Las Provincias

La guerra del PSOE divide al Consell

Carmen Montón, izquierda, y Puig, derecha, ayer en el Palau. :: EFE/ Juan Carlos Cárdenas
Carmen Montón, izquierda, y Puig, derecha, ayer en el Palau. :: EFE/ Juan Carlos Cárdenas
  • Los afines a Sánchez sitúan al exsecretario de Organización federal, Ciprià Císcar, en la cocina de la rebelión de los barones contra Ferraz

  • Puig no logra convencer a Montón para que dimita también de la ejecutiva federal

La guerra abierta en el seno del PSOE salpicó ayer de lleno al Gobierno valenciano. El presidente de la Generalitat y líder de los socialistas valencianos, Ximo Puig, es uno de los 17 miembros de la dirección federal del PSOE que presentó su dimisión. Puig ocupaba la secretaría de Reformas Democráticas de la ejecutiva, aunque su asistencia a las reuniones de la dirección federal habían sido mínimas desde su nombramiento. La decisión de Puig contrasta con la adoptada por la consellera de sanidad, Carmen Montón, también miembro de la dirección federal del PSOE -es la secretaria de Igualdad- y que continúa en el cargo.

La diferencia de criterio entre Puig y Montón en relación con el futuro del PSOE podría llegar a tener consecuencias en el Gobierno valenciano. Puig ha venido manteniendo una posición de abierto enfrentamiento a Pedro Sánchez. Cuando más lo explicitó fue tras la celebración de las elecciones generales del 20 de diciembre, momento en el que llegó a plantear en públicos sus dudas respecto a si el líder del PSOE debía de volver a encabezar la candidatura a la presidencia del Gobierno en el caso de que tuvieran que repetirse los comicios, como así ocurrió en junio.

La contundencia de la posición mantenida entonces por el líder valenciano le granjeó no pocas críticas entre las bases del partido. Y Puig optó desde entonces por una posición mucho menos crítica con el líder federal.

Ayer, el líder valenciano aseguró que si él fuera Pedro Sánchez y no contara ya con la mayoría de apoyos en la ejecutiva federal del PSOE, dejaría de estar al frente del partido. En una declaración realizada en el Palau de la Generalitat -y no en la sede de su partido- explicó que «de facto» él ya había dimitido (de la dirección federal) «tras lo que pasó en las últimas elecciones» y haberse sentido «desautorizado» por Sánchez cuando planteó, sin éxito, un acuerdo con Compromís y Podemos para concurrir juntos al Senado.

La posición del presidente valenciano ha venido contrastando con su consellera de Sanidad. Montón, una de las personas de confianza de Sánchez -que llegó a incluirla en su gobierno en la sombra y como posible 'ministrable'-, había venido realizado declaraciones de apoyo al líder del PSOE hasta que, el pasado mes de mayo -y en pleno debate sobre la posibilidad de que el PSPV concurriera al Senado de la mano de Compromís y Podemos-, la consellera mostró su apoyo incondicional a Puig. El cambio de criterio de Montón fue vinculado desde algunos ámbitos con su condición de miembro del Gobierno valenciano, y con la posibilidad de que Puig se hubiera planteado apartarla del cargo.

Aquella presión para que Montón cambiara de opinión se reprodujo durante las últimas 48 horas. Las fuentes consultadas por este diario aseguraron ayer que el entorno del propio presidente de la Generalitat habría contactado con la consellera de Sanidad para emplazarla a dejar su cargo en la dirección federal. No hacerlo, obviamente, sitúa a dos miembros del Gobierno valenciano en una posición contradictoria respecto a la situación del partido.

Puig, al renunciar a la dirección federal, se sitúa abiertamente con los barones que tratan de forzar la renuncia del líder del PSOE, evitar las terceras elecciones y -tal y como han venido deslizando- permitir el gobierno del PP. Montón, por contra, apuesta por las tesis de Sánchez, por la convocatoria de primarias para blindarse como secretario general y por la búsqueda de acuerdos con otras fuerzas políticas para que Mariano Rajoy no siga en la Moncloa.

La maniobra de los barones de ayer para descabalgar a Sánchez de la dirección federal habría contado, según los afines al todavía secretario general del PSOE, con la participación del que fuera responsable de Organización federal del partido, Ciprià Ciscar. El ahora diputado nacional -accedió a su escaño tras la decisión de Puig de nombrar alto cargo del Consell a María Such- ha mantenido posiciones abiertamente críticas con Sánchez en las sucesivas reuniones del grupo parlamentario socialista. En la del pasado martes, Císcar fue uno de los que tomó la palabra para poner en cuestión las primarias y la convocatoria del congreso impulsadas por Ferraz.

La posición de fuerza de Puig con la dirección federal amenaza con reproducir la bronca interna que generó sus ataques a Sánchez a principios de año. Desde entonces, tanto las direcciones provinciales de Valencia y Castellón, como la ejecutiva del partido en la ciudad de Valencia, así como las direcciones comarcales han mostrado su respaldo a las tesis de Sánchez. Ayer, algunos dirigentes socialistas plantearon la posibilidad de que la decisión de Puig -que no fue ni consultada ni trasladada a los órganos de dirección del socialismo valenciano- pudiera acarrearle alguna crisis en su propio ámbito, dado que algunos destacados cargos del partido han mostrado su discrepancia.