Las Provincias

«Es de locos que con lo que ha pasado en este Consistorio se repruebe a alguien por la limpieza»

El concejal de Medio Ambiente y Limpieza, Víctor Domínguez, en su despacho, durante la entrevista.
El concejal de Medio Ambiente y Limpieza, Víctor Domínguez, en su despacho, durante la entrevista. / A.D.
  • Víctor Domínguez, concejal de Medio Ambiente

  • «Reconozco que el verano era una prueba de fuego y se ha visto que los avances eran insuficientes»

El concejal de Medio Ambiente ha pasado de ser uno de los mejor valorados, por atreverse a meter mano en lo que él define como «uno de los grandes cuartos oscuros del Ayuntamiento», la contrata de limpieza, a situarse en el punto de mira por un verano en el que se han sucedido las imágenes de suciedad y mala praxis en el servicio. Domínguez defiende los avances conseguidos, aunque admite que se han demostrado insuficientes. Critica el uso político que se le ha dado al asunto y que ha acabado con una moción de reprobación a la que se enfrentará este jueves.

-Lleva más de un año al frente de una de las concejalías más complejas. ¿Cuál es el balance?

-Ha sido un año complicado. En primer lugar porque llegábamos a un Ayuntamiento que tenía muchos vicios adquiridos, y la nueva composición de las competencias ha exigido cambios. Medio Ambiente tenía muy poco peso y nosotros hemos integrado varias áreas para darles un carácter medioambiental: alumbrado, zonas verdes y limpieza viaria. Nos hemos encontrado con otra dificultad importante y es que gran parte de los servicios que prestamos están hipotecados por unos contratos que son muy lesivos para los intereses de la ciudad. Fundamentalmente el de limpieza viaria, que tiene vigencia hasta 2021, es un contrato que nos condiciona muchísimo todas las actuaciones que queremos hacer. Hemos tratado de hacer un mayor seguimiento y control de la UTE. Vamos introduciendo pequeñas modificaciones, que han permitido que haya ciertos avances, aunque son insuficientes. Estamos convencidos que en este segundo año de legislatura se van a empezar a notar más.

-¿Qué cambios ha introducido?

-En primer lugar, hay una mayor transparencia. Todas las actuaciones que estamos tomando y el pliego de condiciones está a disposición de quien lo quiera ver. La contrata de limpieza era uno de los grandes cuartos oscuros del Ayuntamiento y eso se ha acabado. Hay algunos servicios que antes no se prestaban y ahora sí. Hemos aumentado la frecuencia del baldeo por toda la ciudad. A partir del 1 de octubre van a empezar los baldeos de aire, con sopladoras. También hemos conseguido avances en tratamiento de residuos y reciclaje. Este ha sido el primer verano en el que las quejas por los olores del centro de tratamiento han sido mínimas. Y hemos desempeñado una campaña de concienciación más contundente.

-¿Alicante está más limpia que cuando asumió el cargo?

-Yo personalmente creo que ha habido bastantes mejoras. De hecho, hasta el verano se habían reducido muchísimo las incidencias que llegaban por parte de los ciudadanos. Entiendo que pueda haber una cierta frustración, por las expectativas que se generaron con el cambio de gobierno. La degradación de la ciudad con el PP ha sido evidente y se nos exige que los cambios sean mucho más rápidos de lo que podemos asumir. Pero se está progresando adecuadamente.

-¿Qué ha pasado este verano para que la imagen se haya vuelto a deteriorar tanto?

-Los problemas que han surgido este verano no son nuevos. Surgen todos los veranos. Sinceramente no creo que hayan sido más graves, aunque no es excusa. Reconozco que el verano era una prueba de fuego y se ha puesto de manifiesto que los avances que habíamos realizado eran insuficientes. Estamos convencidos de que, como seguirán produciéndose avances, los problemas de cara al verano que viene serán mucho menores, pero hay una cosa que está clara, en una ciudad turística, con esa afluencia y el contrato que tenemos hoy en día, hay mucha dificultad para mantener el nivel que nos gustaría. Esperaba que los pasos que habíamos dado hubieran tenido mejores resultados, pero la situación no ha sido ni mucho menos peor que en años anteriores.

-¿Puede garantizar que no se repetirán las imágenes de este verano?

