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María Castell, con su hija en brazos frente al colegio. / Matías Segarra

El ascensor de la discordia

  • Una madre del colegio Sanchis Guarner reclama un elevador para su hija enferma

  • El Ayuntamiento replica que ni la dirección ni la Inspección han requerido el servicio, pero asegura que si la niña lo necesita se pondrá en marcha

Tiene cuatro años y una enfermedad de las catalogadas como rara, la mucopolisacaridosis, que le ha hecho pasar varias veces por el quirófano y le afecta a su sistema motor. Su madre, María Castell, lleva un año pidiendo que se ponga en marcha el ascensor del colegio Sanchis Guarner, donde la pequeña va a clase, para evitar que suba y baje escaleras porque una caída podría ser fatal para la niña, debido al estado de sus huesos, e incluso llegar a causarle «una lesión medular».

Así lo afirma la progenitora, quien asegura que su lucha, que todavía no ha tenido respuesta, tiene como objetivo que el elevador existente en el centro escolar se ponga a punto de cara al próximo curso, cuando la pequeña se verá obligada a cambiar, de un aula en la planta baja, a otra situada en el primer piso, donde se encuentran las de Infantil de 5 años.

«Todos los días precisa de sesiones de fisioterapia, durante dos horas, y a diario también va a natación, incluso los sábados», explica su madre, quien asegura que los propios médicos que atienden a la pequeña en el Hospital La Fe de Valencia y San Juan de Dios de Barcelona han elaborado un informe en el que recomiendan que suba en ascensor para evitar cualquier riesgo de fractura de huesos.

Además, advierte de que la menor, la única niña en la provincia que padece la citada enfermedad, tiene «muchas operaciones por delante», por lo que reclama que el ascensor se ponga en funcionamiento, no solo para ella, sino también para cualquier alumno o profesor con una situación de movilidad reducida, como por ejemplo, ante una lesión que obligue a ir con muletas.

La madre puntualiza que los neuropediatras también aconsejan que la niña esté escolarizada en un colegio «ordinario» y a ser posible en el de su hermana, como es el caso.

«Pasa mucho tiempo en hospitales y los médicos sugieren que cuando la niña vuelva a su entorno familiar, también se integre en un colegio con el que esté familiarizada», unas palabras con las que quiere replicar a una de las soluciones que se le plantearon desde la concejalía de Educación, sobre un cambio de centro a otro situado justo al lado que sí dispone de ascensor, cuando inició su particular cruzada para lograr que el colegio disponga del citado servicio.

«En su época funcionó y es cuestión de que vuelva a estar operativo», pide María, quien asevera que incluso se ofreció ella misma al Ayuntamiento para correr con los gastos mensuales del mantenimiento del elevador. «Según tengo entendido los colegios que disponen de este servicio pagan unos 50 euros mensuales a la empresa, una cantidad que ya he dicho que estoy dispuesta a aportar», agrega.

Muchos padres del colegio han conocido el caso de la pequeña estos días y aseguran estar dispuestos a recoger firmas si el Ayuntamiento no toma cartas en el asunto, tal y como manifestaron ayer algunas familias a las puertas del centro, quienes mostraron su apoyo para que la pequeña pueda disponer de ese servicio.

María sostiene que, además de ponerse en contacto con la concejalía de Educación, desde que comenzó el pasado mes de marzo a plantear el asunto, también ha comunicado con el alcalde a través de las redes sociales y con su secretario, sin que hasta el momento haya conseguido su objetivo. «Yo lo que quiero es que la niña pueda tener una vida lo más normalizada posible, como cualquier otro niño, y lo que estoy pidiendo no es para mañana», asevera.

La cuestión es que, según indican desde la concejalía de Educación, ni la dirección del centro ni la Inspección educativa, han remitido ningún escrito dirigido a la citada área municipal para solicitar nada relacionado con dicho servicio.

La edil al frente de esta concejalía, Patricia Macià, indicó ayer que el procedimiento habitual en estos casos es que se requiera al consistorio por estas dos partes para que se lleven a cabo actuaciones de este tipo en los colegios, ya que el mantenimiento de las instalaciones corresponde al Ayuntamiento.

Sin informe del SPE

Sin embargo, hasta la fecha no existe ninguna petición formal, tal y como agregó la regidora, ni tampoco informe alguno del Servicio Psicopedagógico Escolar (SPE), sobre el que basar la intervención municipal. Por otro lado, la puesta en marcha del ascensor supondría, según fuentes municipales, que la pequeña siempre tuviera que ir acompañada por un adulto en los trayectos, como marca la ley, una cuestión que también deberá tenerse en cuenta, por si el centro cuenta o no con los recursos y dotaciones de apoyo que la menor precisa.

No obstante, la concejal de Educación manifestó su compromiso de dar una solución al problema si la niña necesita el próximo curso de un ascensor para subir a la clase, pese a que los cauces para atender esta solicitud no hayan sido los oficiales.

Todo apunta a que Macià deberá dar explicaciones al respecto en el próximo Pleno municipal, puesto que el grupo municipal Ilicitanos por Elche ha anunciado que tiene previsto presentar una moción. En ella pedirá al equipo de gobierno que ponga en marcha un plan para dotar a todos los colegios de ascensor y para ponerlos en funcionamiento, en el caso de los centros que dispongan de ellos pero no los tengan operativos.