Las Provincias

Hace seis años

Hace seis años, una fecha quedaba grabada en la memoria de gran parte de los alicantinos, de aquellos que sentían el blanco y el azul como parte de su piel. Mientras Nelson Haedo Valdez miraba al cielo de Barcelona, Alicante estallaba de alegría porque su equipo derrotaba al todopoderoso club del filósofo Pep. Otros también mirábamos al cielo, pero en busca de quien se fue ese mismo día y que seguro que gritó aquellos goles como nadie allá arriba.

Pues seis años después volveremos a aquel campo. Y seis años después, ellos volverán a Alicante. Y aquí es donde me entra el pavor. No por el tema deportivo, porque ya sabemos todos donde estamos unos y otros, sino por lo que pueden hacer las cabezas pensantes del club blanquiazul. La última visita fue todo un ejemplo de desprecio al abonado herculano desde el mismo club. En esta ocasión, espero que se tenga un poco más de consideración, aunque el signo del euro ya habrá ocupado las retinas de los del palco.

Entiendo que todos deban pagar, pero háganle un guiño a los abonados, a esos eternos sufridores que cada quince días se acercan a San Blas. Esos abonados a los que casi siempre se olvida. El campo se va a llenar, lo tenemos claro, pero ¿y si lo llenamos y, aunque paguen, dejamos contentos a los fieles de siempre? Piénsenlo, porque la temporada es muy larga y salir del pozo en el que estamos metidos es más fácil con más gente y, sobre todo, con ellos. ¿Qué sería del club sin los históricos de Fondo Sur, Norte Tribuna o Preferente?

Tienen la oportunidad de hacer bien las cosas, otra vez. No la desaprovechen y consigan que sólo hablemos de las bicicletas de Neymar o las mangas largas de Piqué, si es que se atreven a venir... Toledo o Alcorcón lo hicieron una vez, ¿por qué no nosotros?