Las Provincias

Palomar exige al Consell que acabe con los agravios a la provincia en financiación

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El rector de la Universidad de Alicante, ayer, en el acto de inauguración del curso académico. / J. P. Reina

  • El rector de la UA se persona también con la Conselleria de Educación en la causa que bloquea las becas tras el recurso de la Católica

El curso académico en la Universidad de Alicante se inauguró ayer con grandes retos marcados, pero también con reclamaciones a la Generalitat que pasan por un reparto más justo de la financiación en la provincia acabando con el centralismo geográfico y los agravios. El rector de la UA, Manuel Palomar, aprovechó su discurso para recordar a la Generalitat que apoyan sin fisuras su ofensiva para lograr del Gobierno central una financiación más justa en la Comunitat. Ahora bien, también quiere que el Ejecutivo valenciano imparta justicia en el territorio y repare y ponga fin a los agravios que ha sufrido la provincia en los últimos años.

Así lo reclamó ante la sociedad política, social y económica alicantina que se congregó en el Paraninfo. Lo hizo ante los alcaldes de Alicante, San Vicente, Aspe, Petrer, Altea, Alcoy, Xixona y Cocentaina y ante la directora general de Universidades, Josefina Bueno, y el secretario autonómico de Educación Miguel Soler, en representación del Consell. «Apoyamos sin fisuras a la Generalitat, como apoyamos al anterior gobierno de la misma, en su reclamación de un sistema de financiación más justo (...), pero demandamos también un reparto más equilibrado de la financiación y de la inversión per cápita en el interior de la Comunitat».

Palomar recordó informes como los del Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca) que muestran la «discriminación» en inversiones no solo por parte del Gobierno central en los últimos años, también por la Generalitat, y denunció que hay un «cierto sentimiento de agravio», aunque «antes de condenar, conviene analizar, porque es de antigua data», apostilló. «¿Podemos afirmar que la financiación por habitante en Alicante ha sido justa, en relación con las otras dos provincias que forman parte de la Comunitat?, ¿somos los que vivimos y trabajamos en Alicante menos productivos que nuestros vecinos?», se preguntó Palomar, quien lo negó y advirtió de que la renta per cápita de los alicantinos es inferior a la de la Comunitat en más de 2.000 euros.

«Tampoco es para nada seguro que los alicantinos recibamos servicios y estemos dotados de infraestructuras al mismo nivel que otros territorios de la Comunitat, dada su intensa centralización asimétrica», añadió. A su juicio, para que la sociedad alicantina gane en competitividad «debemos demandar que las mejoras en la educación superior sean también equitativamente financiadas», en base a unos criterios «objetivos y no de proximidad geográfica al poder político o a la continuidad de malos hábitos que refuerzan, en los usos internos, una centralidad injusta». Por lo que volvió a apelar a la Generalitat para que actúe en consecuencia: «No vaya a ser que lo que reclamamos al estado central y le imputamos, no se cumpla y sea descuidado en nuestros propios lares».

Becas y profesorado

Otras de las preocupaciones en la UA -que empieza el curso con 6.150 plazas de nuevo ingreso, cubiertas al 96%, y con más de 2.000 estudiantes en lista de espera- son las becas y la «precariedad laboral» del profesorado, con una tasa de reposición impuesta que es «insostenible» y que supone una pérdida de la autonomía en medio de la inestabilidad política con un Gobierno central que sigue en funciones.

Sobre las becas, el rector anunció que hoy la institución académica se personará en los recursos que presentó la Universidad Católica de Valencia -el TSJ ha bloqueado parte de las ayudas- por el «interés legítimo de nuestros estudiantes, defendiendo sus intereses». Al respecto, también recordó que el acceso a la universidad todavía está «excesivamente filtrado» por la situación económica de las familias. De ahí la necesidad de contar con una «adecuada y suficiente política de becas».

La «elevada precarización» de buena parte del profesorado es otra de las preocupaciones, frustrando sus opciones de mejoría, con lo que tampoco se puede competir para captar a los «mejores y más brillantes» cuando se ofrecen salarios más bajos que otros cuerpos de la administración. Igual ocurre con la financiación a las universidades. «Es imposible que con una financiación tan baja por alumno podamos competir con los centros universitarios más prestigiosos y mejor dotados, muchos de ellos con una antigüedad centenaria», sentenció el rector en su discurso.