Las Provincias

Tejidos Viuda de Gascón alcanza los 134 años abierto en Almoradí

El gerente de la tienda de tejidos, ante rollos de tela.
El gerente de la tienda de tejidos, ante rollos de tela. / Alberto Aragón
  • El negocio abrió en 1882 y ha evolucionado hasta enfocarse en la venta de trajes regionales e indumentaria para la Semana Santa

Tejidos y Cortinas Viuda de Gascón es la tienda más antigua en su ramo de toda la provincia de Alicante. Su gerente, Jaime Gascón, se ha esforzado en los últimos treinta años por dar variedad y subsistir en el negocio donde los tejidos de Asia vapulean el sector. Aún así ha conseguido abrir otros mercados como los trajes regionales y los trajes de nazareno que comercializa a diferentes peñas y cofradías de la Vega Baja.

En 1882 abrió en la Plaza de la Constitución de Almoradí una mercería de época. No existían las tiendas de ropa tal y como hoy se conciben, cada familia se cosía sus propios atuendos. Al amparo del incipiente mercado semanal de esta parte del Bajo Segura la familia González gestionó durante 102 años el establecimiento de telas. Todos los comercios del sector que iniciaron su actividad en el Siglo XIX cerraron en la última década, según explica Jaime Gascón, «quedaban hace diez años dos en la calle Castaños de Alicante y en Orihuela también cerraron las más antiguas».

No es fácil sobrevivir en un negocio donde la materia prima es más cara que una confeccionada, porque para dar forma a los paños hace falta una modista que cosa las piezas. Aún así el negocio ha salido a flote al evolucionar con el paso de los tiempos. A principios del Siglo XX los anteriores propietarios, la familia González, introdujeron artículos de hogar al tiempo que se vendían telas de todo tipo. En la década de los sesenta se diversificó la venta con el surgimiento de las cortinas. Ambos productos han decaído en los últimos años. Gascón rememora que «cuando empecé con el negocio nos pusimos a vender otro tipo de productos del hogar como alfombras y desde hace quince años nos hemos centrado en trajes regionales».

Así es como las peñas huertanas de municipios como Dolores, Catral, Rojales o Benejúzar tienen como punto de referencia este local. El comerciante asegura que «hace años había hasta cuatro personas atendiendo al público, incluso se abrían los domingos porque los agricultores que vivían en la huerta venían a comprar cuando podían».

Ahora el comercio convive con otros establecimientos que venden productos originarios de China y con tiendas que tienen escasos meses. La Calle Mayor de Almoradí es uno de los lugares por donde más personas transitan de la localidad, sobre todo los sábados.

A pesar de ello desde el escaparate de la tienda pudieron ver el derribo de la Plaza de Abastos y la clausura de otros negocios por los cambios en la sociedad. «Una persona mayor ya no se gasta cuarenta euros en un tejido para una blusa porque la tienen por quince euros, aunque le quedo peor, esté mal cosida y el género sea de poca calidad», apunta Gascón.

La transformación de los comercios centenarios también se ha vivido en la Ferretería de Juan de Dios de Almoradí. Vicente Rafael Soto cogió el relevó en la década de los noventa y retiró los productos de alimentación para centrarse en la ferretería. En esta etapa comenzaron a abrir supermercados grandes y se optó por mantener otro tipo de negocio enfocado a productos de droguería y ferretería, aunque la tradición manda y todavía vende carabinas de aire comprimido para los aficionados a la caza. Este pequeño empresario comenta que «una vez que compruebas cómo va evolucionando el mercado cambias los artículos, me gustaría cambiar más cosas pero no te puedes especializar mucho porque no puedes vivir».