Las Provincias

Puig se suma a los barones y recupera su discurso más duro contra Sánchez

Puig saluda al expresidente catalán Jordi Pujol en la sede del Círculo de Economía.
Puig saluda al expresidente catalán Jordi Pujol en la sede del Círculo de Economía. / EFE/Toni Albir
  • El presidente del Consell rechaza las primarias que propone el secretario general frente al alcalde de Alicante, que afirma que en el PSOE «no hay miedo a votar»

El secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, abandonó ayer la postura de calculada ambigüedad que había mantenido durante las últimas semanas en relación con el debate orgánico en el PSOE y las decisiones a adoptar en relación con la gobernabilidad. El dirigente valenciano rechazó de plano el proceso de primarias que impulsa Pedro Sánchez para elegir al líder del partido y apostó por priorizar la gobernabilidad antes de abordar cualquier proceso interno.

Puig se sumó así a las posiciones más contundentes exhibidas por los barones socialistas críticos con Sánchez. Hasta ayer, el presidente valenciano había optado por apostar por la «reflexión» -término que utilizó en diversas ocasiones- y reclamaba un «esfuerzo» para evitar las terceras elecciones, sin llegar a entrar en más detalles.

Ayer, en cambio, después de que otros dirigentes socialistas críticos con el secretario general elevaran el tono de sus ataques contra Sánchez, Puig se subió a esa ola. «Primero hablemos de gobernabilidad y, en función de si hay elecciones, hablemos luego del partido», declaró ayer antes de pronunciar una conferencia en Barcelona. La «prioridad» del PSOE debe ser «claramente» la gobernabilidad en España y, ya después, abordar el proceso interno del partido sin «cortoplacismos ni maniqueísmos».

En el lado opuesto vuelve a estar el alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, quien mostró su apoyo a Sánchez y aseguró que en su partido no hay «miedo a votar» para decidir entre unas diferencias internas que son «plausibles». «Lo dijo Sánchez: Hay unas diferencias que son plausibles, conocidas, de criterios y de estrategias» ante lo cual, cree el alcalde, «hay que votar». «Los militantes, los socialistas, no tenemos miedo a votar», puesto que «las diferencias en democracia se dirimen votando», insistió Echávarri, quien nunca ha ocultado su buena relación con Sánchez, con quien compartió escaño en el Congreso de los Diputados durante años en el anterior mandato.

Císcar y Lerma

La contundencia de Puig ayer todavía no llega a los planteamientos que exhibió a principios de año, tras la derrota de los socialistas en las generales del 20-D. Apenas unas horas después de aquel batacazo, Puig ya cuestionó en público el liderazgo de Sánchez. «Si hay nuevas elecciones, el PSOE debe analizar si cambia el candidato», llegó a proclamar en una entrevista solo unos días después de aquellos comicios. Aquel grado de beligerancia con el líder del PSOE permitió a Puig disponer de un destacado nivel de visibilidad orgánica. Sin embargo, su posición le pasó factura y el malestar que generó entre las bases del partido su rechazo explícito a Sánchez terminaron llevándole a conducirse por una senda mucho más sosegada.

De hecho, Puig ha mantenido durante meses una posición mucho más tibia hacia la calle Ferraz. Y en muchos ámbitos se ha interpretado esa actitud con el temor del líder del PSPV a que sus ataques a Sánchez le acabaran distanciando de sus socios en el tripartito, Compromís y Podemos, que sí se han mostrado partidarios de buscar acuerdos con el PSOE en Madrid.

Ayer, en la reunión de la interparlamentaria del PSOE varios diputados cuestionaron la posición de Sánchez. Uno de ellos fue el parlamentario valenciano Ciprià Císcar, recién incorporado al grupo socialista en el Congreso -recuperado por Puig tras la marcha de María Such- y que ya ha mostrado en alguna otra reunión interna sus diferencias con Sánchez.

Si Císcar se pronunció contra Sánchez, el vicepresidente del Senado Joan Lerma lo hizo a favor. El exlíder del PSPV -y padre político de Ximo Puig- explicó ayer que coincide con Sánchez en que es «necesaria una sola voz» en el partido y apoyó el congreso que éste plantea como «fórmula para dirimir las hipotéticas discrepancias».

Entre los más estrechos colaboradores de Puig se repitieron un día más las críticas a Sánchez. El presidente de la Diputación, Jorge Rodríguez, respaldó la idea del secretario general del PSPV de que el problema del PSOE no es de nombres. Por su parte, el vicesecretario de Organización Alfred Boix, escribió en twitter: «No anteponer tus intereses al proyecto siempre es la base del ADN socialista». La afirmación fue objeto de múltiples comentarios en círculos socialistas.