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El conseller de Educación, Vicent Marzà.
El conseller de Educación, Vicent Marzà. / Alex Domínguez

Marzà empieza a negociar su decreto plurilingüe entre críticas y rechazo

  • Educación no logra el consenso y ralentiza el proceso para tramitarlo ante las denuncias de sindicatos, que quieren más valenciano, y de familias por discriminar a los alumnos de castellano

Unos porque quieren más promoción del valenciano y otros porque piensan que hay discriminación frente al castellano. La Conselleria de Educación abrió ayer la ronda de negociaciones sobre su decreto de plurilingüismo con sindicatos y las familias. No logró el consenso, pero sí críticas y más de un rechazo, por lo que ha aceptado la petición de organizaciones de familias para demorar el proceso unas semanas, antes de que pase por el Consejo Escolar, aunque ya ha dejado claro que su intención es tenerlo aprobado antes de Navidad. Una petición que también demandaron sindicatos como el Stepv, que lamentaron un inicio de la negociación «sin avances significativos».

La ronda de reuniones comenzó por la mañana con las organizaciones sindicales. Desde el Stepv quieren que el modelo mínimo para los centros contenga «al menos la mitad de las horas en valenciano» al considerar que el profesorado de la Comunitat «está capacitado lingüísticamente para optar a modelos donde el valenciano es la lengua vehicular». Lamentaron que se mantenga la exención de la asignatura de valenciano en zonas castellanohablantes -piden que sustituya la actual Llei d'Ús i Ensenyament del Valencià (LUEV)- y propusieron que se mantengan las negociaciones «hasta que se alcancen consensos» y no cerrarlo «en falso». A su juicio, este modelo no garantiza que el alumnado tenga las mismas competencias lingüísticas en las dos lenguas oficiales y unos conocimientos funcionales en una o más lenguas extranjeras.

Las críticas de CC OO fueron por la «excesiva rigidez» del borrador y la cantidad de niveles y subniveles de idiomas. Aunque valoró «positivamente» la propuesta de la Conselleria, también remarcó la necesidad de que cuente con un «amplio consenso ciudadano» para lograr una promoción «real y efectiva» del valenciano. Por contra, el sindicato Anpe rechazó el futuro decreto. A su juicio, lejos de corregir desigualdades sociolingüísticas «las promueve» y tildó de «poco ambicioso» el proyecto del Consell respecto al conocimiento de las lenguas extranjeras ya que solo se consigue «un dominio funcional».

El consenso, por el momento, parece complicado. Las familias, que se reunieron por la tarde, comunicaron a la Conselleria su malestar por la «precipitación», sin apenas dejarles tiempo para analizar el documento, y lamentaron que, una vez más, han sido informadas antes por los medios de comunicación. La concertada ya ha dejado claro su rechazo total al condicionar la obtención del título de inglés a dar más horas de valenciano. Ayer lo hicieron saber. «No se puede mezclar el valenciano con el inglés; es una discriminación respecto a los de castellano», denunció la presidenta de Concapa, Julia Llopis, quien criticó que con este modelo «premian y dan un regalito» a unos alumnos frente a otros.

Por su parte, la confederación Covapa esperará a recibir las consultas de las Ampas para presentar a la Conselleria propuestas consensuadas ya que no han tiempo suficiente para analizar un borrador que va a determinar el futuro del sistema educativo de los próximos años. El presidente, Ramón López, apuntó que el modelo podría ser aceptable con algunos cambios como, por ejemplo, que no se condicione la obtención del título de inglés al valenciano, y se «castigue al castellano», al tiempo que cuestionó que los centros decidan el nivel dependiendo de recursos, plantillas y realidades lingüísticas en su municipio. Una situación que puede llevar a las desigualdades con «centros que van Fórmula 1 y otros en Seiscientos», en referencia a diferentes niveles en idiomas. Desde Covapa, a la espera de lo que digan las Ampas, proponen que mientras el consejo escolar (el organismo que decide el nivel) «no sea paritario» se convoque en los centros una consulta o votaciones, -al igual que con la jornada continua-, para aprobar el peso que se dará a los idiomas en cada centro ya que, de lo contrario, en muchos casos no estaría garantizada la opinión de los padres. Según López, Covapa pidió ayer que no se acelere el proceso de tramitación para que las organizaciones puedan mandar sus sugerencias. Una petición que fue aceptada y el paso por el Consejo Escolar podría retrasarse un par de semanas.