Las Provincias

La improvisación llega también al cine

Una imagen del rodaje de la película que se proyectará en el Arniches esta tarde.
Una imagen del rodaje de la película que se proyectará en el Arniches esta tarde. / LV
  • Los alicantinos Son de Llum crean una película cuyo montaje se realiza en directo en cada espectáculo

No es una película al uso. 'Un extraño amor' es un diálogo improvisado entre un conjunto de imágenes rodadas por el cineasta Alejandro Mira y la música del pianista Carlos Izquierdo. Ambos cuentan sobre el escenario una historia que, aunque mantiene un argumento común, se narra de manera distinta en cada representación. El montaje de las imágenes se hace en directo y cambian en función de la música. Del mismo modo, las piezas musicales se van adaptando a los planos seleccionados en cada momento.

Así es este original espectáculo de la compañía ' Son de LLum', que podrá verse este sábado en el Teatro Arniches a las 20.30 horas. «La película no existe en sí misma. La hacemos en el mismo momento de la actuación. Partimos de un guión base, pero la mezcla de planos y música es en directo. La historia es la misma pero cambia la manera de contarla, explica Alejandro Mira, guionista y director de 'Un extraño amor'.

El cineasta cuenta con una serie de imágenes rodadas en Alicante con un equipo de cinco actores y va seleccionando en cada momento cuáles de ellas proyecta a través de un programa informático de montaje en directo y una mesa de mezclas. También utiliza un conjunto de planos de películas clásicas de tal manera que el collage resultante nunca es igual. «Dejamos mucho espacio para la improvisación. La conexión en el escenario entre Carlos y yo me hace sentir como si yo estuviera tocando otro instrumento pero en lugar de utilizar notas musicales uso planos, imágenes. Cada sesión es una locura nueva», afirma.

La obra narra la historia de desamor de Juan, un personaje tímido, torpe y sensible al que le importa mucho la visión que los demás tienen de él. El resto de personajes, por el contrario, son «avasalladores y toda la trama gira en torno a ese contraste entre la personalidad del protagonista y la forma de ser de quienes le rodean», explica.

La música llevó en un principio a Alejandro Mira a empezar a crear un guión acorde con el estilo preciosista de las piezas a piano de Carlos Izquierdo. Pero entonces se le ocurrió la posibilidad de dar un giro. «Empecé a escribir algo más punky, un poco más salvaje, y ese fue finalmente el camino elegido. Cuando Carlos vio el guión me dijo que había conseguido rascar la superficie de su música. En ella hay mucha luz y también mucha oscuridad», relata.

Originales

En el espectáculo Carlos Izquierdo interpreta las piezas originales que sirvieron a Mira para hacer el guión pero, como explica el pianista, también hay margen para la improvisación. «En el escenario esa música ha evolucionado, se ha adaptado al lenguaje cinematográfico y se ha abierto. Mis composiciones son bastante minimalistas y en este montaje explotan, se han convertido en un elemento más vivo». La conexión creativa entre ambos artistas fluyó desde el principio del proyecto. «Alejandro ha sabido ver la parte punk de mi música. Es difícil de detectar por el estilo de mis composiciones pero está ahí. Si te quedas en la forma son bonitas, pero encierran una gran complejidad», asegura.

Sobre el diálogo que establecen ambos sobre el escenario, Izquierdo afirma que le recuerda de alguna manera al jazz. Hay una estructura pero al mismo tiempo mucho espacio para la improvisación. «Actuamos sobre la marcha. Cuando cambio mi música él cambia sus planos y al revés . Hay que estar muy atentos, pero no nos causa ningún agobio. Más bien al contrario. Es lo que buscábamos: divertirnos», concluye.