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el mirador

Escuelas de calor

El curso escolar ha comenzado en la semana que está a punto de terminar y lo ha hecho entre los sudores fríos provocados por la implantación de la jornada continua, el establecimiento de Xarxa Llibres en los centros, la polémica con la concertada, falta de profesores, colegios en obras y los nuevos protocolos sanitarios, y los sudores calientes de las altas temperaturas en las aulas que han convertido los colegios en ‘escuelas de calor’... En resumen, el curso ha comenzado como siempre, con muchos problemas. A diferencia de hace un año, cuando el recién estrenado bipartito acababa de aterrizar en el Palau de la Generalitat y se podían justificar las complicaciones con la falta de tiempo, esta vez los problemas son estrictamente imputables al actual Consell. Bueno, todos no, la presencia de barracones en algunos colegios sigue siendo achacable a ese invento de los gestores del PP llamado Ciegsa.

Dicho esto, y mirando exclusivamente al presente, lo cierto es que el inicio del curso escolar ha sido ‘caliente’. Al conseller de Educación, Vicent Marzà, se le han acumulado los problemas, por mucho que él intente avalar su gestión y defender sus decisiones. Resulta absolutamente inadmisible que dos decisiones de calado como la implantación de la jornada continua y de Xarxa Llibres se estén realizando con el curso ya en marcha. Los padres y madres tienen que decidir en los próximos días si quieren que en sus respectivos centros se cambie el horario lectivo sobre la marcha, con el consiguiente trastorno que supone para las familias y, sobre todo, para los propios escolares. La falta de debate y de reflexión provocará, en cualquier caso, que cualquier decisión que se tome sea precipitada.Aquellos centros que respalden la jornada continua empezarán a aplicarla el 3 de octubre, casi un mes después de arrancar las clases. El asunto, como otros, terminará en los tribunales al acudir al TSJ aquellas familias que se oponen a su implantación.

Con respecto a Xarxa Llibres, el caos es absoluto. Hay familias que no saben si tienen que comprar los libros o no, son muchas también las que no han recibido los primeros 100 euros de la ayuda para la adquisición del material, los IES carecen de libros suficientes para repartir a sus alumnos... En fin, la prometida gratuidad de los libros de texto ha quedado en una verdad a medias.

La falta de profesores, anunciada por algunos centros escolares desde que acabara el curso anterior, provocó situación surrealistas en colegios en los que llegaron a faltar hasta siete docentes por jubilaciones, sustituciones o jornadas parciales sin cubrir. A las carencias de personal hay que sumar las de las infraestructuras, con colegios en obras y escolares que acudieron el primer día con chalecos reflectantes y cascos como medida de protesta, y la falta de transporte escolar en ciudades como Torrevieja.

Para complicar aún más la situación, y como ya es habitual por estos lares, el calor de agosto no solo se mantiene en septiembre, sino que incluso aumenta. En muchos centros los padres llevaron ventiladores para hacer más llevaderas las altas temperaturas, y al mismo tiempo hacer visible su denuncia de una situación que ya se ha cronificado.

Dentro del paquete de ‘novedades’ del actualConsell, los nuevos protocolos sanitarios en las aulas han puesto en pie de guerra al colectivo de Enfermería integrado por más de 25.000 profesionales. El personal sanitario se siente «menospreciado» por las consellerias deEducación ySanidad, que han decidido que los docentes puedan administrar medicamentos a los escolares y también la contratación de 46 enfermeras, que en la actualidad trabajan en centros de salud, para que se desplace a centros de educación especial.

Es evidente que el conseller Marzà no es culpable de los errores del PP, ni tampoco de todas las carencias que presenta la educación en la Comunitat Valenciana, pero desde luego, por mucho balance positivo que haga, sí es responsable de las decisiones que ha tomado en los últimos meses y que han sumido el sistema educativo en un auténtico caos. Sin duda, harán falta muchos ventiladores para conseguir que las temperaturas bajen en los centros escolares.