Las Provincias

Echávarri pide a sus socios y a la oposición silencio sobre Ikea para evitar que se vaya

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El alcalde, Gabriel Echávarri, ayer, en un acto celebrado en el Salón Azul. / Álex Domínguez

  • Pavón asegura que la tienda de la multinacional y las medianas superficies que propone cabrían en las ubicaciones alternativas a Rabasa

El alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, ha dado instrucciones a sus socios y pedido a la oposición que dejen de hablar de Ikea y del proyecto que ha presentado en el Ayuntamiento para instalarse en Rabasa. Asegura que la «sobreexposición» es negativa para los intereses de la ciudad y pretende que no se hable del tema hasta que haya realmente «algo que anunciar».

Es de entender, por tanto, que pretende mantener en secreto las conversaciones con la multinacional sueca y con la Generalitat para propiciar su instalación, en principio, en Rabasa, tal y como ha demandado la empresa. Un secretismo que esta semana le echaban en cara desde la oposición. El PP hablaba el miércoles de «conversaciones clandestinas» y calificaba de «muy grave» que el equipo de gobierno deje de lado en las negociaciones a la comisión municipal que se creó para la llegada de Ikea.

Sin embargo, Echávarri defiende que «lo que más perjudica ahora es la sobreexposición pública». Y es que Ikea nunca ha sido muy partidaria de aparecer cada día en los medios de comunicación. De hecho, la semana pasada, dejaba claro que no pensaba informar de sus pasos hasta que no hubiese algún acuerdo firme.

No hay que olvidar que han sido las propias administraciones autonómica y local las que han provocado en las últimas semanas que no se hable de otra cosa, filtrando datos sobre las propuestas y negociaciones. El propio alcalde las ha valorado y ha entrado en el debate.

Sin embargo, a partir de ahora, dice, seguirán trabajando y «cuando tengamos algo que anunciar, de forma firme, consolidada y espero que positiva, lo anunciaremos».

Una actitud que va a pedir que imiten sus socios de gobierno de Compromís y Guanyar, y que le va a reclamar también a la oposición.

Respecto a la reunión de la comisión sobre Ikea, el alcalde asegura que todavía no le han pedido «por escrito o directamente» que se convoque. Por tanto, sugirió al portavoz del PP, Luis Barcala, que lo haga y se mostró dispuesto a convocarla «sin ningún problema en cuanto la pidan».

Por su parte, el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Pavón, insiste en que hay que explotar otras alternativas a la de Rabasa. Los técnicos del área elaboraron un estudio con posibles suelos para la instalación de la multinacional, para mostrárselos, a título informativo, a Ikea. Entre ellos, había suelo industrial entre Mercalicante y Babel y en las Atalayas.

El edil y vicealcalde explica que en estos terrenos también cabría el proyecto comercial actual que propone Ikea, sin hospital y sin terrenos deportivos, claro. Señala que podrían instalarse la tienda y los 40.000 metros cuadrados de medianas superficies y que «como mucho habría que modificar algún plan parcial, nada que ver con la compleja operación urbanística que requiere su implantación en Rabasa».

Pavón considera que, de instalarse en este sector, tendría que hacerlo «en el marco del PGOU», lo que conllevaría esperar varios años a que este documento se apruebe.

Lo contrario, apunta, sería «un urbanismo a la carta» con el que no está de acuerdo. «Las administraciones tenemos que informar de las opciones que hay para favorecer la instalación en la ciudad, pero no intervenir en un asunto privado», apunta.

Y añade que, en cualquier caso, opina que se le está dando a la llegada de Ikea «una importancia desmesurada».