Las Provincias

La mitad de los menores de 30 años tendrá que irse a trabajar fuera de España

  • El 74% de los encuestados se resigna a un empleo «de lo que sea» y valora un puesto «seguro y estable» por encima del sueldo

«Al final tendré que irme fuera a trabajar y tener un empleo de lo que sea. Y a pesar de todo tendré que seguir dependiendo de mis padres. Eso a pesar de que considero que estoy muy bien formado. Pero da igual, ni el Gobierno central ni el autonómico mueven un dedo para mejorar nuestra situación». Esta sería una declaración 'tipo', a la luz de las respuestas obtenidas por la encuesta, de un joven español de entre 16 y 29 años sobre su (negro) futuro laboral y vital, tal y como destaca el informe 'Jóvenes y empleo, desde su propia mirada' hecho público ayer por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, creado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) con el apoyo de Banco Santander y Telefónica.

Pese a la mejoría que atestiguan la mayoría de variables económicas y la pausada salida de la crisis, los más jóvenes siguen siendo los más golpeados por las apreturas. Encima tienen aún un 35% de desempleo. De ahí que más del 50% crea que acabe teniendo que irse a trabajar fuera de España. Un apunte positivo: en 2014, según un sondeo del Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone, este porcentaje se elevaba a seis de cada diez en aquella época. Algo va mejorando... Por desgracia, casi la mitad (45%) creen que con el tiempo sus esperanzas decrecen: esa es la proporción de encuestados que ven que tienen «menos oportunidades» que sus padres.

Las expectativas de los jóvenes les llevan a considerar, a un 74% de los encuestados, que tendrán que acabar trabajando «de lo que sea» y un 67% estiman que, pese a ello, terminarán dependiendo de la ayuda de sus familiares. Ello a pesar de que consideran que la formación académica o profesional que poseen es la adecuada, algo que afirma un 61% de los jóvenes sondeados. Los estudiantes tienen mejor concepción de los estudios de Formación Profesional frente a los universitarios; los jóvenes que cursan la primera rama educativa aprueban su utilidad con un porcentaje del 76%, frente al 62% que tiene ese parecer en la Universidad.

El análisis del Centro Reina Sofía establece también la escala de valores que esgrimen los menores de 30 años cuando acceden a un puesto de trabajo y a qué variables dan más importancia. Por encima de todo, un 72% de los 2.013 jóvenes entrevistados colocan como prioritario tener un empleo «seguro y estable». La proporción es más del doble que la segunda de las metas más pronunciadas por los jóvenes: un 30% fija tener «unos ingresos justos» como mantra. Un sueldo «alto» es algo a lo que aspira únicamente el 19% de los jóvenes. Tener la oportunidad de crecer profesionalmente (29%) o que la tarea que realizan «sea interesante» son las respuestas dadas por otros encuestados.

¿Quién es el culpable? Los jóvenes no lo dudan: el Gobierno, el nacional y el autonómico. Porque los entrevistados culpan a uno y a otro. Más de la mitad critican que «no hacen nada para fomentar el empleo». Por eso no extraña que el 49% de los jóvenes crea que la situación de paro y falta de oportunidades «seguirá igual» dentro de un tiempo, aunque al menos el 32% confía en que mejorará.

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