Las Provincias

Echávarri y Puig acuerdan ir de la mano para lograr la llegada de Ikea

El presidente del Consell, Ximo Puig, y el alcalde, Gabriel Echávarri, en imagen de archivo. :: a. d.
El presidente del Consell, Ximo Puig, y el alcalde, Gabriel Echávarri, en imagen de archivo. :: a. d.
  • El alcalde convocará la comisión sobre la multinacional sueca para diseñar con sus socios y con la oposición la estrategia a seguir

Ayuntamiento y Generalitat colaborarán para que Ikea se implante en Alicante. Así lo acordaron ayer el alcalde de la ciudad, Gabriel Echávarri, y el presidente del Consell, Ximo Puig, en una reunión que mantuvieron en Valencia para abordar la situación en la que queda el proyecto tras la resolución de la ATE de Rabasa.

La aceptación de la Generalitat de la petición de desistimiento de la ATE presentada por Alicante Avanza, devuelve al Ayuntamiento el control del proyecto. Sin embargo, el alcalde quiso asegurarse de que contará con el respaldo del Consell en las negociaciones que va a abrir con la multinacional sueca. Por eso, su primer movimiento ha sido debatir el asunto con Puig.

Existe, aseguró después, «absoluta complicidad» para que la inversión se quede en Alicante y ambas administraciones prevén trabajar de la mano para conseguirlo.

Una complicidad que no es baladí, dado que la Generalitat deberá respaldar con varios informes la implantación de Ikea y sus condiciones.

También quiere obtener Echávarri el respaldo de sus socios y de los grupos de la oposición. Para ello, ayer anunció que convocará «en los próximos días» la comisión sobre la llegada de Ikea creada a instancias del PP y que ha permanecido parada mientras la Generalitat decidía sobre el desistimiento de la ATE. El mismo viernes, tras conocerse la aceptación del desistimiento, el portavoz del PP, Luis Barcala, reclamaba al alcalde que convocase la comisión cuanto antes, para no perder la inversión.

Esta comisión se reunió solo una vez a mediados de julio, para constituirse. Se tomó la decisión unánime de comunicar a Ikea la intención del Ayuntamiento de convocar una reunión para retomar el contacto en cuanto la empresa lo considerase oportuno. Y de esperar a la resolución de la ATE para dar más pasos.

Sea cual sea su estrategia, que todavía no ha desvelado, tendrá que tener de su lado, al menos, a los suyos. Y no va a ser fácil dado que existe disparidad de criterios con el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Pavón.

Mientras éste defendía el viernes un Ikea sin macrocentro y fuera de Rabasa, el alcalde nunca ha cerrado las puertas de esta ubicación, siempre que esté «fuera de sospecha» y tampoco a algún tipo de superficie comercial vinculada a la tienda de muebles, siempre que esté integrada por medianas superficies y reduzca considerablemente el tamaño que se contemplaba en la ATE.

Aunque ha habido contactos no oficiales con Ikea en estos meses, la prueba de fuego será la convocatoria de una nueva reunión con la multinacional sueca, en la que Urbanismo pretende plantearle las ubicaciones alternativas que han marcado los técnicos en distintos puntos de la ciudad.

Sin embargo, no será fácil convencer a la empresa de que abandone su fijación por Rabasa. Ni de que cambie su planteamiento comercial.