Las Provincias

El proyecto de la ZAL se reduce a un intercambiador entre los polígonos

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Asistentes a la presentación ayer, en el Hotel Tudemir. / Alberto Aragón

  • La UA propone utilizar el suelo industrial sin desarrollar que rodea San Isidro y fija en 25 millones de euros la infraestructura

El puerto seco ya tiene forma, y nuevo nombre: Intercambiador, carretera-ferrocarril del Sur de la Comunidad Valenciana. El estudio de viabilidad económica que ha realizado la Universidad de Alicante para seis municipios de la comarca se ha reducido en costes y pretensiones. La infraestructura se concibe como un punto de carga de trenes de mercancías ubicado entre nueve polígonos industriales que no han agotado su suelo. También amplía su radio de acción y además de la Vega Baja añade al Bajo Vinalopó, para convertirse en un punto estratégico de transporte ferroviario del Levante español.

El atractivo del Intercambiador es que no se necesita desarrollar más suelo industrial ni grandes inversiones, 'solo' cuesta 25 millones de euros, que es lo mismo que 1,5 kilómetros del trazado del AVE. Por tanto, se espera inversión de la Unión Europea, pero en caso contrario, el presupuesto queda en unas cifras asumibles para el Ministerio de Fomento y el Consell.

El Palacio de Tudemir acogió ayer la presentación del estudio de viabilidad económica y ambiental que se encargó hace seis meses por parte de los ayuntamientos de Albatera, Callosa de Segura, Catral, Cox, Granja de Rocamora y San Isidro. Toda la zona de influencia aledaña cuenta con muchos miles de metros de suelo terciario por explotar, si bien el radio de acción ahora trata de captar la industria ilicitana y crevillentina para aumentar la competitividad.

La Asociación de Empresarios de la Vega Baja (Asemvega) organizó la exposición del proyecto a la que acudieron representantes de varios municipios del entorno, así como representantes de la Diputación Provincial y de la Generalitat Valenciana. También se sumó la nueva directiva de la Cámara de Comercio y empresarios de la Vega.

En cualquier caso la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) pasa a convertirse en un intercambiador que se ubicará entre San Isidro y Catral por motivos técnicos. Este nuevo concepto de puerto seco necesita de un tramo de ferrocarril con un mínimo de dos kilómetros en línea recta. Este requisito obliga a que la ubicación idónea sea San Isidro, lugar escogido para levantar un muelle de carga, que consiste en un elevador de contenedores de mercancías sobre unas líneas de ferrocarril auxiliares y paralelas al futuro Corredor Mediterráneo.

Los seis municipios cuentan con espacio industrial que podría explotarse desde el primer minuto con los diferentes polígonos industriales que existen y que están más o menos desarrollados, si bien las empresas del sur de Alicante se beneficiarían a la hora de exportar sus productos por Europa. En la exposición del plan de viabilidad se contó con la posibilidad de que el Intercambiador ya cuente con un sistema de transporte habilitado para camiones. El director del proyecto, Armando Ortuño, explicó «con este sistema los camiones se colocan sobre el tren y recorren una distancia hasta París o Frankfurt para luego el conductor vaya hasta el mercado donde debe descargar». Esta sería una posibilidad para que los viajes internacionales acortasen tiempo ya que los chóferes descansarían gran parte de la ruta.

El resultado del estudio se puso como previsión moderada una rentabilidad del 20% contando con los beneficios de los ingreso por carga y descarga así como el ahorro en costes. En las estimaciones más pesimistas ,con un gran aumento del presupuesto de la obra y menos volumen de tráfico, la rentabilidad todavía se mantendría en el 12,5%. Con estos datos una delegación viajará hasta la sede del Ministerio de Fomento para poner en conocimiento de la existencia de esta posibilidad y poder entrar en los plazos para optar financiación desde Bruselas.