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Fármacos personalizados y nuevos hábitos marcarán la lucha futura contra el alzhéimer

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Un momento del acto inaugural del congreso. / A.D.

  • La Reina Sofía inaugura en Alicante un congreso con expertos mundiales en enfermedades neurodegenerativas, que buscan retrasar la aparición de la patología

Más de un centenar de expertos internacionales en enfermedades neurodegenerativas se congregaron ayer en Alicante para someterse a un examen y preguntarse qué han «hecho bien y mal» en los últimos años y qué se puede mejorar para avanzar en la lucha contra el alzhémier. Una patología devastadora que se estima que afecta a 50.000 personas en la Comunitat Valenciana (sin contar la repercusión que tiene en los familiares y más allegados) y entre 500.000 y un millón de españoles.

La Reina Sofía inauguró el IV Congreso Internacional de Investigación e Innovación de Enfermedades Neurodegenerativas -coincidiendo con el Día del Alzhéimer- en las instalaciones de la EUIPO (antigua OAMI) de Alicante. Los especialistas se encargaron de presentar las últimas novedades que se están realizando como, por ejemplo, ensayos con vacunas. Sin embargo, en todo momento quisieron ser prudentes y no lanzar campanas al vuelo. La enfermedad ahora se diagnostica una década antes que hace 25 años. Es un logro, pero aún queda mucho camino por recorrer. La combinación de fármacos personalizados, teniendo en cuenta los subtipos de la enfermedad, y la intervención en pacientes para cambiar y modificar malos estilos de vida (diabetes, hipertensión, sedentarismo), ejercitando la mente, podrían marcar la lucha para retrasar su aparición.

«La investigación la comparo con los culebrones. La ciencia no es como una película corta con un final feliz y rápido. Hay muchos capítulos, pero podemos decir que vamos bien encaminados. ¿Cuándo se va a curar? Es muy difícil, todavía faltan varios capítulos», explicó el director científico del congreso, Jesús Ávila, que dirige el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED). Ávila reconoció que los investigadores «primero decían que se iba a curar, después que prevenir y ahora retrasar; cada vez somos más humildes, pero una vez que se consiga retrasar la enfermedad se podría empezar a hablar de curar».

El diagnóstico precoz es clave y en este punto -a juicio del director científico-, si el alzhéimer no se ha curado antes es porque «éramos torpes». Al tratarse de una enfermedad silenciosa, el diagnóstico se hacía demasiado tarde, cuando hay ya una muerte neuronal y los tratamientos no tenían efectividad. «Ahora lo que sabemos es que hay que empezar mucho antes con los tratamientos, en la fase asintomática», y se están estudiando e identificando marcadores «muy tempranos para saber a quién tratamos y a quién no», señaló el también investigador del CSIC, quien insistió en que no hay que olvidar los factores de riesgos negativos por el modo de vida y que se pueden modificar, los genéticos y el propio envejecimiento.

Una de estas líneas también fue tratada por el investigador y profesor Bengt Winblad, del Instituto Krolinska (Suecia), quien se encargó de mostrar a sus compañeros los ensayos que hay en marcha y las herramientas que se pondrán utilizar para hacer frente a la enfermedad. Destacó que se debe apostar por conocer «mucho mejor los subtipos de la patología» para lograr fármacos «concretos y personalizados», al tiempo que resaltó estudios donde se ha hecho una intervención en pacientes con hipertensión, prediabéticos, sedentarios, -además de realizarles un entrenamiento cognitivo-, con el objetivo de retrasar más la aparición de demencias. «En el futuro quizás utilicemos la combinación de estas intervenciones en el estilo de vida con el tratamiento», explicó.

Ahora bien, más allá de patentes, vacunas y moléculas, recordó a asistentes y autoridades la importancia del cuidado a los enfermos en fase avanzada que están en residencias o en su domicilio para que tengan un «entorno agradable» y pidió que se valore la labor diaria de profesionales como Enfermería y no todo se reduzca a las competencias médicas.