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Estado del interior de la plaza. :: a. a.
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Un taurino denuncia a los tres últimos alcaldes por la gestión de la Plaza de Toros

  • Suma a Antonia Moreno y les acusa de «gastar mal el dinero público» en la contratación de proyectos que a su juicio atentan contra el patrimonio artístico

El proyecto de la Plaza de Toros presentado hace apenas unos días por el alcalde, con la intención de demoler en parte los restos de un edificio ruinoso que genera peligro tanto a viandantes como a conductores que circulan junto a él a diario, ya ha llegado a los juzgados. El encargado de denunciarlo es Juan Serrano, reconocido taurino oriolano que siempre ha luchado por la permanencia del coso tal cual está para permitir en él la celebración de espectáculos de todo tipo. Serrano fue precisamente quien se levantó y se marchó de la presentación que se hizo por parte del Ayuntamiento tanto al sector taurino de la ciudad como a los medios de comunicación, echando en cara al alcalde que los había llevado allí para «hacer comparsa», y pocos días después ha puesto el asunto en conocimiento de los juzgados de Orihuela, de la delegación territorial de la Conselleria de Patrimonio en Alicante y tiene previsto ir incluso al Tribunal Constitucional, puesto que considera que se incumple la Constitución en cuando a su artículo 46, que indica que «los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad».

La denuncia, que contempla la supuesta comisión de delitos como el atentado contra el patrimonio o la malversación por mala gestión del dinero público incluye al alcalde, Emilio Bascuñana, así como a sus antecesores tanto en la Alcaldía como al frente de la Concejalía de Urbanismo, Monserrate Guillén, Antonio Zapata y Antonia Moreno. En el escrito se recuerda cómo en el 2008 se rebajó la protección del inmueble para permitir su derribo y reconstrucción y para ello se presentó un proyecto que finalmente quedó desierto puesto que ninguna empresa lo quiso ejecutar. En el anterior mandato corporativo Serrano asegura que se decidió derribar el edificio y se presentó un nuevo proyecto, en este caso dejando una parte de la plaza como testimonial y ganando el resto del espacio público para los vecinos, algo que el mismo hombre denunció en su momento a los mismos estamentos que recurre en la actualidad.

«La ley obliga a todo vecino dueño de un inmueble protegido a restaurar, proteger, asegurar y apuntalar su hubiese peligro», indica Serrano, quien insta a emplear los 405.000 euros que se quieren invertir en el proyecto actual para «empezar la rehabilitación del coso y hacerla en fases y no incumplir la ley». A modo de ejemplo pone los del Teatro Circo o el antiguo Hospital San Juan de Dios, ambos rehabilitados y en uso, y exige amparo judicial para evitar el derribo.

Lo cierto es que la Plaza de Toros es una ruina y que se deben tomar medidas por parte del Ayuntamiento, que es su propietario. En la presentación del proyecto se indicó que el vallado en condiciones suponía un gasto que no iba a ningún sitio y por tanto se optó por aprovechar el proyecto de derribo que existía y hacer una solución nueva para el resultado, que fue lo que se presentó en San Juan de Dios hace apenas dos semanas. Desde el Ayuntamiento se insistió en que se quedarían todos los elementos que no son peligrosos y sí necesarios para que más adelante y si se consideraba oportuno, se pudiera realizar una reconstrucción del coso, aunque no gustó demasiado a los taurinos presentes que insisten en que se haga una plaza nueva.