Las Provincias

Memoria selectiva

En los últimos tiempos corren algunas ideas y algunos conceptos que van creando tendencia. Uno de ellos es el denominado «memoria histórica». Aquel concepto a través del cual se pretende recuperar, valorar y poner de manifiesto el pasado de determinados grupos. Un concepto que, cómo no, viene acompañado de polémica por uno u otro bando, según cómo le toque y a quién le toque.

Y bajo ese concepto se promueve en nuestra ciudad el cambio de nombre de unas cuantas calles, cuarenta y seis nada más y nada menos. Y aún son pocas, pues el listado original contenía más de cien calles, plazas o glorietas de nuestra querida ciudad. Realmente, ¿esto es necesario? Cifran en unos veinte mil euros el desembolso para realizar esta medida tan necesaria y urgente para el devenir de la ciudad.

El listado tiene un marcado acento hacia un lado. Entiendo que la historia, buena o mala, es la historia y no debemos olvidarla. Bien para no repetir aquellas cosas que no se hicieron bien o bien para recordar aquello que pasó y que marcó de una forma u otra el camino. Me parece un despropósito embarcarnos en un gasto así, innecesario a mi entender, cuando la ciudad necesita otras actuaciones. Y, además, cuando el listado es partidista y orientado. Y no sólo hablamos de cambios de nombres a nivel político, sino que también lo sufren periodistas o profesores.

Sin lugar a dudas, una actuación más dentro del libro de estilo de unos cuantos en el equipo de gobierno de Alicante. Eso sí, en el listado he echado en falta algún nombre similar a «Calle de la Rata Alicantina» o «Avenida del Velador». Parece que en la ciudad tenemos memoria, sí, pero selectiva.