Las Provincias

El agente de Ortiz

En febrero de 2015, en plena precampaña electoral, el ahora alcalde y entonces candidato socialista, Gabriel Echávarri, llamaba a la en aquel momento consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, «el agente comercial de Ortiz» por defender la libertad del promotor de diseñar a su gusto la superficie comercial de la ATE de Ikea. Lo que son las cosas, en las últimas semanas han surgido voces que acusan al alcalde y al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, de algo parecido. Convertirse en agentes intermediarios entre el constructor e Ikea en Rabasa para intentar, con su intervencionismo, borrar de un plumazo el historial que acumula el sector. O sea, 'blanquear' Rabasa para defender la ubicación.

Todo con tal de no perder Ikea. Es el axioma que mueve al alcalde, que ha pasado de tildar de «pecado original» del PSOE la aprobación inicial del Plan Rabasa, también en precampaña, a negarse a responder una pregunta tan sencilla como si estaría dispuesto a comprarle suelos a Ortiz dentro del plan que ha urdido, en la sombra, con la Generalitat. Echávarri sabe que se lo juega todo con la llegada o la huida de los suecos. Ser el alcalde que perdió la inversión sería nefasto, pero conseguir que se queden sin traspasar líneas rojas, como el pacto de gobierno o su compromiso de negociar «con luz y taquígrafos», no es fácil. Incluso ha llegado a negar ante los medios un contacto con Ikea que es más que evidente.

Está entre la espada y la pared y ha decidido huir hacia adelante. No le ha importado ningunear al edil de Urbanismo, Miguel Ángel Pavón, cuya opinión es por todos conocida, porque no le necesitaba siempre que contase con Compromís. No ha calculado, sin embargo, que la formación de Natxo Bellido aspira a ganar las próximas elecciones municipales (en confluencia con Guanyar) y se juega tanto o más que él si permite que cualquier pacto para la llegada de Ikea tenga siquiera un ligero tufillo a Ortiz, el enemigo público número uno en el que basaron durante años sus ataques al PP de Sonia Castedo y cimentaron su ascenso. Ahora, tras mantenerse en la sombra un tiempo y dejar que Pavón se lleve los golpes por «no querer que venga Ikea», Compromís marca posiciones: Ikea sí, pero sin Ortiz. Y la ficha vuelve a la casilla de salida.