Las Provincias

Un agente financiero admite que se quedó con 1,1 millones de inversores

  • Captaba a clientes de alto poder adquisitivo como colaborador de Banesto en Alicante, pero tras desvincularse del banco siguió operando desde una oficina propia a la que dio apariencia de sucursal

Un empleado de banca se enfrenta a una pena de cinco años y diez meses de prisión por los negocios turbios desarrollados como agente financiero. El hombre ha reconocido en diversos momentos del procedimiento judicial abierto contra él haber desviado a sus cuentas 1.116.885 euros de los clientes que captó ejerciendo como agente financiero colaborador de Banesto.

Por ello, en el juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial de Alicante no varió su versión, según detallaron las fuentes judiciales consultadas. Para perpetrar la supuesta estafa, el procesado ofrecía productos financieros con una gran rentabilidad a clientes de elevada capacidad económica. Además, está acusado de disponer de dinero de los afectados falsificando su firma para llevar a cabo extracciones bancarias y ordenando transferencias a sus cuentas, como sostiene la Fiscalía.

Los hechos se remontan al año 2005, cuando el reo comenzó a colaborar con la ya extinta entidad bancaria para captar nuevos clientes, así como en la comercialización y contratación de los productos del banco. Pese a que el contrato se prolongó solo durante dos años, hasta noviembre de 2007, eso no le impidió seguir operando en 2008 en el local que adquirió en la avenida Pintor Xavier Soler de Alicante, al que dio la apariencia de una sucursal más.

Solo en una letra pequeña colocada en el exterior del cartel se podía leer la identificación como «agente financiero». Así fue como los perjudicados fueron adquiriendo los REPO (como denominaba a los productos bancarios que vendía). Una de las precauciones que siempre adoptaba era la de hacer caer a personas con disposición de capital para poder recoger el dinero en metálico. Luego, él se encargaba de expedir documentos de su puño y letra en los que se recogían las condiciones de las operaciones, según la Fiscalía.

El hombre confesó haber llevado a cabo una contabilidad paralela al margen de la entidad, según informaron las fuentes consultadas por este diario. No obstante, era esa apariencia de trabajar como colaborador de Banesto la que le llenaba la cartera de clientes, como asegura el responsable del Ministerio Público. Según dijo ayer el procesado al tribunal de la Sección Décima, actuó así presionado por la entidad.

La veintena de perjudicados tuvieron que testificar por lo ocurrido y explicaron que, confiados en que depositaban su dinero a la entidad bancaria, dieron su confianza y sus ahorros al procesado para obtener con ellos una rentabilidad que nunca llegó. En algunas ocasiones el acusado llegó a presentarse incluso como director del banco.

Ahora, si es condenado por el tribunal, deberá devolver el dinero sustraído, aunque como responsable civil subsidiario figura el Banco Santander, que adquirió la entidad Banesto.