Las Provincias

San Crispín emociona a los ilicitanos

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La ermita de San Crispín, abarrotada por devotos que deseaban realizar su ofrenda, ayer por la mañana. / Matías Segarra

  • La romería cubre un itinerario más largo que en otras ediciones. Una gran multitud se arremolinó junto a la ermita para seguir la ceremonia religiosa y después llenó la zona habilitada para los tradicionales puestos

Un año más, la ciudadanía ilicitana atendió con presteza, a la vez que de forma multitudinaria, a la celebración de la Romería de San Crispín. La comitiva arrancó a las nueve y media de ayer por la mañana desde las puertas de la parroquia Madre de Dios y discurrió por las calles de la barriada, con itinerario aumentado con relación a años anteriores, y que en esta ocasión formaba también parte del cortejo la imagen de Santa Clara, como siempre armonizado por la banda de música Skay, de Crevillent.

El alcalde, Carlos González, acompañado del concejal de Fiestas, José Perez, y otros ediles presidían la numerosa comitiva, en la que se integraban las comisiones festeras y muchísimos ciudadanos, portando las consiguientes cañas y luciendo sus bonitos pañuelos, a cuyo paso se iban disparando un gran número de tracas que saludan a los tronos llevados por los costaleros. El día, además, acompañaba, ya que lucía un sol espléndido bajo el que se sucedían los ¡vivas! durante el largo trayecto, con las consiguientes paradas ante la sedes festeras.

A la llegada al recinto de la ermita, se dejaba sentir ya la enorme afluencia de gente que se situaba ante los numerosos puestos de venta de comida y toda clase de mercancías, a la vez que situándose en la gran explanada ante el cercado a las puertas del inmueble que alberga al santo. Allí se reafirmaron los continuos ¡vivas!

Rápidamente se dispuso la preparación de la misa, presidida por el reverendo Rubén Lillo Lillo, vicario de la parroquia de El Carmen, que de entrada destacó la circunstancia del radiante sol, por lo que se vio precisado a cambiar el sermón, preparado de antemano. Otros tres sacerdotes le acompañaban.

La misa fue cantada por la Coral Lucentum, dirigida por Orófila Pérez Verdú, sufriendo en directo y de cara el resplandeciente sol que imperaba durante toda la celebración. Una vez finalizada, se introdujeron las dos imágenes en el interior de la ermita y se procedió a repartir las tradicionales chinchetas y calendarios, patrocinados por la firma Nórdika's.

Terminada la ceremonia religiosa, la gente se fue amontonando ante los numerosos puestos de venta, y de comida y bebida, que tradicionalmente se montan en el recinto, y que naturalmente constituyen la máxima atención para la chiquillería por la juguetería que se ofrece.

Dentro de los actos programados para la celebración de San Crispín, el próximo sábado, día 29, a las once horas, se oficiará en la ermita una misa por todos los difuntos de la industria del calzado, auxiliar y devotos del santo.