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El desalojo de los placeros se retrasa hasta tener el informe sobre las catas

Trabajos de adecuación de los puestos en la planta superior del mercado.
Trabajos de adecuación de los puestos en la planta superior del mercado. / Matías Segarra
  • La Junta de Gobierno rechaza las alegaciones de los vendedores que quedan en el mercado contra la extinción de la concesión de los puestos

Las diez alegaciones presentadas por los placeros del Mercado Central que mantienen su actividad en el edificio han sido desestimadas por los servicios jurídicos municipales. En estos escritos, los vendedores defendían que la concesión de los puestos estaba vigente, al considerar que era por un periodo de 99 años, mientras que el informe del consistorio replica que la explotación de los mismos estaba establecida en 50 años, por lo que el Ayuntamiento da por caducado el derecho de concesión.

El asunto fue uno de los puntos del orden del día tratados ayer en la Junta de Gobierno Local, un debate del que se ausentaron los ediles de Compromís, uno de los socios de gobierno del tripartito. Según recordó la regidora de este grupo municipal Esther Díez, «los concejales no participamos de las decisiones relacionadas con el proyecto del Mercado Central», por su oposición al mismo. Una forma de actuar que ya habían utilizado en ocasiones anteriores.

Aunque el procedimiento administrativo establece que a partir de la resolución de las alegaciones hay un plazo de diez días para el desalojo del inmueble, los concejales del PSOE y Partido de Elche aprobaron aplazar la salida de los minoristas del viejo inmueble.

Según la portavoz de la Junta de Gobierno Local, Patricia Macià, se acordó que permanezcan en el Mercado hasta que finalicen las catas arqueológicas y el Ayuntamiento reciba el informe que debe elaborar la Conselleria de Patrimonio sobre el valor de los restos arqueológicos que se hallen, si se diera el caso. Precisamente este dictamen será el que determine si el proyecto del Mercado Central a cargo de la empresa adjudicataria Aparcisa sigue adelante o no.

Será a partir de recibir la documentación desde el departamento autonómico cuando los diez días comenzarán a contar, puntualizó la portavoz de la junta. Aunque no se había precisado cuándo tenía previsto el Ayuntamiento desalojar a los minoristas, sí estaba claro que esta decisión no sería inmediata, pese a la desestimación de las alegaciones.

En quince días

De hecho, se están ultimando las obras para realojar a los vendedores de la planta baja en el piso superior, con el fin de que puedan mantener su actividad comercial mientras se desarrollan las excavaciones.

Estas últimas al menos durarán seis meses, según indicaron desde la empresa en su día, un periodo al que habrá que sumar la redacción del informe de Patrimonio. En cuanto al inicio de las catas, dependerá de cuándo se trasladen los placeros al piso superior, pero el plazo que baraja el Ayuntamiento no excede de los quince días. Una vez desplazados, las excavaciones comenzarán de forma inmediata.

En estos momentos, se están habilitando seis puestos en la zona superior del inmueble, que se suman a otros ocho que ya funcionaban en esta parte del edificio. Los trabajos, que costeará Aparcisa, según aclaró el concejal de Mercados, Carlos Sánchez, comenzaron la semana pasada con la retirada de las estructuras más deterioradas después de la marcha de los vendedores al Mercado Central provisional.

Macià recordó ayer que las negociaciones para alcanzar este acuerdo con los vendedores han requerido de numerosas reuniones entre Sánchez y los placeros. Desde que comenzaron los contactos, el ejecutivo ofertó a este grupo de 14 vendedores la posibilidad de trasladarse a otros mercados de la ciudad e incluso al provisional, una alternativa que en su día rechazaron.

En septiembre, los vendedores plantearon la opción de quedarse en el interior del inmueble al mismo tiempo que se realizaban las catas, una alternativa que el equipo de gobierno consultó a la empresa y aceptó con la condición de que todos ellos se ubicaran en la planta de arriba.

Inicialmente el grupo rechazaba su desplazamiento a la planta alta y pedía permanecer en la planta baja, una alternativa que finalmente descartaron al reconsiderar la oferta municipal.