Las Provincias

El magisterio de Esplá se cita en Arles

El diestro alicantino saluda al público en Arles.
El diestro alicantino saluda al público en Arles. / AFP/ANNE-CHRISTINE POUJOULAT
  • El torero alicantino, que sufrió una aparatosa voltereta, sale en hombros junto con Juan Bautista

  • El diestro francés irrumpe en la corrida goyesca de la Feria del Arroz y corta cuatro orejas y un rabo

La cita taurina de 2016 francés se vivió ayer en Arles. Y hasta ella acudió el maestro alicantino Luis Francisco Esplá a dictar una nueva lección de su añeja Tauromaquia, la de siempre, y a dejar en la memoria de los espectadores parte de su creación artística. Y eso que no fue una tarde bonancible por el juego de los astados de Zalduendo que le correspondieron. Abrió plaza 'Matojo-175' y ya en el capote, quedándose corto y poniendo en aprietos a Esplá, dejó ver cuál iba a ser su juego. No se empleó en el caballo. Esplá no lo banderilleó. La faena de muleta fue ejemplo de lidia. Sin exquisiteces estéticas. No las permitía el 'zalduendo'. Pero sí dejando Esplá la impronta de su torería y concepto. Los terrenos, los próximos a las tablas que la res requería. Esplá, por encima de las condiciones de 'Matojo-175'. Eficaz con el estoque, y la primera oreja.

'Árido-87' fue un toro con más transmisión, con el que rubricó su actuación con la muleta con dos medias abelmontadas. Quite por navarras después de que el toro apenas se empleara con el caballo. Lo que comenzaron siendo embestidas desclasadas en la muleta, devinieron en exigentes. Esplá las templó en el toreo en redondo, gustándose. Al natural, comenzó rebrincado el de Zalduendo. También, sometido por el alicantino, acabó yendo a más. Eso sí, la tendencia a los tableros la siguió teniendo. Esplá se gustó y gustó. Pero, al preparar un pase por alto en el tramo final, el toro se le venció yendo a tablas y propinó una fea voltereta a Esplá. Afortundamente, sin consecuencias. Se pasó de la emoción de la estética a la que conlleva un percance. Volvió a estar acertado con el estoque para pasear la segunda oreja, la que le permitió salir en hombros llevado por Morante de la Puebla -buen detalle y su hijo, Alejandro-.

La tarde, sentimentalismos al margen, fue para Juan Bautista. También es cierto que tuvo el lote de más opciones. A su bravo primero lo lanceó templado. El cuatrero se vino arriba en banderillas y ya en los comienzos de la faena de muleta exigió al torero arlesiano. La faena, de menos a más, fue pródiga en temple y gusto. Ganó enteros en el toreo al natural donde el galo pudo bajar más la mano, dándole profundidad a lo que hizo y que el toro permitió, con una notable humillación. Buen toro, aunque el tercio de varas apenas quedó en anécdota.

Al que cerró plaza, 'Zangamanga-181', lo recibió con una larga cambiada. La tarde le venía a favor. Poco inusual en él, colocó tres pares de banderillas con facilidad. Brindó a Esplá la faena de muleta -otro detalle hacia el maestro alicantino-. Comenzó con tandas desiguales, y a media altura. Facilidad al ejecutar el toreo al natural, al que le faltó ajuste. Paulatinamente la faena fue adquiriendo más reposo y gusto, hasta alcanzar cotas similares a la del primero de su lote. Inteligente en las alturas y en los toques. Como le ocurrió con el tercero de la tarde, lo pasaportó de media estocada en la suerte de recibir. Fue ayer el torero-empresario, Juan Bautista, profeta en su tierra.

Morante, arena y cal

Morante de la Puebla ofreció las dos caras de su concepto. La arena, en su primero, el deslucido 'Guitarra-125'. No se confió, lógico, frente a las descompuestas embestidas por ambos pitones. Lo peor, y lo que encrespó a los aficionados, fue el deficiente uso del estoque. Apareció 'Batarate-151', en quinto lugar, y la cosa cambió. Apenas fue picado. Puso en aprietos a los banderilleros. En los compases iniciales de la faena de muleta evidenció una notable falta de fuerza. La cosa no pintaba bien. Mas Morante, utilizó el temple para aportarle la falta de acometividad del asado. Se gustó en el toreo en redondo y al natural. Eternizó las tandas, las templó, las aderezó con regusto, hizo despacio, despacio, el toreo. Con medio toro esparció 'gotitas' de su concepto. Esta vez, sí. Morante volvió poner en escena el toreo clásico. El de siempre. El que Luis Francisco Esplá, con su particular concepto, hizo visible ayer en Arles en la tarde, ahora parece que sí, de su despedida de los ruedos.

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