Las Provincias

La escritora Laura Freixas, durante la promoción de una de sus obras.
La escritora Laura Freixas, durante la promoción de una de sus obras. / Alberto Estévez / EFE

«Hay desigualdad en la Literatura»

  • Laura Freixas Revuelta, escritora

  • La autora celebrará el lunes en la UA el 'Día de las escritoras' con una conferencia previa al acto que tendrá lugar por la tarde en la Biblioteca Nacional

'De cómo quise ser escritor y me convertí en escritora' es el título de la conferencia que Laura Freixas dará el lunes 17 a las 10.00 en la Universidad de Alicante en el marco del 'Día de las escritoras', organizado por la Biblioteca Nacional y al que se ha sumado la UA.

-¿Hay tanta diferencia entre los escritores y las escritoras?

-Cuando empecé a escribir y a publicar no se me pasaba por la cabeza esa diferencia. Pensaba que nada tenía que ver si eras hombre o mujer. Pero me fueron pasando muchas cosas y empecé a darme cuenta de que una cosa era el proceso creativo y otra cosa cómo se recibía por parte del público, el editor o los críticos si eras mujer. Y aquello me desconcertó porque esa idea de que el género no importaba en el mundo de la Literatura era falsa. Es cierto que el contenido es distinto. Pero ese no es el problema. También a cada generación le interesan temas distintos. El problema es la actitud social de desvalorización de lo femenino, se habla de literatura femenina con un cierto retintín, aunque no sea peyorativo. Y no sólo hablo del pasado. Hoy también.

- Pero, al igual que hay contenidos más cercanos al género femenino, lo mismo podríamos decir del masculino sin que en este último caso nadie aluda a ellos con ese retintín...

- El problema está en que se cree que los temas de los que hablan los hombres en sus libros son universales, que tienen interés para el ser humano en general. Por ejemplo en el libro de Muñoz Molina 'Ardor guerrero' se habla de la experiencia de la mili y se lee en esos términos por hombres y mujeres. Y en cambio a los temas tratados por ellas se les niega ese carácter universal. Esa creencia no funciona en sentido contrario. Cuando una mujer habla por ejemplo de maternidad, entonces se piensa que son cosas de mujeres para mujeres.

- ¿Esa doble vara de medir, o de interpretar las cosas en función de si provienen de un hombre o una mujer se sigue manteniendo hoy en día?

- Sí, se mantiene. Un estudio realizado por la Universidad de Valencia sobre el papel de la mujer en los libros de texto en España concluye que sólo el once por ciento de las citas con nombres propios incluidas en los libros son de mujeres. Y cuanto más moderna es la época a la que se alude en esos libros, menos mujeres aparecen. Estas cosas hay que tenerlas en cuenta. La gente cree que con el tiempo la desigualdad de géneros se va a arreglar, pero no es verdad. El tiempo por sí mismo no hace nada. Somos las personas y nuestras acciones las que pueden hacer que esta situación cambie.

- ¿Y el mundo de la Literatura no es distinto?

- Ni mucho menos. Imaginemos una pirámide. En la base hay una mayoría de mujeres lectoras y licenciadas en Letras. A la mitad de la pirámide, en el nivel donde se encuentra el mundo editorial o la creación literaria, ya hay menos de la mitad, y en la cúspide, que es el lugar reservado al reconocimiento de los procesos creativos, las mujeres son una clara minoría. El Premio Nacional de Narrativa que concede el Ministerio de Cultura desde el año 1977 sólo ha recaído en mujeres en dos ocasiones. La última de ellas fue Carmen Riera en el año 1995. Y desde entonces, después de 21 convocatorias, el premio no se lo ha llevado ninguna mujer. Algo similar ocurre con el Premio Cervantes. Sólo lo ha conseguido cuatro escritoras en sus cuarenta ediciones: Dulce María Loynaz, Ana María Matute, Elena Poniatowska y María Zambrano. Hay más igualdad en premios comerciales, como el Planeta, pero cara al futuro, no va a tener repercusión porque en las escuelas no se va a hablar ni se van a leer las obras de esos premios. Y esta falta de reconocimiento a las escritoras supone un círculo vicioso, no las anima a seguir una carrera editorial que es de por sí muy difícil y necesita mucha fe en el futuro. Ese desánimo las aparta del camino.

-¿Cuáles son los temas que a usted más le gusta tratar como escritora?

-La vida de las mujeres españolas actuales con cierto nivel de formación cultural. Desde finales del franquismo hasta nuestros días. Mujeres que creían que a ellas estas cosas de la desigualdad no les iba a pasar.

-¿Cuál ha sido su evolución después de toda una carrera dedicada a la narrativa y al ensayo?

-Mi interés ha ido evolucionando hacia el género autobiográfico. Mi libro 'Una vida subterránea' es un diario. Es un género que tiene mucho valor añadido. Es poderoso y arriesgado porque te muestras y, además, bajo una luz muy poco halagadora.

-Todo escritor o escritora tiene sus referentes. ¿ Cuáles han sido o son los suyos?

-Marcel Proust, Virginia Woolf, Clarice Lispector. Y en cuanto a escritoras españolas, citaría a Ana María Matute, Carmen Martín Gaite y Rosa Chacel. Admiro los diarios que Chacel escribió bajo el título de Alcancía.

-¿Qué libro está leyendo actualmente?

-'Maternidades subversivas' de María Llopis y 'Lo que olvidamos' de Paloma Díaz-Mas, que también trata la maternidad, pero desde la experiencia de una hija frente a su madre enferma de alzhéimer.

-Su carrera ha sido polifacética dentro del mundo de las Letras. Además de escritora de obras narrativas, ensayos y cuentos, también ha ejercido como editora, traductora y crítica literaria...

-Bueno, hay que ganarse de la vida y sólo con la escritura es muy difícil hacerlo. La edición y la traducción ya lo dejé, aunque sigo siendo crítica literaria y conferenciante en España y en otros países, sobre todo en EE UU. Es algo que me gusta hacer. Escribir es tan solitario que viene bien el contacto con quien te lee.

-El próximo lunes celebrará doblemente ' El día de las escritoras' organizado por la Biblioteca Nacional.

-Sí, después de la conferencia en la Universidad de Alicante participaré por la tarde en la Biblioteca Nacional en el acto central de esta iniciativa. Se harán lecturas de escritoras. Yo leeré un texto de Víctor Catalá, seudónimo de Caterina Albert.