Las Provincias

Los placeros de Callosa no confían en dar el relevo

Carnicero en el mercado de Callosa, con fotos antiguas al fondo.
Carnicero en el mercado de Callosa, con fotos antiguas al fondo. / A. A.

La Plaza de Abastos de Callosa de Segura abrió en 1929 y desde entonces la mayoría de puestos se han heredado. Carniceros, pescaderos y panaderos han dejado el negocio a sus hijos y a sus nietos. La tercera generación de vendedores no confía en dejar esta ocupación para sus hijos ante la inestabilidad que sufre el autónomo en la actualidad. La Plaza se remozó hace pocos años y ahora dispone de aire acondicionado y de unas instalaciones envidiables para la venta directa. Aún así el sentir general de los empresarios es que la venta de productos de gran calidad pierde cada año más adeptos en favor de los productos del supermercado. La forma de comprar ha cambiado, como comenta Antonio Serrano, tercera generación de carniceros cuya familia vendía antes en la Plaza de Los Dolores, antes incluso de que se levantara el mercado de abastos. A diario venden productos caseros pero espera que ninguna de sus dos hijas tome el relevo. Caso especial es el de los hermanos Los Caetes, uno heredó un puesto de carne y otro local para la venta de salazones. Aseguran que los embutidos y productos que se ofrecen en la plaza no se pueden equiparar a los de las grandes superficies, pero el euro manda en un población donde en la plaza hay tradición de compra. Antaño centro neurálgico de ventas, ahora ha quedado relegado en algunos casos a clientes casi sibaritas. Los vendedores aseguran que la mayoría de productos no se pueden encontrar en los supermercados habituales. Por tanto las grandes superficies mandan en la localidad, como así da muestra de la ampliación de uno de los grandes supermercados al final de la Rambla Baja y con la ampliación de otro negocio de idénticas características pero gestionado por callosinos. En conclusión la mayoría de placeros espera acabar su trayectoria profesional con el negocio que mantienen, pero no quieren dar en herencia este oficio a pesar de contar con unas instalaciones totalmente remozadas.