Las Provincias

Aplausos sentidos para Francis Mojica

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El rector y otros miembros de la UA aplauden en pie en reconocimiento a Francis Mojica. / Álex Domínguez

  • El investigador alicantino no logra el Nobel de Química, pero la UA cree que solo es cuestión de tiempo

  • La comunidad académica y científica le rinde un emotivo homenaje tras conocer que el premio de la Academia de las Ciencias de Suecia no le había sido concedido

El profesor del departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, Francisco Mojica, se enteró ayer del fallo del Premio Nobel de Química mientras participaba en el programa 'Saber Vivir' de TVE. La Academia de las Ciencias de Suecia hizo público el fallo mientras Mojica estaba en directo en el plató. Y a pesar de escuchar los nombres de Jean-Pierre Sauvage, Sir J. Fraser Stoddart y Bernard L. Feringa en lugar del suyo, mostró la misma sonrisa afable y serena tan familiar para quienes le conocen. Nada en su rostro denotaba decepción. Él mismo había repetido en días anteriores lo difícil que era recibir hoy, día de su cumpleaños, semejante regalo.

Cerca de un centenar de compañeros de la UA se dieron cita en la Sala Multimedia del Rectorado para seguir en directo la entrevista televisiva y acompañarle, aunque fuera a distancia, en el momento del fallo. Al conocerse la noticia, Francisco Mojica pudo ver desde Madrid, gracias a una conexión en directo realizada por un equipo de TVE presente en la sala, cómo sus compañeros se ponían en pie para regalarle un encendido aplauso que no parecía tener fin. En ese momento la imagen de la pantalla mostró, entonces sí, a un hombre emocionado que parecía esforzarse por contener las lágrimas.

«Queda mucho recorrido», afirmó en rector de la UA, Manuel Palomar. «Es un lujo para toda la investigación española. Seguiremos trabajando para que continúe teniendo posibilidades», añadió.

« El año que viene aumentan sus posibilidades. Y si no se lo dan, al año siguiente tendrá aún más opciones que el anterior. El CRISPR va a recibir el Nobel sí o sí antes o después», aseguró el ex director del Instituto de Neurociencias del CSIC en la Universidad Miguel Hernández, Juan Lerma.

Entre los miembros de la comunidad académica asistentes había decanos, vicerrectores, directores de departamento, profesores e investigadores. Todos siguieron con máxima atención los momentos previos y posteriores al fallo a través de la pantalla de televisión. En el rostro de todos ellos se veía el mismo gesto de orgullo y reconocimiento hacia su compañero. Allí estaban también, con más emoción si cabe, Noemí, Bárbara, Cristobal y Jesús, miembros de su equipo de investigación. «No ha podido ser pero estamos supercontentos y superorgullosos» afirmaba Noemí Marco. « Es un honor trabajar con él. Todavía estamos temblando», decía Cristobal Almendros. Jesús García destacaba su perseverancia «Él creyó en lo que hacía cuando todos pensaban que su investigación no iba a llegar a ninguna parte». Todos coinciden en queser candidato ya ha sido un éxito.

Mojica estaba nominado para el Nobel de Medicina, fallado el pasado lunes y para el de Química. En ambos casos por descubrir en 2003 que las bacterías tienen un sistema inmune que identifica los virus y los corta de su genoma. Lo bautizó como el sistema CRISPR. El descubrimiento ha abierto muchas líneas de aplicación tendentes a actuar en determinadas enfermedades. « Sería injusto que se acabe premiando a otros investigadores por aplicaciones basadas en su descubrimiento y que él no lo sea. Esperemos, como ocurrió con Flemming y la penicilina, que acabe compartiendo el premio», afirmó el investigador del Instituro de Neurociencias , Juan Lerma.

En un rincón de la sala había preparadas botellas de cava y copas a la espera de lo que todos deseaban fuera una celebración. Y lo fue, aunque este año el Nobel no ha sido posible. Las botellas se abrieron igualmente. Solo queda esperar su vuelta de Madrid para poder brindar con él por el futuro.

En TVE, Francis Mojica hizo gala de su sentido del humor, de su sabiduría y también de su sensibilidad. Se emocionó cuando vio las imágenes de lo que ocurría en la UA, con la tarta de cumpleaños que le ofrecieron -velas incluidas- y con la semblanza que el periodista Fernando Onega hizo de él.