Las Provincias

Maruja Cuenca.
Maruja Cuenca. / M.B.

La oriolana que exige que le devuelvan a su nieta lleva al banquillo a la Conselleria

  • Una juez admite a trámite la querella por la supuesta falsificación de un informe clave para que servicios sociales, que tiene la tutela de la niña desde que el padre asesinó a la madre, decidiera dejarla con una familia educadora

La lucha en los tribunales de Maruja Cuenca para lograr de forma definitiva tener junto a ella a su nieta Mari Carmen, fruto de la unión de su hija con el hombre que hace dos años que le segó la vida en la vivienda que compartían en Orihuela, se enreda en los tribunales. El próximo viernes la mujer asistirá al juicio en el que su defensa se verá obligada a demostrar que tiene a su alrededor un núcleo familiar estructurado y que la mujer está en condiciones de hacerse cargo de la chiquilla de cuatro años, algo que ya se le reconoció en el 2014 mediante una sentencia que todavía no es firme y pese a lo que los servicios sociales de la Generalitat decidieron el pasado agosto enviar a la niña con una familia educadora con la que sigue.

Esta no será su única visita a los tribunales puesto que una juez de Torrevieja ha admitido a trámite otra querella de Maruja en la que se acusa a una trabajadora del punto de encuentro familiar dependiente de la Generalitat de la supuesta falsificación de un informe para considerar que la familia paterna -a la que en un principio se dio a la niña- es idónea para tenerla. La juez incluye como investigada a otra familiar paterna de la menor a la que se acusa en la querella de presuntos malos tratos para intentar hacer creer que la niña sufría abusos sexuales por parte de miembros de la familia materna.

El relato se remonta al mes de abril cuando supuestamente la familiar paterna infligió daño físico en la menor durante una visita y cuando ambas fueron al servicio. El primer informe sobre lo ocurrido, que la defensa de Maruja Cuenca aporta en su querella, indica que la pequeña se quejó de dolor en sus partes, que estaban rojas, y que al preguntarle quién se lo había hecho dijo que su familiar al limpiarla, mientras que ésta dijo que las heridas las tenía de antes y acusó a una prima de haberlas infligido. En mayo había prevista otra cita en los juzgados precisamente para pedir el cese de las visitas de la familia paterna a la niña por considerarse que no era de recibo lo que había ocurrido.

Un día antes de esa vista la conselleria resolvió el cese del acogimiento familiar con la abuela, según la defensa de Maruja Cuenca para evitar el pleito y cinco días antes se emitió por parte de la trabajadora ahora investigada por la justicia un nuevo informe que los querellantes consideran falso en tanto que 'dulcifica' lo ocurrido a principios de abril y se considera que se presentó en defensa de los familiares paternos, y en él se valoran de forma positiva las visitas con ellos, hablando de «relación excelente» y «fuertes vínculos» con ellos entre otras cosas. Para los letrados lo peor es que en ese documento, al parecer se exageran los posibles daños a la niña con supuestas quejas de que tenía picores vaginales en «la mayoría de visitas» aunque en grabaciones que también se han aportado hechas por la abuela en conversación con la redactora del informe admite que no se daba esa asiduidad en las quejas. Asimismo le acusan de sacar de contexto cosas dichas por Maruja Cuenca, como que no quería que los familiares le dieran la merienda cuando por lo visto eso solo ocurrió una vez y porque la niña estaba enferma del estómago, como tampoco están de acuerdo en el hecho de que se dijera que la niña se iba llorando de las visitas, y aclaran que fue en las primeras porque quería quedarse más tiempo, pero nunca más.

Con todo esto la querella se interpuso en junio y fue admitida a trámite el pasado mes de agosto, si bien no se ha citado a declarar a las dos investigadas hasta dentro de unos meses. Maruja Cuenca asegura que hará lo que sea por recuperar a una niña que asegura que está contenta en su casa, donde puede ver a su hermano y a otros familiares, y que destaca que es «lo único que me queda de mi hija».