- Las imágenes de este verano han sido de papeleras y contenedores a rebosar, en zonas de mucho tránsito y restaurantes de comida rápida. Es muy difícil de combatir, aunque se recojan con asiduidad. Nos planteamos colocar papeleras temporales extra en zonas de mucho uso. Y estamos retirando los contenedores durante el día para evitar que la gente tire la basura fuera de hora. También es muy importante la concienciación y las sanciones a los comportamientos incívicos. De hecho llevaremos al Pleno de octubre una modificación de la ordenanza de limpieza que incrementa estas sanciones. El problema de las ratas, que no rehuyo, compete a Sanidad, excede nuestras competencias. Este verano hubo un problema muy concreto en un punto del Casco Antiguo, por unas obras paradas en las que había un nido de ratas. Al lado había un punto de contenedores en el que se estaba incumpliendo la ordenanza y sacando la basura fuera de hora. Esto supuso un problema que se ha resuelto. No puedo garantizar a la ciudadanía que no volverá a ver una imagen que no le guste, pero sí que actuamos para evitar que sea una imagen generalizada.

-¿Está justificada la polémica?

-El PP y C's han tratado de utilizar una materia sensible para la ciudadanía y fácil de criticar con unos fines claramente políticos de ataque a la gestión del tripartito.

-Tanto es así, que el jueves va a enfrentarse usted a una reprobación en el Pleno por parte de C's.

- Creo que es totalmente desproporcionada. Está pensada para casos de corrupción o en los que un edil ha cometido un delito fuera de su actividad política, pero en ningún caso está justificada en este caso. Yo entiendo que la gestión puede ser discutible, se puede discutir si las medidas que hemos tomado son o no las más correctas, pero en ningún caso tiene sentido esta reprobación. Es una prueba más de que el único objetivo que han tenido con la campaña de este verano era desgastar al tripartito y no pensar en el bienestar de los ciudadanos.

-¿Le preocupa ser reprobado?

-Ni me preocupa, ni me deja de preocupar. No sé si saldrá adelante o no. Efectos prácticos no tiene ninguno. No implica que se me retiren las competencias, ni que tenga que dejar mi acta, ni nada por el estilo. Sería como un tirón de orejas. Es una propuesta desproporcionada, absurda. Con todo lo que ha pasado en este Ayuntamiento, todos los casos de corrupción, que al final, si sale adelante, el primer concejal reprobado lo sea por no estar de acuerdo con su gestión de la limpieza, es de locos. Hay militantes de C's que nos han hecho llegar que no están de acuerdo con la propuesta. Así que no es agradable, no brindé con champán cuando me enteré, pero no me preocupa especialmente porque tengo la conciencia muy tranquila.

-¿Para cuándo la anunciada reorganización de la limpieza?

-Nuestra intención era ponerla en marcha entre febrero y marzo de este año. Sin embargo, Intervención consideró que era necesario modificar el contrato, lo que alargó los trámites. A partir del 1 de octubre es cuando se va a poner en marcha en su totalidad, aunque ya se han aplicado algunos cambios. De todas formas, la reorganización no es ninguna panacea. Va a mejorar sensiblemente la limpieza, sobre todo en algunos barrios más desatendidos, pero quiero que la ciudadanía sepa que tenemos que movernos siempre dentro de los límites del contrato con la UTE. Si dedicamos dos personas más a baldeo, dejan de hacer otras labores. O si reforzamos las playas o el Centro Tradicional en verano, esas personas tienen que salir de otro sitio. Por desgracia, no podemos exigir a la UTE que contrate más gente.

-¿No es un poco derrotista decir que hasta que el contrato expire en 2021 no se podrá hacer gran cosa?

-Se pueden hacer cosas, pero yo tengo claro que la mejor manera para poder atender las necesidades de Alicante es la gestión directa.

-¿Las relaciones con la UTE son difíciles?

-Mejoraron mucho a partir de octubre de 2015. Hasta entonces hubo incluso actitudes retadoras hacia el Ayuntamiento, pero se hicieron cambios y la relación mejoró. Es fluida y la mayor parte de las propuestas que les hacemos tratan de ver cómo ponerlas en práctica, siempre, claro, que no les haga perder beneficios, porque su objetivo, como empresa privada, es ganar dinero, no limpiar la ciudad.

-¿Se sanciona más a la UTE?

-El control es complejo. El cuerpo de inspectores es de ocho personas, para controlar a 500 trabajadores de la UTE. Dentro de poco presentaremos un nuevo planteamiento de la inspección que estamos tratando de pulir para buscar mayor eficacia. Aún así, hemos impuesto las primeras sanciones a la empresa por no prestar servicios contemplados en el contrato, la mayor de 16.000 euros. Desde que lo hacemos, la UTE cumple más.

-¿Se van a desvincular de Ortiz?

-A nosotros nos gustaría que se produjese la desvinculación de una empresa que es propiedad de una persona que está imputada, se ha autoinculpado como financiado irregular del PP y que, de hecho, desde el primer momento, puso muy en tela de juicio la adjudicación de ese contrato. No nos gusta trabajar con empresas sobre las que existe esa sombra de sospecha tan importante. Pero es una cuestión que ellas tienen que resolver y no sé si están en negociación o si han recibido un no rotundo de Ortiz. Lo desconozco. Se escapa a nuestro control.

