Las Provincias

Entre pillos andaba el juego

Las novedades sobre casos de corrupción política vuelven a los titulares, fieles a su cita con la actualidad. Y a pesar de este continuo goteo de revelaciones, nunca dejamos -ni dejaremos- de asombrarnos con la lectura de los sumarios judiciales y con la audición de las grabaciones policiales. Después de muchas semanas con los focos dirigidos a todo lo relacionado con las elecciones y con las no negociaciones entre los partidos, en las últimas horas han explotado, como si de la traca final de una mascletá se tratara, nuevos detalles de algunas causas judiciales.

Centrándonos en las tramas que afectan a la Comunitat Valenciana y dejando a un lado otras incluso más escandalosas, como las relacionadas con los ERE de Andalucía o con los tejemanejes del señor Matas en las Islas Baleares, lo cierto es que el PP valenciano ha vivido otra semana negra, y ya van unas cuantas. Los populares de la Comunitat, en pleno proceso de regeneración interna y de recuperación electoral, han visto como en apenas 48 horas prácticamente todos los 'primeros espadas' de la etapa pre-Alberto Fabra han vuelto a subir al tíovivo de la corrupción, esa especie de atracción de feria que unas veces deja a los investigados en lo más alto y otras los oculta de manera disimulada en el bosque de la actualidad informativa.

Los nombres propios de la semana que acaba han sido, sin ningún género de duda, Rita Barberá y Alfonso Rus, dos pesos pesados -incluso pesadísimos- del PP que gobernaba en la Comunitat Valenciana bajo la batuta del manirroto Francisco Camps. La exalcaldesa de Valencia, en otra época dueña y señora del 'cap i casal', ha terminado abrasada por las decisiones judiciales y acorralada por su partido hasta el punto de tener que darse de baja como militante y atrincherarse en el Grupo Mixto del Senado. Barberá, en otra época ensalzada por Mariano Rajoy como ejemplo de gestora, se ha convertido años después en un auténtico problema para el líder nacional del PP, que se encuentra en pleno proceso para tratar de articular un acuerdo de gobierno que ahora parece más imposible todavía.

Alfonso Rus, otra de las voces más características del PP de Camps y piedra en el zapato de su sucesor Alberto Fabra, vive un momento muy complicado. Las revelaciones del exgerente de Imelsa, ese extraño personaje llamado Marcos Benavent, han puesto en la cuerda floja a una figura que aglutinaba en su poder la presidencia de la Diputación de Valencia, la Alcaldía de Xátiva y la presidencia del PP de la provincia de Valencia. Los testimonios de Benavent y la investigación de la UCO no solo han complicado aún más la situación de Rus, imputado ahora también por presunto blanqueo de capitales, sino que además ha vuelto a poner en la diana del 'caso Imelsa' a figuras tan emblemáticos de los días de 'vino y rosas' como el propio Francisco Camps y tres de sus consellers: Gerardo Camps, que de momento sigue como diputado en el Congreso, Alejandro Font de Mora, que continúa como diputado en Les Corts, y el ya amortizado Víctor Campos. El exgerente de Imelsa también implica a varios ex altos cargos de la Generalitat, como Máximo Caturla o Alejandro Bañares, en el supuesto cobro de comisiones para, presuntamente, financiar el partido que en ese momento gobernaba la Comunitat Valenciana con amplias mayorías. Una parte de esas comisiones habrían acabado incluso fuera del control del propio partido.

Además de los nombres incluidos en el sumario, las pesquisas de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil revelan que dentro del propio PP valenciano habría un pulso entre los dirigentes provinciales -es decir, Rus- y los regionales -es decir, Camps- para hacerse con la presuntas -y jugosas- comisiones generadas, al parecer, en las adjudicaciones de Ciegsa, la empresa pública creada por el Consell de Camps para, supuestamente, construir colegios por toda la Comunitat.

Las revelaciones del 'caso Imelsa', uno más de los muchos que han salpicado al PPCV durante el último decenio, demuestran el grado de depredación que se habría alcanzado en esta sufrida Comunitat durante años. Ya se sabe, entre pillos andaba el juego.