Las Provincias

Francisco Gómez, ayer, en la sede de la patronal Coepa.
Francisco Gómez, ayer, en la sede de la patronal Coepa. / J. P. Reina

La supervivencia de Coepa depende de los empresarios de Valencia y de Castellón

  • La cúpula directiva de la patronal alicantina presenta al juez su propuesta de convenio de acreedores y un plan de viabilidad que reduce la deuda a un millón a devolver en ocho años

El único «obstáculo» que tiene la patronal alicantina Coepa, que se halla en concurso de acreedores desde el pasado mes de mayo y cuyos responsables presentaron ayer ante el Juzgado de lo Mercantil 1 de Alicante la propuesta de convenio de acreedores y un plan de viabilidad a ocho años, es el apoyo que le den los empresarios que integran las patronales regional Cierval, la valenciana CEV y la castellonense CEC. Francisco Gómez, el presidente en funciones de Coepa, que ayer explicó detalles de sus planes de futuro para ese supuesto respaldo del principal acreedor ordinario, Cierval, está convencido de que la mayor patronal alicantina puede sobrevivir al reducirse a un máximo de 1 millón de euros la deuda para ese plazo de reflotamiento.

«De la voluntad de Cierval, que son los empresarios de Valencia y Castellón y donde Coepa tiene un 33% de representación, de esa especie de UTE, depende que haya voluntad para que la provincia de Alicante mantenga una patronal que en los últimos tiempos ha recibido muchos palos, tiene mala imagen, está desprestigiada y para mí no es nada gratificante ser su presidente, en contra de otras épocas en las que serlo era un gran honor», explicó Gómez. Acompañado por el tesorero de la entidad, Antonio Galvañ, y por el secretario y único empleado que le queda, José Ramón Lillo, abundó en su argumento de los últimos meses de fiar única y exclusivamente a Cierval la responsabilidad de que Coepa se liquide o sobreviva: «Son compañeros, hay que saber si quieren representación empresarial en toda la Comunitat y llevarnos bien, para lo que la regional debe ir a concurso y cambiar su modelo, porque no puede ser que mantenga en estos tiempos una estructura de 23 empleados», se lamentó Gómez. El empresario de Guardamar lleva meses apuntando a que «Valencia se quiere salvar a costa de liquidarnos», en alusión a la patronal que preside José Vicente González.

«Apretarse el cinturón»

Y prosiguió en sus reprimendas a Valencia, que llegaron durante toda la comparecencia en tono casi de ruego: «Cuando toca apretarse el cinturón, tenemos que apretárnoslo todos, pues nosotros somos la primera patronal de la Comunitat Valenciana que ha hecho de verdad los deberes desde hace meses y estamos reduciendo gastos y demostrando que funcionamos con solo un trabajador y medio».

Sus consideraciones sobre los colegas empresarios de Valencia y Castellón no acabaron ahí. Gómez dijo que «están muy cabezones, en el sur somos de otra manera, somos menos prepotentes, más cercanos y conscientes de la realidad actual». Tras conocerse el lunes que el convenio de acreedores presentado ayer al juez por el administrador concursal fija una quita del 95% para la principal deuda ordinaria que tiene Coepa (600.000 euros de cuotas de Cierval), el presidente de la patronal autonómica aclaró que esa decisión correspondía tanto a Coepa como a CEC y CEV, los tres socios.

Pero los plazos apremian. La junta general de acreedores tendrá lugar el 11 de noviembre. Ese día se decide si Coepa se liquida. De los 769.000 euros de créditos ordinarios del concurso, 600.000 son de Cierval. El resto corresponde a minutas de abogados y asesores de dos despachos, aclaró Gómez.

Tras esa quita del 95% y una espera de seis meses, la deuda concursal se reduciría a solo 38.101 euros. Y la deuda global quedaría en 1 millón a pagar en ocho años, frente a una masa pasiva actual de 4.188.557 euros. «Sí existe viabilidad para Coepa, porque toda la masa activa se eleva a 4.815.062 euros», destacó el tesorero Galvañ.

Coepa confía aún en que el IVF acepte la dación en pago del polémico centro de oficios, tasado por un experto «independiente homologado» en 4.432.244 euros, más 146.000 euros de utillaje, frente a una hipoteca de 3.232.792 euros pendiente. La patronal también le explica al juez en su plan de viabilidad (tendrá que dar el visto bueno al convenio de acreedores si Cierval lo apoya, pues Coepa deja entrever que los otros dos acreedores ordinario sí lo aceptarían) que la actividad cambiará en ocho años. La masa social la componen 204 empresas, asociaciones y federaciones que demuestran su fidelidad, pese a la grave situación, y abonan «religiosamente» todos los meses sus cuotas. Alrededor de 15.000 euros mensuales. «Es la verdadera fortaleza de Coepa». A partir de ahora, la representación la tendrán en los distintos órganos directivos de asociaciones y no de Coepa. Se reducen los costes estructurales (aunque no se cuantifican en cuánto) y se recupera la condición de Coepa como entidad beneficiaria de subvenciones si se supera el concurso. Además, la Ley de Participación Institucional permite el pago de nóminas. Coepa prevé incrementar la afiliación y rescatar a empresarios y asociaciones que se marcharon en los últimos años. Y ceder o alquilar parte de su patrimonio y obtener ingresos, incluso, por patrocinios de sus asociados.