche. Eso sí: todos los disfraces llevan rebaja, como mínimo del 7%. ¡Toma!