Las Provincias

Devoción por la virgen maña

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La Pilarica en su subida al santuario benejucense acompañada del sonido de jotas. / Alberto Aragón

  • Miles de personas acompañan a la imagen de La Pilarica en su subida al santuario del monte de Benejúzar

  • La Sierra de Callosa también se llenó de vecinos para celebrar la romería y disfrutar de una jornada marcada por el sentir religioso

La festividad de la Virgen del Pilar se celebra en diversas localidades de la Vega Baja como es el caso de Pilar de la Horadada, localidad que debe su nombre a esta, Los Montesinos o pedanías oriolanas como El Escorratel pero sin duda el foco de mayor atracción lo supone la romería que se celebra desde hace 77 años en Benejúzar. Esta congrega a miles de personas que llegan de diversas localidades de la comarca y la provincia para asistir a un evento donde el sentir religioso en torno a la virgen maña está presente hace décadas.

Ayer no podía ser menos y desde bien temprano la Plaza de España y los alrededores de la iglesia parroquial estuvieron abarrotados de devotos de La Pilarica para ver su salida desde la céntrica iglesia en su camino hacia el santuario enclavado en lo más alto del monte. A las nueve de la mañana la imagen a hombros de los costaleros hizo su aparición por el pórtico principal y fue entonces cuando los cohetes, los vítores y miles de papelillos de colores tomaron el protagonismo para inundar el espacio tomado por miles de personas que no quitaron al ojo al cielo en una jornada que amaneció con amenaza de lluvia para después despejar al mediodía y posteriormente aguar la jornada a los romeros durante la tarde.

La imagen se situó en uno de los laterales de la plaza para que por delante de ella se ubicasen tanto los romeros como las tradicionales carrozas que llevan a numerosos niños ataviados con los trajes maños hasta los pies de la escalinata del santuario. En una de ellas iban los cargos de las fiestas y que este año han recaído en Amaya Cámara Rodríguez como Mañica Infantil, y Begoña Ruiz Hernández, como Mayor. Con los pasodobles interpretados por la Unión Musical de Benejúzar como acompañamiento musical y el sonido de castañuelas el trono encaró la calle José Penalva rodeado de centenares de devotos para después buscar la calle La Concordia y hacer el recorrido tradicional en una mezcla de folclore, tradición y devoción de esta fiesta que posee la declaración de Interés Turístico Provincial.

Poco a poco la comitiva avanzó en su objetivo de subir al monte entre las jotas alegres y las danzas del grupo de folclore local y tampoco faltaron las consabidas tracas y el olor a pólvora para poco antes de las once los costaleros situarla ante la escalinata de acceso al santuario. Como es tradicional la subida se hizo de espaldas con La Pilarica mirando hacia la localidad que la venera y quedó situada en el lateral del altar instalado en el exterior de su templo. Desde él, y con cierto retraso sobre el horario previsto, fue el párroco del Sagrado Corazón de Torrevieja, Aurelio Ferrándiz, el que se encargó de oficiar la misa baturra en honor a la virgen.

Pero si Benejúzar atrae a miles de personas atrás no se queda Callosa. Puntuales a la cita miles de vecinos se despertaron antes de las ocho de la mañana para acompañar a La Pilarica a lo alto de la sierra. La romería más tempranera de la Vega Baja contó también con las habituales jotas y castañuelas que se escuchaban en los instantes previos por todas las calles del casco urbano. Mujeres y niñas desempolvaron sus atuendos de mañas y los hombres hacían lo propio con los pañuelos romeros. La alegría se desbordaba para combatir el sueño en la fiesta de una de las vírgenes más queridas por los vecinos.

La comitiva escarpó la Rambla Alta hasta el santuario donde se ofició la misa de campaña, que sirvió de preludio al almuerzo tradicional con el que los asistentes pasaron la jornada de convivencia. El grupo de montaña portó su habitual pan gigante para que nadie se quedase sin hambre. Asimismo una delegación de Sommieres estuvo presente ya que este pueblo francés hermanado no faltó a su cita puesto que varios concejales del mismo tienen ascendencia callosina y asisten a la romería cada año.

Las predicciones climatológicas no impidieron que cientos de vecinos acompañasen a la virgen durante una subida muy folclórica donde la pólvora tuvo su protagonismo así como las laderas de la sierra que sirvieron de lugar de descanso para almorzar. El destacamento de la Guardia Civil también celebró su fecha señalada en la iglesia de San Martín a las doce del mediodía.