Las Provincias

Juego de tronos

En las últimas fechas me he puesto al día con las temporadas emitidas de la serie televisiva que, parece, todo el mundo ha visto. Las aventuras de Jon Nieve y las luchas de poder entre los Stark, los Lannister y el resto de familias de los Siete Reinos han copado mi atención. Aventuras y desventuras, sin prejuicio ni escrúpulo alguno, en busca de ocupar el Trono de Hierro. Salvando las distancias, obviamente, el Trono de Hierro bien pudiera ser el de máximo edil de la ciudad. El Consistorio alicantino se ha convertido en un verdadero escenario de disputas dinásticas, entre los partidos del equipo de gobierno que se formó ahora hace algo más de un año. Aunque, si bien es cierto que quien osa disputar dicho trono es una parte sólo del trío formado entonces.

Mientras que Nacho Bellido parece conformarse con las atribuciones que le fueron otorgadas en aquel pacto, la otra pata del banco, el 'Inquisidor de los Veladores', el azote de la economía alicantina parece seguir empeñado en dominar las tierras alrededor de las cálidas aguas del Mar Mediterráneo, poniéndose en contra una y otra vez del alcalde y pasando por encima de quien haga falta para ejecutar sus dictatoriales y descabellados planes. La Concejalía de Urbanismo, desde donde su máximo representante urde sus controvertidos planes, debe parecer uno de aquellos reinos fríos, grises, con miedo hacia quien allí gobierna.

Terrazas, veladores, el mercado gourmet de Panoramis, Ikea, los graneles del Puerto, policías merodeando por los comercios ajustando los márgenes de las terrazas, multas... mil y una andanzas en busca de un trono que lo van a convertir en el Innombrable de Voldemort, ávido de poder cueste lo que cueste.