Las Provincias

Academia magistral

La marcha de los jesuitas de Orihuela, en 1956, dio lugar, como otras veces he comentado, a un momento de incertidumbre para muchos padres y alumnos de Orihuela y la Vega Baja. Situación que, en un principio, se resolvió por parte del Obispado, haciéndose cargo de edificio del Colegio Santo Domingo y continuando allí la enseñanza como centro dependiente de la Diócesis. Pero no solo fue ésta una solución, ya que otro centro que estaba bajo la dirección del canónigo magistral de la Catedral, Salvador Ivars Devesa, consciente del problema que se ocasionaba, intentó por su parte poner remedio.

Dicho centro como Academia de enseñanza libre funcionó primero en un edificio de la calle Bellot, conocida tradicionalmente como 'callejón Empedrao', después en locales pertenecientes al convento de San Juan de la Penitencia, con entrada desde la calle Tintoreros. Dedicados ya a la enseñanza, el problema que se había suscitado con la huida de la Compañía de Jesús a la capital de la provincia motivó esta iniciativa particular, que tal como decía su director en un programa de 'Radio Orihuela', «no se monta en plan de negocio, esto sería profanar la enseñanza», considerando que su sistema pedagógico estaba basado «en el amor y confianza mutua entre profesores y alumnos de modo que se forme un auténtico ambiente de familia cristiana y lleguemos a querernos todos con lazos de verdadera amistad».

A fin de llevar a cabo su empresa, se adquirió unos terrenos en la Avenida Duque de Tamames, con objeto de construir un edificio de cuatro plantas para impartir enseñanzas de Bachillerato, Preuniversitario y primera enseñanza preparatoria para ingreso, y con intención de ampliar a Magisterio. Asimismo, al centro se le dotaría de campos de deportes, que recordamos que lindaban con terreno de huerta.

Las obras comenzaron el 12 de julio de 1956, a cargo de la empresa constructora alicantina Albert Ferrero. En un tiempo record, de apenas de dos meses y medio, estaban concluidas, inaugurándose el curso el día 4 de octubre. Para ello, desde el edificio que ocupaba la Academia en los locales del Convento de San Juan, se trasladó la imagen de la Virgen que lo presidía. Después de ser bendecida la capilla se celebró una primera misa que fue oficiada por el director, ayudado por Francisco Pérez Sánchez y José Antonio Ortuño.

Así se iniciaba el curso 1956-1957 en esta Academia, que tomó de apellido el oficio de su director en el seno del Cabildo Catedral. En este primer curso en el nuevo centro se celebraron varias actividades, tales como el 2 de marzo de 1957, el Día del Director, coincidiendo con el Día del Papa. Con tal motivo los profesores obsequiaron al mismo con varios ejemplares de la Biblioteca de Autores Cristianos y la ópera completa 'Madama Butterfly'. El último día de mayo se conmemoró la Fiesta de la Congregación, y el 2 de julio se clausuró el curso, contando con la presencia del alcalde Luis Cartagena Soriano.

En esas fechas, el cuadro de profesores estaba integrado, además de por su director, por: José Aguilar Sanfeliu, Luis Cases Larrosa, Antonio Balaguer, José Alemán Pujante, Rocío Caparrós, Mari Carmen Marco, Antonio Pujol, Justo Jiménez y Miguel Lizón Ruiz. Después encontramos a Isaías Grao Torres y Tomás Ángel Muñoz, entre otros. Eran directores espirituales fray Leonardo de Picasent, guardián del Convento de Capuchinos, y José Alonso, beneficiado de la Catedral.

En el curso 1957-1958 se ampliaron las ofertas docentes, con el preparatorio e ingreso de Bachillerato, desde los 7 años, y los dos primeros cursos de Magisterio. Por otro lado, además de alumnos externos, se abrió la matrícula para internos y mediopensionistas.

Entre las actividades llevadas a cabo por la Academia Magistral, recordamos la puesta en escena del auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca, 'El Gran Teatro del Mundo', que se representó en dos ocasiones, la primera creo recordar que con motivo del Corpus de 1958, y la segunda en la Glorieta de Gabriel Miró, el 28 de mayo de 1959, dentro de los actos organizados para las Fiestas de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de Monserrate. La dirección y decorados estuvo a cargo de Tomás Valcárcel Deza y el montaje sonoro fue de 'Radio Juventud de Murcia'. En el espectáculo intervinieron aproximadamente 135 alumnos. Recuerdo su puesta en escena como algo apoteósico y por ser la primera vez que escuchaba con mis pocos años, la 'Cabalgata de las Valquirias' de Richard Wagner.

A partir de aquí comenzó a torcerse la trayectoria de la Academia Magistral, pues a pesar de habérsele concedido por orden de 3 de junio de 1959, la declaración de interés social a las obras de construcción de la misma, y haberse abierto la matrícula para el curso 1959-1960, el director reunió a los padres de alumnos para informales que, «por órdenes superiores le obligaba a cerrar el centro escolar». El edificio fue vendido a las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, para dedicarlo al Colegio Nuestra Señora del Carmen.

A los alumnos se les respetó la matrícula para incorporarse al Colegio Santo Domingo, al que también se agregaron algunos profesores. Yo, estaba en quinto de Bachiller, y recuerdo a nuevos compañeros como Joaquín García Gracia, Manuel Ramos Vidal, Augusto y José María Germán Pescador. Salvador Ivars pasó a ser mi profesor de Religión ese año, pero tuvo que abandonar el colegio al finalizar el primer trimestre. Sin embargo, otros profesores como Francisco Pérez de Matemáticas y José Pujol de Francés, se mantuvieron como docentes en el Colegio Santo Domingo.

La Academia Magistral, fue una empresa que duró pocos años, pero nunca he llegado a conocer los motivos, por los que se ordenó cerrarla.