Las Provincias

Buscan a los furtivos que decapitan bisontes en Valencia

La desolación volvió a adueñarse ayer de la Reserva de Valdeserrillas, en Benagéber (Valencia). La Guardia Civil encontró decapitado a uno de los tres bisontes que permanecían desaparecidos después de que 'Sauron', el más grande y jefe de la manada, fuera enconrado el viernes con la cabeza seccionada de un hachazo. Los otros dos animales extraviados fueron localizados con vida. Junto a otros cinco miembros de la manada, son los supervivientes del ataque con veneno a estos gigantes de los montes europeos en riesgo de extinción.

Con el hallazgo del segundo cadáver decapitado cobra fuerza la hipótesis de que existen una o varias personas en busca de lo que, en términos de caza, se conoce como trofeo: la cabeza o cornamenta de los animales abatidos. Tampoco se descarta que se trate de un cruel intento de causar daño a los responsables de la reserva natural. La obtención y venta de trofeos de caza no es ilegal, siempre que se haga con especies cinegéticas permitidas y siguiendo los trámites previstos en la ley. En este caso sería un delito con mayúsculas. En una reserva natural como la de Valdeserrillas no se permite la caza, el recinto está acotado, los bisontes gozan de protección legal y sólo se permite el uso de veneno para matar insectos o ratas.

Fue a principios de la semana pasada cuando los responsables de Valdeserrillas detectaron conductas anómalas en los animales, de lo que se dedujo que podrían haber sido envenenados. Ya el viernes, el director técnico y gerente de la reserva, Carlos Álamo, se encontró con el cuerpo sin vida de 'Sauron', el líder de la manada, un ejemplar de 650 kilos y casi dos metros de altura.

Paralelamente, los veterinarios trataron a los otros cinco bisontes envenenados, afectados por diarrea, falta de apetito, desorientación y debilidad. Ya a principios de esta semana la Guardia Civil se incautó de una bola de gomaespuma con la que presuntamente envenaron la comida de los animales.