Las Provincias

«Si no tienes enemigos eres un gilipollas»

Fernando Sánchez Dragó, durante la entrevista, ayer, en Madrid. :: Alberto Ferreras
Fernando Sánchez Dragó, durante la entrevista, ayer, en Madrid. :: Alberto Ferreras
  • Fernando Sánchez Dragó se declara «un clásico» con «aversión al prójimo» y al filo de los 80 años desvela los ingredientes de la eterna juventud

A punto de cumplir ochenta años Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936) rebosa salud y energía. Con el pelo teñido y revitalizado, sin un gramo de más, risueño, con su verbo volcánico y contradictorio, alardeando de unos análisis «de bebé» y «una próstata prodigiosa», según su urólogo, Dragó presenta su nuevo libro. 'Shangri-La. El elixir de la eterna juventud' (Planeta) es un recuento de sus decisiones, habilidades y trucos vitales para llegar a los 80 en tan primorosa condición.

A la edad en que otros escritores entran en la Plèiade, él se jacta de tener «buenos enemigos», reniega de homenajes y quiere «solo lectores». Se distancia «de todos los 'ismos' en los que me colocan, incluso del dragonismo». Sabe que morirá «con la pluma puesta», ya ha elegido epitafio y lleva su imperativo vital impreso en la camiseta: «No sigo el guión». Algo de lo que se ufana este incombustible vividor, «en todos los sentidos de la palabra», padre de un hijo de 53 años y de otro de cuatro.

Los ingredientes del 'Elixir Dragó' que lubrica su cuerpo y su mente son «además de muchas y cambiantes sustancias, buena base genética, una filosofía basada en la fidelidad a uno mismo, la libertad y el sentido del humor». «Nunca hay que tomarse nada en serio, y mucho menos a uno mismo. Ríete de ti mismo si de veras quieres ser libre», aconseja.

Da cuenta de las pastillas, pócimas y mejunjes que se atiza a diario y habla de los «bastones químicos» a los que ha recurrido y recurre. Del LSD, al que no piensa renunciar, a la marihuana vaporizada que usa «para hacer el amor», las benzodiacepinas que consume «de tarde en tarde en tarde para pillar un globo», el 'Cialis', primo hermano del 'Viagra' que le ha dado excelentes resultados. «Hago el amor con la cabeza, que es el verdadero órgano sexual que excitan estas sustancias», dice.

Dragó dice deberle «mucho más a mis enemigos que a mis amigos». Así que se jacta de hacerse «al menos un enemigo al día». «Si no te echas enemigos es que eres un gilipollas. Cualquier gran hombre, de Jesús a Alejandro Magno o Napoleón, se define por sus enemigos», sostiene. «Si tienes enemigos eres tú, tienes carácter, personalidad». El prójimo es así el enemigo natural de este contradictorio escritor «gatuno, huraño lobuno y esquivo».

'El elixir del eterna juventud' es el libro número 42 de una larga carrera que se catapultó con 'Gárgoris y Habidis', monumental desafío que ha alcanzado su 74 edición. «Es ya un clásico. Con medio siglo en librerías sigue muy vivo, así que yo también soy un clásico», dice Dragó sin el menor atisbo de falsa modestia.