-¿Qué avances se han hecho en la polémica planta de Fontcalent?

-Estamos haciendo mucho mejor tratamiento, se recuperan más residuos. Parte de la materia orgánica se trata de forma separada y esto va a aumentar cuando se coloquen los contenedores específicos. Ahora mismo se trata el 100% de la basura que llega. Además, hemos abierto la planta a visitas de los vecinos, de los técnicos o los políticos. Hay que tener en cuenta que en 2015 entraron 180.000 toneladas de residuos de fuera de Alicante y desde mediados de 2016 van a ser, como mucho, 45.000 al año. Esto ha supuesto un alivio muy importante. Con las inversiones sostenibles vamos a introducir medidas para reducir los olores.

-¿Qué vida útil tiene la planta?

-Al ritmo actual, en el 2023 estarían colmatadas las celdas que tenemos. Pero estoy convencido de que esa vida útil se va a alargar porque vamos a conseguir enterrar muchos menos residuos.

-¿Y para cuándo dejarán de entrar residuos de fuera?

-Nosotros tenemos la intención clara de intentar que cuando acabe la legislatura hayan dejado de llegar basuras de fuera. El problema es que dependemos también de la Generalitat, si hay alguna zona que se encuentra sin vertedero, se encarga de repartirlos. Nuestro convenio es por un año y después vamos a negociar para intentar que no venga nada a Alicante.

-¿Cuándo abrirá el Observatorio de Medio Ambiente?

-Como muy tarde, en febrero o marzo de 2017. Me acusan siempre de que hablo de herencia recibida, pero este fue uno de los grandes proyectos frustrados del PP. Nos ha dado problemas por su precipitación y quedan unos trabajos pendientes que estarán acabados para el año que viene.

-¿Y el mapa de ruido y las mediciones en las zonas de ocio?

-Antes de que concluya este año se van a instalar sonómetros en la zona centro para medir el ruido del ocio. Se han aprobado los pliegos. Serán unos 15-20 sonómetros.

-¿Cómo valora el incidente de esta semana en el Puerto y el conflicto de los graneles?

-La actitud que tuvieron algunos empleados del Puerto hacia el vicealcalde y concejal de Urbanismo es indefendible. No es la primera vez que pierden los nervios. Yo he recibido insultos por su parte, hace tres años al concejal Daniel Simón le zarandearon y le rompieron la camisa. Tratan de actuar mediante la coacción. Es una forma de comportamiento que deslegitima a las personas que lo han utilizado. El tema de fondo es importante. Se está desarrollando una actividad sin que tengan las licencias medioambientales que requiere la ley. Podemos entrar en la discusión jurídica de si quien tiene que pedirla es la Autoridad Portuaria o son las empresas. Pero lo que es fundamental es que se solicite, para tomar medidas correctoras que redunden en la calidad de vida y la salud de los vecinos. De momento, nosotros vamos a medir la calidad del aire en el colegio público Benalúa. Queremos que se mantenga la actividad, pero con garantías.

-¿Creen que el alcalde opina igual?

-Él también quiere que se tomen las medidas. Puede haber una discusión acerca de si se le tiene que pedir a la Autoridad Portuaria o no, o sobre cómo dirigirnos a ella, pero el alcalde se solidarizó con Miguel Ángel Pavón.

-¿Cuál es el estado de salud del tripartito?

-Es evidente que tenemos formas diferentes, tradiciones políticas diferentes y distintas maneras de entender lo que significa gobernar en equipo o la transparencia de nuestras decisiones. Esto ha provocado muchos más roces de los que se deberían haber producido en el primer año de gobierno. No lo hemos sabido gestionar de manera adecuada. Hemos entrado en una dinámica en la que las diferencias están ocultando los grandes avances en la ciudad. Fuimos elegidos para cambiar una gestión marcada por la corrupción y el oscurantismo y eso lo estamos haciendo. Ahora se ha complicado más por la presencia de dos concejales tránsfugas. Nerea Belmonte está cambiando lo que los ciudadanos votaron alineándose con la derecha. Pero estamos aquí para trabajar.

-¿No hay diferencias irreconciliables que puedan llevar a un divorcio? Sobre todo por la mala relación entre alcalde y vicealcalde.

-No. Creo que las declaraciones tan subidas de tono deberían ser evitadas. Pero diferencias irreconciliables no hay. Es importante, eso sí, que nos pongamos de acuerdo en puntos clave como la municipalización.