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Echávarri aboga por aplicar para Ikea el modelo de Tempe en Elche

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Echávarri habla con dos vecinas de La Florida, durante una visita al barrio, ayer. / Álex Domínguez

  • Cree que la compra de terrenos en Rabasa por el Consell y su venta a la multinacional sueca es una forma de «allanar el terreno» y liderar el proyecto

El Ayuntamiento de Alicante y la Generalitat trabajan para implantar en la ciudad el modelo que Elche ha elegido para ampliar su polígono industrial e instalara allí Tempe y aplicarlo a la instalación de Ikea en Rabasa.

El alcalde, Gabriel Echávarri, defendió ayer este modelo, que en el caso de Alicante se haría a través de la Generalitat ya que el Ayuntamiento no cuenta con una empresa pública promotora, como es Pimesa en Elche. Así, la Generalitat compraría el suelo necesario para la actuación y después se lo vendería a Ikea. Esto, según defendió ayer Echávarri, «eliminaría toda sombra de corrupción, se cierra de un plumazo que haya especulación o que haya terceros perjudicados» y además, «se puede generar una plusvalía que revertiría en el erario público».

El problema, en el caso de Rabasa, es que es muy complejo el reparto del terreno, ya que existen múltiples propietarios, entre ellos algún banco. Solo en la zona estrella, entre la Universidad, la autovía y el cuartel de Rabasa, hay una parcela que es de un grupo de propietarios privados, otra del Sabadell, terrenos que son del Ministerio de Defensa, otros de la fábrica Uralita y algunos de Urbanika (Enrique Ortiz).

El empresario es propietario de dos millones de metros cuadrados de terreno en Rabasa, según aclaró ayer Urbanika, aunque buena parte de ellos están en la parte central, incluidas las lagunas, que se van a proteger junto con su entorno. La Generalitat presupone que los terrenos de Ortiz acabarán en manos de los bancos, sobre todo de la Sareb, porque están hipotecados. Pero desde Urbanika aclaraban ayer que eso «no está tan claro. Por el momento, son nuestros». Así que, de negociar con su suelo, de nuevo sería Ortiz el beneficiado.

Urbanika, por supuesto, no le haría ascos a la propuesta de compra del suelo. «Hemos renunciado definitivamente a promover nada allí, pero claro que queremos que nuestro suelo se desarrolle», apuntan.

Para Echávarri, comprar el suelo «allanaría el terreno a Ikea» y equivaldría a tomar las riendas del proyecto, sin promotores intermedios. «Transmites tu voluntad de que se queden aquí, te conviertes en actor», señala.

La fórmula urbanística elegida sería el Proyecto de Inversión Económicamente Sostenible (PIES), el mismo que se ha empleado en Elche. Tiene más agilidad, como la ATE, pero está en manos municipales.

Desde Urbanismo, Miguel Ángel Pavón insiste en que el desarrollo de Rabasa debe enmarcarse en el PGOU, como establece el pacto de gobierno. En este sentido, Echávarri le contesta. «Ojalá estuviese, pero después e 16 meses no hemos avanzado nada y no podemos esperar 10 años».

A su juicio, desarrollar Rabasa «no es romper el pacto de gobierno, sino ir a un plan B, también pone que queremos que llegue Ikea, así que habrá que avanzar».

Pese a que han aparecido noticias que hablan de un plan concreto ya presentado por Ikea para instalarse en Rabasa, el alcalde niega que haya contactos aún.