Las Provincias

LA LIBRETA GRIS

No envíen jamones

«¿Qué es, pues, el bien? La ciencia. ¿Qué es el mal? La ignorancia». Séneca (4 aC - 65 dC), filósofo, político y escritor hispanorromano.

Hemos tenido esta semana a un paisano a las puertas de no uno sino dos premios Nobel: de Medicina y de Química. Francis Mojica ha establecido un hito histórico sin parangón entre los hijos ilustres de esta ciudad, y nada digamos si encima hubiera conseguido el preciado y reconocido galardón (al menos uno). En cualquier caso, apuntan quienes saben de estas cuitas que, más tarde o más temprano, el científico ilicitano y profesor de la Universidad de Alicante conseguirá tan alta distinción porque su descubrimiento sobre el sistema inmunológico de las bacterias, pese a tener el nombre de cereales para el desayuno (CRISPR), revolucionará la ciencia y el tratamiento de enfermedades. Mojica, que nos deleitó a festeros y ciudadanos en general con un lúcido y divertido pregón de fiestas el pasado agosto -desde luego, ha sido el primero que ha hablado de bacterias en tal contexto-, accedió a vivir en un plató televisivo en Madrid el momento del fallo del premio Nobel de Química. Al final, el galardón se lo daban a tres científicos por diseñar 'máquinas' moleculares. Pero Francis no perdió en ningún momento ni su sonrisa ni su humildad habituales, y se antoja que su reacción de haber logrado el galardón no habría sido muy distinta, además, claro está, de los abrazos, besos y felicitaciones pertinentes. Y es que las grandes personas son así. La forma en que convivió durante las fiestas con los festeros e ilicitanos en general, su campechanía, su sentido del humor -perfectamente podría aparecer en algún episodio de 'The Big Bang Theory', como ya hace Stephen Hawking, entablando una chispeante conversación con Sheldon Cooper en torno a si los microbiólogos están sobrevalorados en la ciencia actual-, todo eso rompió la imagen arquetípica del científico ensimismado y prisionero de su laboratorio. Francis Mojica es la antítesis de ese cliché. Coincidiendo también con el premio que la Generalitat le entrega por el 9 d'Octubre, el Grup Cultural Tonico Sansano ha iniciado una recogida de firmas a través de Change.org para que se le nombre hijo predilecto de la ciudad y se le dedique alguna calle, plaza o similar. Sin esperar a que le den el Nobel, porque méritos acumula ya de sobra, afirman. De momento ya tiene el Ram d'Or. Por algo se empieza.

Ojalá tuviésemos más científicos/as en nuestra vida diaria. Especialmente matemáticos y en el Ayuntamiento. Nos irían mejor las cosas, sin duda. Entre otras mejoras, tal vez no perderíamos millonarias subvenciones europeas, como se ha conocido esta semana. Resulta que el Ayuntamiento optaba a unos jugosos fondos de la UE denominados DUSI para revitalizar los barrios de San Antón, Carrús y Los Palmerales, por importe de 15 millones, pero se quedó fuera. Alicante ha conseguido 11 millones, que empleará en mejorar el entorno de Las Cigarreras, y Orihuela, otros 10, por poner dos ejemplos cercanos. Elche, 0. Argumenta el alcalde que ha sido «por poco», como todo estudiante que se queda a las puertas del 5. Dice Carlos González que la documentación elaborados por los técnicos ilicitanos ha sido calificada de muy buena y con un gran nivel. Pero con todo lo estupenda que era, ha obtenido 64,75 puntos, cuando la nota de corte estaba fijada en 68,75. Hombre, tan cerca tan cerca no se ha quedado. Hay cuatro puntos enteros de diferencia, que en este tipo de convocatorias, con tantas ciudades presentando proyectos, son un abismo. Hay otros ayuntamientos que han hecho bien su trabajo y ha conseguido unas cantidades nada desdeñables para actuaciones de renovación urbanística, y hay quien no ha aprobado la reválida de la Lomce y va a la repesca, como es el caso de Elche. Ante las afiladas críticas de los populares de mala gestión y que con ellos esto no pasaba -se ve que durante el gobierno de Mercedes Alonso, Elche recibió una lluvia de subvenciones de la UE que desconocemos-, el tripartito anuncia que volverán a optar a otra convocatoria para ciudades de menor rango poblacional, algo así como una DUSI de segunda división. Pero antes de presentarse a los exámenes de recuperación, los técnicos encargados de la redacción del expediente irán a una academia de repaso, tipo Doña María o Pepito Miralles, donde tendrán que hincar los codos de lo lindo para hacer las cuentas correctamente, ya sea con calculadoras científicas o con el ábaco, pero las cuentas tienen que salir. Y para asegurar la nota pedirán orientación al ministerio, que es como que te dé clase quien te tiene que examinar. Así que como no consigan los fondos, el alcalde se encargará de que Mojica les aplique en sus respectivos sistemas inmunológicos el método CRISPR durante unos días. O más.

Mientras tanto, tras pasar las pertinentes pruebas de transparencia, refracción y ductilidad en atmósfera cero, ya está listo el reglamento que regula los regalos, dádivas, obsequios y donativos a miembros de la corporación. Todo lo que pase de 50 euros -por ejemplo, un bolso de Vuitton- hay que devolverlo y si es un bien perecedero, hay que entregarlo a ONG. Nada más enterarse del asunto, la concejal más movilizada, Esther Díez, ha corrido a consultar por internet el precio de una batería portátil para móviles que le regaló una empresa de autobuses. Y respiró tranquila: 7 euros de nada; se la puede quedar. Lo mismo le pasa al alcalde con dos botellas de aceite de oliva virgen extra que recibió de su homólogo de Quesada (Jaén): 12 euros. Vale, para casa. En cambio, unas estampas xilográficas del mismo donante (90 euros), no. Ni tampoco los libros que recibió de la EOI (60 euros) y Balearia (una edición del Quijote valorada en 67), que tendrá que leerlos en la Alcaldía o devolverlos. Así de serio se ha puesto esto de los regalos institucionales. Todo está en la web de Transparencia, así que ojito y no envíen jamones a los ediles -a no ser que sea una paletilla-. Si no, irá a Cáritas. Que tampoco está mal.

Y para celebrarlo, Mireia Mollà se encaramó a una palmera con 'corda i corbellot' incluidos, y hasta cortó un 'ramàs' de dátiles. Luego bajó, para desconsuelo de sus adversarios políticos. Atentos.