Las Provincias

Puig pide perdón pero cree que el PSOE necesitaba un 'big bang'

El presidente del Consell, Ximo Puig, atiende a los medios en el Palau de la Generalitat.
El presidente del Consell, Ximo Puig, atiende a los medios en el Palau de la Generalitat. / EFE
  • El líder socialista asegura que su partido está en un «momento complicado y desconcertado» y que no pueden ayudar al PP a gobernar el país

El comité federal en la calle Ferraz dio para mucho, para 16 horas nada menos. Pasada la medianoche, el jefe del Consell, Ximo Puig, abandonó la sede socialista y se montó en su coche. A las cinco y media de la mañana estaba en Valencia y a las diez en el Palau de la Generalitat para inaugurar una exposición fotográfica en homenaje a Francesc Jarque. Los medios aguardaban las declaraciones de un hombre victorioso en su lucha contra Pedro Sánchez, pero, según dijo, también avergonzado por la imagen brindada por los suyos en Madrid.

Puig, que afirmó estar triste por no lograr impedir que la mayoría de dirigentes del PSPV apoyaran al ya ex líder nacional de la formación, confesó que «no fue el mejor día» de su vida «ni el de la mayoría de socialistas» y pidió perdón «a los ciudadanos y a los votantes» de su formación porque «el espectáculo no fue el que tiene que dar el PSOE». Para el jefe del Consell, los suyos se encuentran en estos momentos «en un momento complicado» y «un poco desconcertados, como el país».

También reconoció ante la prensa y los muchos turistas que visitaban en ese momento la casa de la Generalitat, con motivo de la jornada de puertas abiertas, que el comité federal «se cerró de la mejor manera posible», es decir, con la renuncia del secretario general y con la constitución de una comisión gestora que toma las riendas para calmar el ambiente de tensión y reorientar la estrategia de la formación.

«Se necesitaba un 'big bang', un punto de inflexión en el partido», dijo, comparando el resultado del comité con el estallido previo a la evolución del universo. A su juicio, «ahora se ha abierto un camino» en el PSOE. La senda de la que habló Puig está marcada por la incertidumbre sobre pactos y posicionamientos ante una investidura.

El presidente señaló que «a partir de ahora, hay que superar enconamientos y conflictos y tener una percepción mucho más generosa y humilde», en una clara alusión al derrotado Sánchez, y aclaró que no quiere ni estará «en ninguna dirección federal, ni ahora ni después del congreso» que está a la espera de concretarse cuándo se celebrará.

No es partidario de que se celebren unas terceras elecciones, porque «dos veces son suficientes», pero dejó una puerta abierta a que sucedan «si no se dan las circunstancias». Le echó la culpa de la situación política actual a los partidos por no saber «gestionar la diversidad» y planteó la posibilidad de que las formaciones piensen «si deberían cambiar de candidatos» visto que no se llega a ningún acuerdo para gobernar. Sobre si el PSOE debe abstenerse y permitir un gobierno del PP, Ximo Puig afirmó que los de Rajoy «no han hecho nada para obtener la confianza» de los socialistas y aseguró que no pueden «conformar ni gobierno de coalición ni ayudar a su instauración en el poder».

Sin embargo, aunque haya trabajado toda su vida para que «no haya gobiernos del PP», cree que la gestora tiene ahora «que explicar con sinceridad las posibilidades reales mediante un debate sereno» y no desde la demagogia y el fanatismo, mandándole otro recado a Sánchez.