Las Provincias

Compromís admite que ha habido contactos con Ikea y exige sacar a Ortiz del proyecto

Bellido y Echávarri hablan ayer antes de participar en la entrega de premios de Hogueras.
Bellido y Echávarri hablan ayer antes de participar en la entrega de premios de Hogueras. / A. Domínguez
  • El partido retira su apoyo al plan que han promovido Consell y Ayuntamiento mientras Pavón se muestra «sorprendido» de que le dejen al margen

El Ayuntamiento de Alicante ha mantenido contacto con Ikea de manera informal y la multinacional le ha trasladado, a través de un intermediario, su nuevo proyecto para instalarse en la ciudad. Así lo reconoció ayer finalmente el portavoz del equipo de gobierno y de Compromís, Natxo Bellido, después de que en los últimos días se hayan filtrado detalles de este proyecto y de que el alcalde, Gabriel Echávarri, lo negase el lunes.

El contacto ha sido informal, tanto que el único que no se ha enterado de que dicho proyecto está en el Ayuntamiento es el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Pavón, que debería liderar el plan para hacerlo realidad. Lejos quedaron las reuniones con luz y taquígrafos que propugnaba el tripartito en sus primeros meses al frente del equipo de gobierno.

Ayer, Pavón se mostraba «sorprendido» y reiteraba que él desconoce que exista este proyecto. «Es un poco raro que se me mantenga al margen de un plan que tiene que pasar, sí o sí, por Urbanismo», lamentó. Y señaló que el asunto «huele a urbanismo a la carta, como el que ha hecho que todavía Ikea no esté en Alicante».

Conocen, en cambio, este proyecto, el PSOE y Compromís, que han estado durante los últimos meses negociando en la sombra con la Generalitat una vía rápida y no conflictiva de ponerlo en marcha.

Y es que Ikea quiere Rabasa, exactamente los mismos terrenos por los que ha pujado desde un principio. Ahora el ámbito de actuación se reduciría mucho respecto a la ATE, de 2,3 millones de metros cuadrados se reduciría a 950.000, y la superficie comercial anexa, como ya anunció este diario, pasaría de ser un macrocentro comercial a un complejo de medianas superficies de 40.000 metros cuadrados, en vez de los 85.000 de la ATE.

Hasta ahí, todo perfecto, pero es que parte de los terrenos deseados por la multinacional sueca son propiedad de Enrique Ortiz. Ayuntamiento y Generalitat contaban con que pasasen a manos de los bancos que los tienen hipotecados, pero de momento no ha sido así.

Y aquí viene el bloqueo. Porque Compromís, que está conforme con la propuesta del Consell de comprar terrenos en Rabasa para después ejercer de promotor y vendérselos a Ikea, no va a pasar por el aro de que esos terrenos se compren a Enrique Ortiz.

En cuanto ha visto que las cosas se ponían feas, Compromís ha ordenado a los suyos desvincularse de cualquier operación que huela, aunque sea de lejos, a Ortiz. El lunes, el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz, se reunía con el grupo municipal de Alicante para dejar clara esta postura, que él defenderá desde el Consell.

Después, la Ejecutiva local del partido se reunía y acordaba un comunicado en el que demandaba básicamente dos cosas: transparencia y sacar a Ortiz del proyecto.

Ponían de relieve la necesidad de primar en la negociación y en la colaboración entre administraciones los «valores de la cooperación, la lealtad, la transparencia y hacer compatible la instalación de Ikea con la defensa de los intereses globales de la ciudad».

La suspensión de la ATE, dicen, abre la oportunidad de «atender los intereses generales y no pensar en favorecer los intereses de ningún grupo empresarial de la ciudad».

Y aseguran que la operación que se tramite «tiene que desvincularse de cualquier sombra de corrupción y de beneficiar intereses especulativos privados, tal y como pasaba durante los años de gobierno del PP, donde pelotazos urbanísticos eran la contrapartida de prácticas de financiación ilegal de este partido político. Reiteramos nuestra oposición a que este tema se vea ensombrecido por cualquier duda de prácticas corruptas, irregulares, o simplemente especulativas en el ámbito urbanístico».

Desde Compromís explican que tanto el proyecto de Ikea como el plan de las administraciones para llevarlo a cabo están «en fase embrionaria» pero advierten de que solo lo apoyarán si «la variable de Ortiz, la sombra y sospecha de corrupción que implica, quedan fuera», expuso Bellido ayer. «Si los terrenos son de Ortiz, no pueden ser la solución para Ikea», añadió.

Creen que la propuesta de Ikea es «un punto de partida para una negociación, que ha de formalizarse en una reunión presencial», es decir, con luz y taquígrafos, que debe acoplar «los intereses de Ikea con la necesidad, por parte del Ayuntamiento, de no perjudicar al equilibrio comercial y territorial de la ciudad». Una reunión que, además, piden que se acompañe de un debate con la sociedad civil.

El alcalde, Gabriel Echávarri, no quiso ayer explicar por qué negó el lunes que Ikea hubiese presentado su proyecto en el Ayuntamiento. El primer edil aseguró que conocía las intenciones de la multinacional por los medios de comunicación, pero las declaraciones de su socio Natxo Bellido pusieron ayer en evidencia que no es así.