Las Provincias

Ayuntamiento y Generalitat desbloquean la ejecución del parque central para 2019

Una joven pasea su perro por los terrenos del futuro parque central de Alicante, donde todavía quedan restos de vías, con el Puente Rojo al fondo.
Una joven pasea su perro por los terrenos del futuro parque central de Alicante, donde todavía quedan restos de vías, con el Puente Rojo al fondo. / Álex Domínguez
  • La actuación se dividirá en dos partes, una sobre la estación y la otra desde el antiguo paso a nivel, que se ordenará a través de un concurso de ideas

Importantísima reunión ayer a tres bandas entre el Ayuntamiento, la Generalitat Valenciana y la sociedad Avant para desbloquear la ejecución del parque central, cuyo proyecto provisional aprobado por el Pleno hará casi ya dos años estaba pendiente de una contestación de la Administración autonómica. No es una solución definitiva, puesto que Urbanismo y Generalitat se volverán a reunir en noviembre para delimitar el ámbito de actuación de la Operación Integrada número 2 (O/I 2), pero desatasca la situación actual.

Al final, la Generalitat ha aceptado la proposición municipal de dividir en dos unidades de ejecución el sector: desde la estación hasta el antiguo paso a nivel de Ausó y Monzó; y desde ahí hasta la Vía Parque. La primera no se tocará, a la espera de que Adif decida qué hará con la terminal de Alicante, si soterra definitivamente las vías, construye una intermodal o lo deja todo como está. La empresa pública, y el previsible nuevo Gobierno popular que se formará la semana que viene, tendrán que tomar la decisión.

Los esfuerzos de las administraciones local y autonómica se centrarán, pues, en desarrollar la segunda fase, desde Ausó y Monzó hasta la Vía Parque, incluyendo también terrenos del borde norte del barrio de Alipark que precisan ser urbanizados.

Una vez consensuado este punto, la Conselleria de Ordenación del Territorio realizará «los mínimos retoques» al proyecto presentado por el Ayuntamiento, que lo volverá a llevar a Pleno para una segunda aprobación provisional. Previsiblemente, no se modificarán ni la tipología de las construcciones previstas en el actual plan ni la edificabilidad del sector, factores fundamentales para obtener las plusvalías necesarias para acometer la actuación y una de las 'líneas rojas' de la empresa pública durante la negociación de la misma.

De hecho, el plan será consultado primero a Adif para evitar que lo bloquee y después se someterá a información pública y se resolverán las alegaciones que puedan presentarse. Todo ello puede retrasar este trámite varios meses. Posiblemente, hasta la próxima primavera no 'florecerá' el proyecto.

Esta vez se espera que la Generalitat Valenciana no se demore tanto en dar la aprobación definitiva del proyecto para que vuelva a manos del Ayuntamiento. La institución municipal, entonces, convocará un concurso de ideas para los edificios y el puente rojo en el segundo ámbito de la unidad de ejecución (desde Ausó y Monzó hasta la Vía Parque), que también incluye el Puente Rojo, objeto de polémica entre la Plataforma Renfe y el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Pavón.

El vicealcalde siempre ha apostado por mantener esta estructura para abaratar los costes de la operación (se calcula en no menos de cinco millones de euros el desmontaje), mientras que los vecinos apoyaban su retirada, tal y como preveía el anterior proyecto. Ahora, todo quedará a expensas de la solución técnica que se expnga en ese concurso de ideas.

Se han considerado tres opciones: su mantenimiento; su demolición total y la conservación de su tramo central, el de mayor valor icónico y paisajístico, para reutilizarlo como mirador sobre el parque.

Sea cual sea la solución, «debe quedar garantizada la continuidad del 'río verde' del parque bajo la Gran Vía», expresaron desde el Ayuntamiento, para que el parque no pierda continuidad.

De ser derribado total o parcialmente, la solución pasaría por deprimir el parque bajo la Gran Vía, que discurriría como un puente, pero sin rampas, sobre el parque, de un modo parecido a los puentes que cruzan el antiguo cauce del Turia en Valencia.

De mantenerse, sería objeto de medidas de reducción del ruido del tráfico como la disposición de pantallas acústicas (una solución que Urbanismo defiende porque no supondría mayor impacto visual) y el parque pasaría por debajo. En cualquier caso, como ya se ha dicho, el Puente Rojo será objeto del concurso de ideas que convocará el Ayuntamiento.

No hay fechas ni presupuesto para acomter esta actuación. No obstante, el equipo de gobierno quiere que, al menos una parte, se pueda abrir al pública ya en 2019 (posiblemente antes de las elecciones municipales). Con la reunión mantenida ayer en el Ayuntamiento, por lo menos, se ha dado un paso muy importante en un proyecto fundamental para la ciudad que se había enquistado.

El alcalde, Gabriel Echávarri, destacó que ese primer proyecto «suturará la cicatriz que divide Alicante en dos» al unir los barrios de PAU 1 y La Florida. También manifestó la intención del tripartito de que «los ciudadanos puedan disfrutar de ese parque en este mandato».