Las Provincias

Froome tentó siete veces a Quintana

Nairo Quintana no desaprovechó la ocasión de atacar a Chris Froome en los últimos metros de la llegada a Aitana. :: afp
Nairo Quintana no desaprovechó la ocasión de atacar a Chris Froome en los últimos metros de la llegada a Aitana. :: afp
  • Contador se dejó el podio frente a Chaves, que atacó a ¡44,7 kilómetros de la meta!

Del ciclismo, de las grandes pruebas del calendario, clásicas, carreras de una semana, suele quedar siempre el aparataje final, los momentos estelares, los podios, los ataques espectaculares, en suma, los nombres de quienes han hecho que esa carrera haya sido grande, los protagonistas.

La Vuelta a España no terminó como se esperaba, o mejor dicho, no acabó en su concepción global como parecía que iba a terminar. Nairo Quintana la tiene ganada, con suficiencia, sin que el aliento de Froome consiguiese que le hirviera la sangre. Quizá le falló al colombiano el detalle de esprintarle a su rival en la misma línea de llegada. Pudo ser un momento de excitación, también de descontrol mental después de aguantar ¡siete ataques! del inglés.

También, una forma de escaparse. Él sabrá, pero se equivocó. También es cierto que la manera con la que suele ganar en el Tour, tanto él como el Sky, con insultante superioridad, deja secuelas. Risitas ha habido en muchos sitios.

En fin, que aquí cada uno hace su carrera, explota sus momentos de gloria, y asume las consecuencias de sus actos. Froome sonrió de forma irónica. Cuando se pasa por encima de los rivales como un rodillo, siempre se corren riesgos. Basta con echar la vista hacia atrás.

A Froome solo le quedó empujar, con perdón, a Quintana hasta llegar a la base aérea de Aitana para sacarle tiempo. Sus potenciómetro le daba unas cifras, unos datos, que en esta ocasión no eran suficientes para dejar a un corredor que en cuanto se movió se soldó a su rueda.

No le dejó ni medio metro. Ha aprendido el colombiano la lección de Bagneres de Bigorre, aunque aquello fue hacia abajo, que Froome le explicó muy gráficamente: a un corredor de su nivel no se le puede dejar ni medio metro de ventaja. Mejor cogerle rápido rueda, antes que perderla definitivamente.

Sky intentó hacer lo mismo que a ellos les hicieron camino de Formigal, pero su equipo hizo aguas. Han estado muy lejos del nivel del Tour y se han encontrado con un Movistar fuerte, muy fuerte, bien organizado que tumbó todos los intentos de escapada que hubo durante ¡70 kilómetros! No iba a permitir fugas con corredores del Sky en ellas, aunque finalmente se les coló David López en una.

Sky puso sus mejores huevos en la cesta del Tour y le salió bien. Los de la Vuelta no eran malos, pero tenían otra calidad. Atajado ese peligro inicial, con una etapa que en sus tres primeras horas tuvo una media horaria de 39,5 kilómetros por hora, con una fuga que finalmente le vino bien a Movistar, de la que saldría el vencedor final, un francés de 22 años, Pierre Latour, que el año pasado ya estuvo con Nairo Quintana en los primeros lugares en la Ruta del Sur. Aitana terminó siendo un reguero de sudor, cuerpos destrozados, ilusiones rotas y pensamientos entre tinieblas.

¿Por qué no atacó Contador?

También de ilusiones cumplidas, las de Nairo, pero sobre todo las de su compatriota Esteban Chaves, que le dejó sin podio a Contador. Orica planteó un ataque de lejos. Descolgó del grupo de cabeza a Damien Howson, al que cogió Esteban Chaves cuando quedaban 44,7 kilómetros para la llegada. Neil Stephens volvió a mover peones en su ajedrez particular y había puesto a trabajar a su equipo kilómetros antes.

Lanzó a Chaves subiendo, un corredor liviano, que mide 1.64 y pesa 54 kilos. Howard le hizo uno de esos trabajos impagables hasta que reventó, que en este caso no es únicamente una palabra. Acabó dando tumbos en la carretera. Cuando se quedó sin nadie que le marcase un ritmo, Chaves, con el viento pegándole por todos los lados, perseveró. Tinkoff paró a Trofimov, que también se dejó la hiel. Pero la clave no son Chaves, Howard o Trofimov. La clave, la pregunta, es ¿por qué no salió Contador a por Chaves? ¿No pudo, le pareció que la meta estaba demasiado lejos? «Pensaba que Movistar tiraría y quedaba mucho hasta meta», comentó Alberto.

Movistar no se movió, Chaves aguantó y Contador al final, en Aitana, ya no podía. Le hubiera bastando con ir a rueda de Quintana y Froome, pero no pudo. Contador siempre será un grande, pero ha acabado la carrera muy justo físicamente y sus rivales lo sabían. ¿Tenía que haberle ayudado Movistar? ¿Qué hubiera pensado Orica de esa ayuda?

Uno de los problemas que tiene el ciclismo es que siempre, o casi siempre, son los mismos corredores, los mismos directores y hay piques, venganzas, favores a pagar o a devolver. Es un microcosmos especial, salvo que tengas a los mejores. O tienes un equipo para que te ayude, o ponte a rezar porque no te va a echar una mano nadie en el momento en el que te haga falta. Las derrotas de unos son los triunfos de otros. Nairo Quintana ha ganado un Giro, va a ganar una Vuelta a España, lleva dos segundos puestos en el Tour, más un tercero. Hay una cosa que se ha aprendido de memoria cuando le preguntan después de la etapa: «Gracias al equipo, a mis compañeros». Si no tienes gente de confianza, bien pagada, estás vendido en una carrera de tres semanas. Es lo que le ha pasado a Contador que tanto en el Tour como en la Vuelta ha ido a contracorriente.