Las Provincias

La marcha de Sueña debilita a un gobierno local que tiene pendiente un cambio de alcalde

Pablo Samper, entre otros, aplaude a José Manuel Dolón tras su nombramiento como alcalde en junio del 2015.
Pablo Samper, entre otros, aplaude a José Manuel Dolón tras su nombramiento como alcalde en junio del 2015. / A. Aragón
  • José Manuel Dolón queda al frente de un equipo de solo diez concejales y sobre el que planeará el fantasma de la censura

El gobierno pentapartito de Torrevieja no ha llegado a los dieciséis meses sin una ruptura que abre una importante vía en el equipo de José Manuel Dolón. El primer edil ecologista no solo ha visto, en el último mes, resquebrajarse el apoyo que en su momento le dio Ciudadanos, sino que a ello se suma el abandono del barco de dos de sus socios, los ediles Pablo Samper y Alejandro Blanco, quienes afrontan la semana en la que deberán hacer efectiva la voluntad de la asamblea de su partido, Sueña Torrevieja, que el sábado votó su salida del equipo de gobierno. La situación no es nueva, algo similar ocurrió en Orihuela durante el anterior mandato corporativo en el que el compañero de partido de Dolón, Monserrate Guillén, vio mermar su equipo de gobierno hasta quedarse con solo ocho concejales -Dolón de momento tiene diez, los cuatro del PSOE, otros tantos de Los Verdes, uno de IU y otro de Aptce-.

Las dos grandes ciudades de la comarca se parecían hasta ahora en el hecho de haber tenido un alcalde verde, pero a esto se suman otras similitudes que marcaron la ruptura oriolana y que marcan ahora la torrevejense. En ambas la gestión de la basura fue piedra angular. En el caso salinero el no de las dos concejalas de Ciudadanos al presupuesto municipal que preparaba el terreno a la municipalización del servicio de recogida de residuos y limpieza viaria marcó el primero de los hitos. El grupo municipal del partido naranja se abstuvo en comisión y votó que no en el Pleno, lo que obligó a elevar de nuevo a la Corporación la reversión del proceso iniciado para poner en marcha un procedimiento de adjudicación. En esto último no estuvieron nada de acuerdo los concejales de Sueña Torrevieja, y así lo manifestaron en la sesión en la que se debatió con su abstención en este punto. No obstante la gota que colmó el vaso fue la marcha atrás del alcalde a la solución que se le dio para mantener las escuelas deportivas municipales funcionando tal y como hasta ahora.

Pablo Samper, todavía concejal de Deportes, logró desactivar una protesta de padres y madres de los niños que acuden a estas escuelas cuando se habló de que fueran los clubes los que las gestionaran, y les prometió que no ocurriría así. Después el alcalde decidió no exponerse a firmar los reparos que se le plantearían porque consideró que no se cumplía la ley y por tanto, podría ser motivo de que él tuviera que responder de ello ante la Justicia.

Todo esto ha abocado en la decisión de Sueña Torrevieja de dejar el pentapartito, que pasará a ser cuatripartito, que queda herido, aunque el hecho de que sea de muerte depende precisamente de los quince concejales que están en la oposición. Solo con la mayoría absoluta de firmas puede plantearse una moción de censura, un fantasma que planeará sobre la cabeza del alcalde mientras que ocupe el sillón. Mientras lo ocupe, porque el acuerdo al que se llegó para formar gobierno fue que Dolón dejaría la Alcaldía al PSOE los dos últimos años de mandato. Algo que ahora queda en el aire teniendo en cuenta que Ciudadanos va por libre y será difícil que apoye al PSOE, aunque también puede depender de lo que ocurra en España, mientras que Sueña Torrevieja se creó precisamente como escisión de la agrupación Socialista en la ciudad por no estar de acuerdo con su forma de hacer.