Las Provincias

CRÍTICA DE CINE

Elle

El nuevo film que nos llega del realizador holandés Paul Verhoeven es un controvertido y polémico estudio de una mujer, perteneciente a la burguesía francesa, que se encuentra en una posición anímica peculiar. Agredida, en su domicilio, por un hombre encapuchado, actúa de forma incongruente, ni denuncia la violencia sufrida, ni se siente psicológicamente inquieta.

El autor de la magnífica 'El libro negro', hace una década, construye este retrato femenino buscando provocar al espectador. No nos imaginamos que ella (Michéle Leblanc) no asuma su papel de víctima, sino que se muestre totalmente alejada de los cánones tradicionales de la moralidad.

Conociendo el pasado fílmico de Verhoeven ('Delicias turcas', 'Vivir a tope', 'Instinto básico') las conductas inmorales que salpican el relato no resultan tan sorprendentes. Conducen a un único objetivo, mostrar la decadencia de la burguesía francesa en un París actual repleto de lujos y vanidades, representado por una caprichosa sociedad a la que no le importa caer en la vulgaridad.

No hay más que ver el comportamiento de la madre de Michéle. Transmite una falsa y caduca liberalidad femenina no propia de su edad, o las incorrecciones de liberalidad sexual que la propia Michéle aplica a su perfil femenino, de insatisfacción sexual, por debajo de la mesa.

Ello introduce al filme en su parte más irónica y divertida. Con fijación más que atrevida por su vecino, sus coqueteos resultan vanos frente a una relación normal, pero, si aceptados cuando la violencia se instala en la infiel relación. Entonces es cuando 'Elle' se adentra en su camino más atractivo, para finalizar con un desenlace inesperado.

Sin embargo, los intentos de Verhoeven de aproximarse a un universo chabroliano no esta conseguido. Los seguidores del fallecido director francés, Claude Chabrol, sabrán que le falta conseguir esa atmósfera de decadencia que impregnaba las películas del espléndido realizador galo. Películas de la talla de 'Al anochecer' y 'En el corazón de la mentira' hace que olvidemos pronto algunas de las virtudes que este filme contiene.

Sin Isabelle Huppert, actriz que ha trabajado regularmente con Chabrol durante los años ochenta, 'Elle' sería una película menos atractiva. A pesar de los reiterativos planos secuenciales, mostrando los ataques sexuales que el personaje sufre, Isabelle Huppert sabe como entusiasmarnos con su creación interpretativa, una mujer enigmática, ausente, fría y, a la vez, activa sexualmente.

Siendo una película interesante, sin querer quitarle valores, los entusiasmos que prodiga y ofrece, a través de su aproximación al thriller social, no llegan a sobresalir demasiado en esta exploración sobre la burguesía del país vecino.

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