Las Provincias

Maruja Cuenca, de 63 años, instantes antes de entrar al juicio por la custodia de la niña.
Maruja Cuenca, de 63 años, instantes antes de entrar al juicio por la custodia de la niña. / Joaquín P. Reina

Esperanza para la 'abuela coraje'

  • La Fiscalía informa a favor de que Maruja Cuenca recupere a su nieta de 4 años, por quien lucha desde agosto de 2014

  • La mujer litiga para que la Generalitat le devuelva la custodia de la niña, que quedó huérfana después de que la madre fuera asesinada por su pareja

Maruja Cuenca salió ayer sonriente del Palacio de Justicia de Alicante y, sobre todo, «esperanzada». La vecina de Orihuela todavía no ha recuperado la custodia de su nieta, de tan solo cuatro años, pero podría estar cerca de hacerlo. El Juzgado de Primera Instancia 8 de la capital acogió ayer la vista para dirimir el futuro de la niña, en manos de una familia educadora por decisión de la Generalitat después de arrebatársela a la abuela materna. La mujer, de 63 años, no solo ha tenido que sufrir la desgarradora pérdida de una hija que murió asesinada por su marido sino que, poco después, le arrebataron a su nieta en favor de una tía paterna, denunciada junto a un funcionario por presunta prevaricación.

Ahora, el Ministerio Público sostiene que la menor debió permanecer en todo momento en el seno de la familia materna, por lo que el calvario que ha vivido Maruja puede dar un vuelco en las próximas horas si la juez responsable del caso atiende la petición de la Fiscalía, cuyo representante instó ayer a retornar a la abuela materna la guarda de la cría «de forma inmediata». Atrás queda un camino de lágrimas plagado de barreras administrativas que le han privado de la compañía de su nieta desde agosto del 2014. En ese tiempo, Maruja poco ha podido ver a la niña, pues hasta hace unas semanas no se estableció un régimen de visitas, cada dos semanas, en un centro.

Los abogados de Maruja Cuenca explicaron tras la vista oral que la Fiscalía se decantó por esa opción por tratarse de «la mejor» para la menor de edad. El equipo de letrados encabezado por Sergio Marco Pérez y Guillermo Jiménez-Conde (de MMB Abogados) acudió junto a la 'abuela coraje', como ya se la conoce, con toda una batería de argumentos a favor de su defendida.

La mujer contó a su favor con la postura del Ministerio Fiscal, quien tachó la situación de entregar a la niña a una familia educadora de «estudio de laboratorio» que «perjudica» más que favorecer a la pequeña, según explicaron los letrados a la salida del juicio.

Fue como hacer vivir a la criatura un «segundo duelo», como lo expresó la representante del fiscal, tras la pérdida de su madre asesinada y quedar apartada de su abuela y su hermano de 12 años. «Se va a volver loco cuando se lo diga», aseguró Maruja, sobre la buena noticia que esperaba transmitirle a su nieto, que vive con ella. «Me va a levantar en peso», dijo emocionada, «porque tiene un hermano que la quiere».

Horas antes, los nervios se reflejaban en el rostro de la mujer, rodeada de cámaras de televisión y de familiares a la espera de entrar a la sala de vistas y plantarse ante la juez, la fiscal y la representación de la familia del presunto asesino. En la plaza del Palacio de Justicia se cambió la tensión por la alegría comedida entre antes del inicio de la vista y su conclusión.

«Creo que saldrá bien», expresó la abuela de 63 años antes de entrar, aunque la noche de antes «no he pegado ojo», confesó. Sus letrados insisten en que a Maruja la arropa toda una estructura familiar que la apoya y siguen sin entender cómo se ha llegado a esta situación. «Yo me encuentro totalmente capaz» para criar a la pequeña, aseguró convencida a las puertas del Palacio de Justicia de Alicante y ansiosa por poder abrazar a la niña, a quien no ve desde el 13 de septiembre pasado.

Llegar a este punto no ha resultado nada fácil. Maruja mantiene toda una batalla legal contra la decisión de la Conselleria de Bienestar Social desde hace poco más de dos años, pues fue en agosto de 2014, poco después de que asesinaran a la madre, cuando optaron por quitarle la custodia. Ahora, el auto que levante esa medida cautelar y favorezca el reencuentro de nieta y abuela parece cerca. La representación de la mujer entiende que el juzgado se pronunciará pronto y, esperan, que lo haga a favor de los intereses de la mujer de 63 años.

35 años de cárcel

Entretanto, el padre de la menor sigue en prisión a la espera de sentarse ante un tribunal popular. Está acusado por un delito de asesinato y otro de agresión sexual. Por ello, la acusación particular, que ejerce Maruja, reclama para el reo una pena de 35 años entre rejas por la gravedad de los hechos. Un castigo que a ojos de la Fiscalía debe ser inferior, unos diez años menos.

El terrible crimen ocurrió la noche del 1 al 2 de agosto de 2014 mientras la hija de Maruja, de 39 años de edad, dormía en el domicilio conyugal de Orihuela. Su marido, con el que se había casado hacía solo año y medio, aprovechó que descansaba para supuestamente colarse en la casa y emplear una mancuerna de gimnasio para golpear a la víctima hasta su muerte, según sostiene la acusación. En medio de la brutal agresión, el procesado también violó a su pareja.

El crimen parecía estar preparado al milímetro atendiendo a todo lo que hizo el hombre horas antes. La investigación apunta a que Juan Antonio M.M. se llevó a la pequeña consigo para dejarla al cargo de su hermana. Además, poco después de la tragedia, llamó a un familiar para confesar lo que acababa de hacer y después huir, como se recoge en el sumario de una causa que se encuentra próxima a llegar a juicio. Los letrados del despacho MMB de Murcia sostienen que el preso se encontraba en sus cabales cuando lanzó los golpes contra la mujer, completamente indefensa.

La Policía Nacional apresó en la ciudad de Murcia al hombre, de 37 años cuando se produjo el asesinato, y el Juzgado de Violencia sobre la Mujer 1 de Orihuela acordó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

El presunto asesino contaba con antecedentes por maltrato a otra mujer con la que había mantenido una relación sentimental.