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Contador perdió la tercera plaza del podio. :: afp
Contador perdió la tercera plaza del podio. :: afp

Contador, a la cuarta, se queda sin podio

  • «Creía que Movistar me iba a echar una mano para mantener el podio, pero ellos hacen su carrera», comentó

Lo de Alberto Contador y la Vuelta a España está siendo, es en realidad, una historia de amor que de momento no tendrá final. Hasta presentarse este año en la salida de Orense había participado en tres ocasiones en la prueba y las tres, las había ganado.

Ha 'roto' en cierta medida ese récord puesto que hoy, en Madrid, solo será cuarto. De las cuatro veces que ha estado en la carrera, en todas, menos ayer, había aparecido en el podio y además, siendo protagonista, incluso en esta.

«He pecado de confianza. Pensaba que Movistar me iba a echar una mano a cambio de lo del otro día (su ataque camino de Formigal) pero han hecho su carrera y no estaban por la labor». Siguió diciendo que «puede chocar que no le dé importancia a perder el podio, pero vida solo hay una y hay que disfrutarla y yo en esta Vuelta he disfrutado mucho».

Lo cierto es que su presencia en la Vuelta a España ha estado plagado de gestas, de detalles, también de carambolas.

Llegó a la primera que corrió, en 2008, sin el Tour en sus piernas. No lo pudo correr puesto que a finales de 2007 firmó con el equipo Astana, que tuvo en el Tour de ese año problemas con Vinokourov y Kashechkin, con un positivo por parte del primero bastante feo por una transfusión sanguínea.

Un cuarto que sabe a poco

La organización de la prueba francesa no les dejó correr y Contador se tuvo que conformar con el Giro, que ganó, y con la Vuelta, que también ganaría. Se colocaría de líder en El Angliru, donde venció. Ganaría después en Fuentes de Invierno, para terminar por asegurar su victoria final en una contrarreloj entre La Granja (Segovia) y el alto de Navacerrada.

Aventajó a Levi Leipheimer, en 46 segundos, entonces compañero suyo de equipo gracias a las bonificaciones. Sin ellas hubieran acabado empatados a tiempo. Leipheimer siguió las directrices del equipo, que lo que quería era ganar con Contador. Carlos Sastre fue tercero a 4:12.

Pasarían tres años hasta su segunda aparición en la carrera, en 2012, también con una película detrás puesto que fue sancionado por el asunto del clembuterol y no pudo volver a competir hasta el 6 de agosto. Después de correr la Vuelta a San Luis, en Argentina, en enero, el TAS le sancionó a primeros de febrero con la pérdida del Tour, además de otros resultados que había obtenido durante ese periodo.

Le dejaron sin Giro y sin Tour. Sería la Vuelta a España del ataque camino de Fuente Dé en el que desarboló a Purito Rodríguez y al Katusha, junto a sus compañeros Sergio Paulinho, Santos Hernández, Bruno Pires y la ayuda inestimable de Paolo Tiralongo. Cada uno puso lo que pudo y acabó venciendo en una carrera que tenía imposible.

Aventajó a Alejandro Valverde en 1:16 y a Purito Rodríguez en 1:37 en la general final. Le quedaría otra Vuelta victoriosa, hasta el momento: la de 2014. Llegó a la salida después de sufrir una caída en el Tour. Se vistió de líder en una contrarreloj de 36 kilómetros tras un inicio de carrera en el que no se le veía fino, pero no fueron capaces de eliminarle.

En las subidas a La Farrapona y Los Ancares le dejó hacer a Froome para superarle al final y ganarle las dos etapas. Aventajaría en 1:10 al corredor inglés y en 1:30 a Valverde. El cuarto puesto de este año hay que valorarlo. Tuvo un principio de carrera que le marcó para toda la prueba. «Me hubiera gustado más acabar en el podio que ser cuarto, pero el podio no era el objetivo al comenzar la Vuelta. Estaría más contento con el podio y más contento todavía si hubiese ganado. Cuando ganas aprendes poco, cuando pierdes aprendes más».