Las Provincias

El Poeta estrena morada en Elche

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Un momento de la actuación de Fraskito en la inauguración del centro. / Matías Segarra

  • La apertura del Centro de Estudios Miguel Hernández restablece el vínculo con el escritor y la familia

Seis años han tenido que pasar para que el Centro de Estudios Miguel Hernández de Elche abriese al fin sus puertas, ayer tarde. Sin embargo, aunque el inmueble sigue igual que cuando fue acabado, en 2010, las circunstancias han cambiado. Una de ellas determinante para el proyecto: el edificio fue construido para albergar, exponer e investigar el legado del poeta, cedido en depósito por la familia al Ayuntamiento ilicitano y ahora todo ese material ya no está en la ciudad.

En 2011, el nuevo gobierno del PP, encabezado por Mercedes Alonso, dejó sin efecto el convenio firmado por el anterior alcalde, el socialista Alejandro Soler, con los herederos del poeta. El acuerdo prorrogaba por 20 años la permanencia del legado en manos municipales, como decidió la viuda, Josefina Manresa, en 1985. El material recaló en Jaén, tras el acuerdo de la Diputación jienense con los familiares y posteriormente dio origen al Museo de Miguel Hernández y Josefina Manresa en la localidad natal de ésta, Quesada.

Uno de los objetivos del actual gobierno municipal tripartito (PSOE, Compromís y Partido de Elche) en materia cultural es recuperar el vínculo histórico de la ciudad con el poeta. El primer paso ha sido la apertura del centro y pronto se firmará el hermanamiento cultural con Quesada, que permitirá organizar actividades conjuntamente y la presencia temporal del legado en Elche.

Asimismo, la ciudad se ha integrado en el comité nacional organizador de los actos del 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, el próximo año, que preside Francisco Escudero, coordinador de los museos ilicitanos y del centro.

La nuera del poeta, Lucía Izquierdo, descubrió una placa conmemorativa en la fachada del centro, acompañada por los alcaldes de Elche, Carlos González, y Quesada, Manuel Vallejo; el nieto del escritor, Miguel Hernández. y la concejal de Cultura, Patricia Maciá. Posteriormente, realizaron un recorrido por las instalaciones.

El acto fue presentado por Patricia Maciá, quien mostró su «satisfacción e ilusión por la apertura de un espacio público para uso cultural de todos los ilicitanos». Destacó que Elche tiene «un especial vínculo afectivo con el poeta y su obra sigue teniendo la misma fuerza y vigencia en pleno siglo XXI, por eso la apuesta que estamos realizando por la cultura en general y en la difusión de la obra de Miguel Hernández».

Lucía Izquierdo destacó que sentía «una emoción que no puedo contener porque este lugar me trae recuerdos fabulosos». Recordó que se hizo con el objetivo de «dejar aquí para siempre el legado de Miguel e iba a ser una sala de exposiciones y un centro de investigación, pero se cerró e incluso se llegó a arrancar la placa que había en la puerta».

Añadió que «para mí y para mis hijos es una satisfacción muy grande que este centro se pueda abrir y ver todas las cosas que podamos traer de Quesada», y mostró su agradecimiento a la corporación y al alcalde.

Colaboración

Manuel Vallejo expresó que el trabajo de difundir la obra del poeta debe ser «un reto compartido, una tarea que nos ha encargado la historia». Dijo ser consciente de que «Josefina Manresa dejó una huella importante en esta ciudad, donde vivió buena parte de su existencia y donde actualmente viven sus nietos y su nuera».

El alcalde de Quesada recordó que «fue esta ciudad la que le dio a Josefina una oportunidad de poder empezar desde cero en un momento muy difícil de la historia de nuestro país». Destacó que «esta ciudad se ha sentido profundamente hernandiana, custodiando el legado durante un cuarto de siglo», para afirmar que «Quesada viene a Elche con sincera vocación de acuerdo para difundir la obra de Miguel y sus valores humanos».

Carlos González, por su parte, señaló que Elche «es un municipio profundamente vinculado a Miguel Hernández y a su memoria», no solo porque en la ciudad obtuvo su primer premio literario, concedido por el Orfeón Ilicitano en 1931, «sino, fundamentalmente, porque aquí decidió venir a vivir Josefina, con su hijo Miguel, desde 1950». Y con esta decisión, «provocó que sus nietos, María José y Miguel, fueran ilicitanos también y que el legado del poeta se conservara en nuestra ciudad».

El alcalde subrayó que la obra del poeta «debe seguir formando parte de nuestra identidad cultural» por lo que apuesta porque el centro recién inaugurado «se convierta en un referente cultural, educativo e investigador en torno a la figura del poeta».

Como broche, actuación de Fraskito, que puso música y voz a poemas de Miguel Hernández.